Policiales

Imputaron a once policías por torturas y vejaciones a presos

Los hechos ocurrieron en abril de 2016 en la seccional 20ª y llegaron a Tribunales esta semana. Un motín, detonante o consecuencia del episodio.

Domingo 16 de Diciembre de 2018

La fiscal de Violencia Institucional, Karina Bartocci, pidió penas de entre 8 y 12 años de prisión para once policías por los delitos de torturas y vejaciones cometidas en perjucio de detenidos en la seccional 20ª. Se trata de efectivos que cumplían funciones en la comisaría de Empalme Graneros —entre ellos el que se desempeñaba como jefe de la repartición— acusados de cometer "excesos, lesiones y propinar golpes" contra las personas que estaban privadas de la libertad en esa seccional, en represalia por un motín que habían realizado un rato antes.

Los hechos que expuso Bartocci en una audiencia preliminar celebrada en el Centro de Justicia Penal y en la que solicitó que la causa sea elevada a juicio oral y público, ocurrieron durante la tarde del 22 de abril de 2016 en la comisaría 20ª, ubicada en Gabriel Carrasco al 5600, en barrio Empalme Graneros.

Dos perspectivas

Según expuso la representante de la Unidad Fiscal contra la Violencia Institucional, en la seccional había alojados 14 detenidos que estaban privados de la libertad en ese lugar y que protagonizaron un motín que incluyó quema de colchones. Según los policías que cumplían servicios en la repartición, esa situación hizo que debieran reprimir a los internos. Pero la investigación que llevó adelante la Fiscalía aportó una perspectiva diferente.

Según expuso Bartocci durante la audiencia en la que solicitó al juez Juan Andrés Donnola que eleve la causa a juicio oral y público, la situación fue al revés: fueron los excesos de los policías lo que llevaron a la reacción de los presos. De acuerdo con la fiscal, todo comenzó cuando dos de los policías imputados —Fernando B., y Romina S., que quedaron acusados de vejaciones y torturas— sacaron a uno de los internos del sector de detención y lo esposaron a una reja durante un lapso de dos horas durante el cual lo golpearon e incluso arengaron a otros detenidos para que hicieran lo mismo.

Pero sus compañeros de penal se negaron y eso llevó a que los policías quisieran repetir su accionar con otro de los presos. Eso enojó al resto de la población carcelaria de la comisaría, que retuvo al muchacho que pretendían llevarse. Así comenzó el motín que incluyó la quema de colchones. Los uniformados frenaron la revuelta, pero no contentos con ello continuaron con una serie de torturas y vejaciones.

Ante la vista del jefe

La fiscal acusó a ocho policías, identificados como César M., Víctor L., José V., Walter O., Ricardo A., René D., María de los Angeles R. y Marcos R., por el delito de torturas. Se les achaca haber llevado al patio a los 14 internos, desnudarlos, golpearlos, y amenazarlos con introducirles un palo de escoba en el ano.

Bartocci destacó que todo ocurrió ante la vista del jefe de la repartición, Leonardo B, que también quedó acusado de torturas.

La fiscalía solicitó penas que van desde los 8 a los 12 años de prisión para los sospechosos, además de inhabilitaciones perpetuas para cumplir funciones públicas, a excepción del jefe, para quien el pedido de inhabilitación fue de tres años.

Las defensas de los imputados se opusieron a la calificación legal y pidieron el sobreseimiento y en forma subsidiaria, pidieron que el delito se encuadre en el delito de vejaciones o apremios ilegales.

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