Policiales

Indagarán a un implicado en el homicidio del joyero Enrique Ariosti

La Cámara Penal ordenó investigar a un hombre que estaba procesado por encubrir el crimen. Está acusado de cometer un robo con la misma arma con la cual fue ultimado el comerciante.

Martes 14 de Febrero de 2012

La Cámara Penal determinó que el acusado de encubrir el crimen del joyero Enrique Ariosti, baleado en mayo pasado en una cochera del centro rosarino, debe ser investigado directamente como autor del homicidio. El imputado había sido detenido cuando cometía un robo tres meses después con la misma arma que mató al comerciante. En su descargo, adujo que sabía que con esa arma habían baleado a Ariosti, pero sostuvo que era ajeno a ese hecho. Sin embargo, ahora el tribunal de alzada considera que hay elementos suficientes para acusarlo. Una de las evidencias que valoraron los jueces es que la vaina hallada en la escena del crimen del Ariosti fue disparada por la pistola con la que el acusado encañonó a la víctima del segundo atraco.

Angel Rubén Rodríguez había sido procesado por el delito de encubrimiento agravado por el juez de Instrucción Nº 11 Hernán Postma. Tras la apelación de la defensa del imputado y de la fiscal de Cámaras, la sala en feria -integrada por Carina Lurati, Otto Crippa García y Sergio Restovich- dispuso revocar la resolución del magistrado de primera instancia y ordenó que Rodríguez deberá ser indagado por robo calificado por uso de arma de fuego y homicidio críminis causa (el crimen que se comete para ocultar otro delito).

Apelaciones. El abogado defensor de Rodríguez había objetado el fallo del juez Postma al sostener que su cliente negó haber tenido la pistola Bersa calibre 9 milímetros y que conociera el delito que se había cometido con esa arma, tal como el imputado había dicho originalmente en sede policial. "La pericia balística sólo probó que la pistola secuestrada disparó la vaina servida perteneciente al plomo que dio muerte a Ariosti, pero no que hubiera estado en poder del imputado", afirmó el letrado. A su vez, la fiscal de Cámaras ponderó que había suficientes evidencias para investigar a Rodríguez como autor del violento suceso que terminó con la vida de Ariosti.

En su voto, la camarista Carina Lurati valoró como uno de los elementos de prueba el hallazgo en poder de Rodríguez del arma de fuego con la que se baleó al joyero el 6 de mayo pasado. Para la jueza, el tirador le disparó a Ariosti para apoderarse de su cartera en la que había una importante suma de dinero.

Además, Lurati lo vinculó con otro robo ocurrido el 30 de agosto pasado. Ese día a un hombre de apellido Escalante le robaron un maletín con dinero cuando ingresaba al hall del edificio donde tenía su oficina. Lurati consideró que los dos atracos se perpetraron con la misma modalidad delictiva. Por este atraco Rodríguez fue procesado por la jueza de Instrucción Nº 12, Mónica Lamperti.

En relación con el episodio en el que baleado el joyero, la jueza señaló: "Se trató de un robo a una persona de la que se sabía que tenía dinero en su poder, con conocimiento además de sus movimientos. Se perpetró del modo más simple y con menos riesgo para el agresor: un lugar al abrigo de miradas de ocasionales transeúntes y con un certero disparo a la víctima. El dinero fue dejado por el nieto en el intento de salvar la vida de su abuelo y tomado por el agresor que escapó en una moto en la que esperaba su cómplice", explicó Lurati en un tramo de la resolución.

Baleado. Enrique Ariosti era el dueño de la joyería Platinor, de Sarmiento y Mendoza, y murió el 17 de mayo pasado en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, once días después de ser baleado en una playa de estacionamiento de Mendoza al 1000 en el desenlace de un robo. El deceso se produjo por complicaciones posteriores a la operación a la que fue sometido tras ese ataque.

El episodio ocurrió a las cuatro de la tarde del 6 de mayo, cuando el comerciante llegó a esa cochera en una camioneta Ford F 100 acompañado por su nieto de 16 años. Entonces, un hombre vestido con un chaleco azul entró al estacionamiento y le disparó al joyero, según dijo el chico, sin que hubiera un diálogo previo.

Un proyectil perforó el abdomen del comerciante, que alcanzó a caminar hasta la puerta de la cochera y se sentó en la vereda para esperar la asistencia médica. En tanto, el maleante recogió la cartera de Ariosti y escapó del lugar en una moto en la que lo esperaba un cómplice.

El joyero le dijo a los pesquisas antes de que su estado de salud empeorara que el nieto le había entregado un maletín con 150 mil pesos al ladrón que, sin embargo, le disparó al comerciante.

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