Imputaron al hombre que asesinó a su madre a puñaladas y escondió el cadáver en un placard
Fue en agosto de 2021 en Callao al 2600. Dijo que la habían matado unos narcos y tras estar internado en Oliveros lo declararon imputable. Para el fiscal el crimen se dio en el marco de violencia de género

Miércoles 09 de Marzo de 2022

Poco antes de la medianoche del 17 de agosto pasado un hombre llamó a la policía y avisó que un conocido tenía a su madre muerta en el ropero. Así se descubrió que Rosa Adela Zorico, de 82 años, había sido asesinada con al menos veinte puñaladas en su casa de Callao 2671, donde se encontró el cuerpo en un placard. Su hijo dijo que la habían atacado unos narcos pero se convirtió en el principal sospechoso. Estuvo alojado en la colonia psiquiátrica de Oliveros hasta que, este martes, una junta de salud mental concluyó que puede comprender sus actos y ser sometido al proceso penal. Ayer fue imputado como autor de un homicidio calificado por el vínculo y por mediar un contexto de violencia de género. Tras ello se dispuso la prisión preventiva por dos años y se iniciaron trámites para un eventual traslado a una cárcel común.

El crimen ocurrió cuatro días antes del hallazgo del cuerpo en la casa ubicada a pocos metros del Club Provincial. Andrés Roque C. fue imputado por haber provocado a su madre múltiples lesiones de arma blanca en el tórax, el cuello y el rostro. Luego, según la acusación, prendió fuego al cuerpo en la bañera y lo ocultó en un ropero hasta el 17 de agosto. Ese día le avisó a un conocido que conservaba el cadáver de su madre en la casa de calle Callao y esta persona advirtió a la Agencia de Investigación Criminal (AIC).

De acuerdo con la imputación que formuló ayer el fiscal Patricio Saldutti, el crimen ocurrió en un contexto de violencia de género que se extendió durante el tiempo en que madre e hijo convivieron en esa casa. “En ocasiones desplegó violencia física contra su madre dentro del inmueble”, señaló el fiscal. Por estas situaciones de violencia la mujer se había ido por un tiempo de su domicilio y promovido una restricción de acercamiento respecto de su hijo.

“Dentro del contexto social y económico de la familia se generaban ciclos que incluían maltratos físicos y psicológicos”, así como “sustracción de pertenencias de su madre y de personas allegadas”, planteó la fiscalía. La jueza Paula Álvarez dio curso a la imputación y dictó la prisión preventiva de Andrés Roque C. Asimismo, solicitó a los directivos del neuropsiquiátrico de Oliveros que en 48 horas eleven un informe sobre el estado de salud actual del acusado, si debe permanecer internado en ese lugar o si está en condiciones de ser trasladado a una cárcel común. En ese caso, pidió que se explique cómo debe continuar con su tratamiento.

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Es que, al ser detenido, Andrés C. fue trasladado a Oliveros a la espera de que una junta especial en salud mental se pronunciara sobre si el hombre de 40 años era imputable. Ese informe fue remitido a la fiscalía este martes. Los especialistas concluyeron que el detenido comprende la criminalidad de sus actos y puede transitar el proceso penal. Por eso se realizó la postergada audiencia imputativa y en los próximos días el fiscal presentará la acusación de cara al juicio.

Las señales de un trato de violento de Andrés C. hacia su madre eran advertidas por los vecinos de la mujer, quienes tras el hallazgo del cuerpo manifestaron a este diario que el hombre era una persona conflictiva y había tenido episodios de maltrato hacia Rosa, jubilada del rubro comercial y vendedora de cosméticos. “El ya la había querido matar, le pegó y después lo internaron”, contó entonces Ramona, una vecina que conocía a “Rosita” desde hacía muchos años. Relató que su amiga había enviudado cinco años antes y luego le presentó a su nueva pareja, de quien el hijo “tenía celos. Ella sabía contar que cuando él venía de salir iba a la habitación de ella y se le acostaba al lado”.