Incautan por segunda vez en el año en la misma casa objetos robados
El procedimiento fue en una vivienda de Presidente Quintana al 400 bis, que había sido allanada en enero. Entre los elementos hallados había ropa de marca, artículos electrónicos y relojes.

Viernes 28 de Octubre de 2011

Gran cantidad de ropa de primeras marcas sin estrenar, teléfonos celulares, una veintena de relojes y artículos electrónicos robados, entre otros elementos, se incautaron en un procedimiento realizado anteayer en el barrio La Tablada. Lo particular del procedimiento, que concluyó en la detención de un hombre de 49 años sin antecedentes penales imputado de encubrimiento de robo y de tenencia ilegal de arma de fuego, es que la misma vivienda había sido allanada por la misma razón a principios de este año.

Según fuentes policiales, en el Juzgado de Instrucción Nº 5 de los tribunales rosarinos, donde se tramitan las dos causas en las que quedó imputado Oscar Osvaldo Z., se encuentran los elementos incautados a disposición de las víctimas de robos que quieran ir a reconocer si algo de ello les pertenece.

Otra vez. El allanamiento fue realizado el miércoles a la mañana por personal de la Brigada de Investigaciones de la policía rosarina en una vivienda de Presidente Quintana al 400 bis. En esa misma casa la misma dependencia había realizado un procedimiento similar en enero de este año, en el cual resultaron detenidos dos jóvenes luego de hallarse una importante cantidad de artículos de electrónica robados y alrededor de una docena de armas largas y de puño, según comentó el titular de la brigada, Fernando Ochoa.

Aquella vez, uno de los detenidos era hijo del dueño de casa, que es la persona arrestada anteayer.

"Ese muchacho estuvo preso hasta hace unos meses y durante un tiempo no se registró nada raro en la casa. Hasta que obtuvimos información respecto de que allí se estarían adquiriendo elementos robados y fuimos a allanar la casa con una orden del Juzgado de Instrucción Nº 4", explicó el comisario.

De todo. Como resultado del procedimiento se incautó ropa de hombre y de mujer de primeras marcas, seis cámaras digitales de fotos, 21 relojes de distintas marcas, diez teléfonos celulares, una CPU marca Sony, 4 reproductores de DVD, una mochila gris y verde agua, dos cortafierros plateados, tres destornilladores grandes, un caloventor de pared marca Liliana, dos parlantes marca B-52, dos juegos de lámparas especiales, un estéreo y dos juegos de luces.

También se secuestró una réplica de pistola tipo Glock de aire comprimido y un revólver calibre 32 de tambor volcable, y 14 cartuchos calibre 32 largo. Precisamente el hallazgo del arma implicó una causa distinta de la que imputar al dueño de casa, por lo que se dio intervención al juzgado de Instrucción en turno, el Nº 5, que absorbió la causa por encubrimiento.

En el caso de las prendas de vestir, que conservan las etiquetas, se intentará establecer si pertenecía uno o más comercios que hayan sufrido robos en los últimos tiempos. Se trata, según Ochoa, de ropa de "primerísimas marcas, en bastante caras".

Reiteración y sanción

Más allá de que en este caso no hay imputación de robar los elementos incautados, llama la atención que en esa misma vivienda se haya realizado un allanamiento similar meses antes. Ese tipo de reincidencia se ha visto este año con la detención de personas que ya habían estado implicadas en casos de escruches en departamentos y volvieron a ser capturadas sospechadas del mismo delito.
  Al respecto, una fuente judicial planteó que en el anterior sistema penal los jueces tenían límites para determinar las excarcelaciones. Quien cometía un delito por primera vez, e incluso la segunda vez, tenía la posibilidad de salir en libertad. Esa posibilidad se perdía al cometer un tercer delito.
  Según el vocero consultado, en el actual modelo penal se modificó el paradigma. Se reafirmó el principio de inocencia de una persona hasta que sea considerada culpable y el Estado debe garantizar que el imputado espere el juicio en libertad.
  Sin embargo, el portavoz judicial aclaró que para determinar la excarcelación de personas detenidas algunos magistrados valoran la figura de la “peligrosidad procesal”, es decir cuando pueden fugarse o entorpecer la investigación.
  La fuente consultada señaló que el año pasado en la provincia de Buenos Aires se restableció el límite a las excarcelaciones de las personas privadas de la libertad.