Policiales

Incineraron la cocaína incautada a Delfín Zacarías

Berni habló de “la cocina de droga más grande del país” y valuó lo secuestrado en unos 35 o 40 millones de pesos, aunque esa cifra subía a 60 millones al menudeo.

Sábado 24 de Mayo de 2014

“Sabemos que se ha desabastecido de manera importante el mercado de drogas en Rosario. Eso no quiere decir que la droga haya desaparecido. Pero vemos que nuestro accionar ha sido positivo”. Así, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, marcó la situación del mercado de la droga en la ciudad mientras en los hornos de una empresa de la localidad bonaerense de Dock Sud se quemaban los 300 kilos de cocaína secuestradas a Delfín David Zacarías en una finca de Funes el 5 de septiembre pasado.

   Fue aquel día, y a partir de una investigación del fiscal federal Juan Patricio Murray, que Zacarías y otras 12 personas fueron detenidas por la Policía Federal en la denominada “Operación Flipper”. Entonces Berni llegó a Rosario para comandar el operativo, dijo que se había desmantelado “la cocina de droga más grande del país” y valuó lo secuestrado en unos 35 o 40 millones de pesos, aunque esa cifra subía a 60 millones al menudeo. Poco después, el juez Carlos Vera Barros procesó a todos los imputados y la Cámara Federal confirmó la medida.

   Esa droga se incineró ayer en la Planta Trieco en presencia no sólo de Berni sino también del juez federal Norberto Oyarbide, quien se hizo cargo del acto de eliminación de la droga; el jefe de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, Néstor Roncaglia; y el secretario del juez federal número 3 de Rosario, Hernán Edmundo Flores.

   Impecablemente vestido con un coqueto moño y guantes, Oyarbide fiscalizó la quema después de que los peritos tomaran muestras testigos y realizaran los reactivos de rigor. Entonces el magistrado habló con la prensa y valoró el operativo. “Saben que mi presencia aquí obedece a un pedido especial del doctor Vera Barros, a la intervención de la Secretaría de Seguridad de la Nación y el superintendente Roncaglia”.

   “Rosario, como todos ustedes saben, estaba asolada por el narcotráfico. Y este procedimiento da cuenta de un proceder altamente coordinado y de una gran inteligencia que ahora permite respirar otro clima. La gente ahora ve la presencia de los móviles de Gendarmería recorriendo la ciudad y eso ha llevado una calma que va a ir in crescendo”.

   Luego fue el turno de Berni, quien no dejó de responder preguntas y hasta se sumó a la cadena humana que pasaba los panes de droga desde el piso al horno.

   — ¿Se puede decir que los búnkers van a desaparecer?

   — Estamos trabajando permanentemente. Se sabe que el delito muta y sobre todo con la dinámica que tiene el narcotráfico. Por eso seguimos sosteniendo que lo más importante en esta lucha son las tareas investigativas responsables y comprometidas que venimos realizando.

   — ¿Cuál es el balance desde el desembarco de tropas federales en Rosario?

   — No importa cual es nuestro balance sino el balance que hace el vecino y el gobierno de Rosario, que se siente muy satisfecho y protegido. En los barrios que había sido azotados por la violencia hoy la gente volvió a salir a la calle y a tomar mates en la vereda, disfruta del espacio público y va a las plazas por el trabajo articulado con el municipio y el gobierno de la provincia.

   — ¿Será más dificil atacar el sistema de delivery?

   — Lo más importante es trabajar en la investigación de los responsables de las bandas, en quienes aportan logística y financiamiento, que es lo que le duele al narcotráfico. La dinámica del narcotráfico muestra que un día se cierra un búnker y al otro día se abren dos. El que no lo entiende es porque no conoce de lo que estamos hablando.

   — ¿Hay evidencias de quiénes son los nuevos actores que trabajan con la droga en Rosario?

   — Habrá cambio de actores. Hemos detenido a Los Lagartos (ver página 35) y tenemos mucha información para la evolución de la causa. Sabemos que se ha desabastecido de manera importante el mercado de drogas en la ciudad pero eso no quiere decir que haya desaparecido.

   — ¿Se puede pensar que jugadores como Zacarías, Quevedo y Grgisevic están fuera de juego?

   — Arrancamos por los más grandes. Comenzamos con Zacarías, después Quevedo y Grgisevic. Obviamente, en la medida que se desarticulan las bandas se esciden y se reagrupan pero con mucha menos virulencia.

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