Policiales

Imputarán hoy al sospechoso de una saga de nueve abusos sexuales

Pablo Nicolás B. fue apresado el jueves en una pizzería del macrocentro y reconocido por la mayoría de las víctimas en rueda de personas.

Domingo 21 de Julio de 2019

A las 10 de hoy Pablo Nicolás B., de 30 años, se sentará en el banquillo de los acusados y será imputado por la fiscal Alejandra Raigal, de la Unidad Especial de Delitos Sexuales, por tres hechos de abuso sexual agravado con acceso carnal, cinco casos de abuso simple y nueve casos de robo calificado. El hombre fue detenido el jueves a la noche y el viernes a la tarde fue reconocido en una rueda de personas por siete de sus nueve víctimas atacadas en una saga que se extendió entre el 7 de enero y el pasado 10 de julio.

   El detenido trabajaba como delivery en una pizzería del macrocentro. Allí fue apresado y se secuestró una moto cuya patente fue aportada por la madre de una víctima. También se incautaron otros elementos probatorios que lo vinculan con los ataques. Además, su casa de la zona sur fue allanada y allí se obtuvieron otros objetos que complicarían su situación procesal.

Cambio de look

Al ser detenido, Pablo B. había cambiado su fisonomía y se supone que lo hizo tras la difusión de un par de identikits que tomaron estado público el 4 de julio, seis días antes de cometer su último ataque. Las víctimas que lo reconocieron el viernes en el Centro de Justicia Penal indicaron que se había dejado crecer la barba y que su corte de pelo ya no era al ras.

   A grandes rasgos, el corte de cara es similar al fotofit viralizado en redes sociales y medios de comunicación. Ese retrato fue confeccionado por una joven atacada el 20 de mayo en una librería de Sarmiento al 4300. Pero detalles mas finos que fueron aportados por las víctimas tras el reconocimiento negativo de un primer sospechoso hicieron que el identikit se ajustara más. Una cicatriz “muy grande desde la boca hasta la ceja” sobre el pómulo izquierdo fue lapidaria para dar con él.

   Para llegar a la detención la pesquisa se basó sobre dos elementos. El trabajo de peritos informáticos que mejoraron imágenes captadas por domos municipales y cámaras de videovigilancia sobre la moto negra que conducía el agresor y su patente. Con esos elementos la fiscal Raigal gestionó tres órdenes de allanamiento que fueron efectivizadas el jueves a la noche en una pizzería del macrocentro y el viernes a la mañana en dos domicilios.

   En la pizzería fue detenido Pablo B. y se incautaron dos motos, una de ellas una Honda CB dominio 863 JMT, patente que una de las víctimas logró aportar a la investigación. También se halló un casco negro y un camperón azul y amarillo como el descripto por las mujeres. Y en la casa del sospechoso se encontraron un encomienda con juguetes robados en un comercio de España al 3800 el 10 de julio, precintos plásticos como los usados en los ataques y ropa.

   Para poner fin a la saga del atacante serial fueron determinantes las valientes declaraciones de las víctimas, quienes rompieron con el paradigma de la revictimización y contaron en los medios detalles que fueron presionando a los investigadores para que la causa no perdiera estado público. Entre ellas se destacaron dos. Sofía, una muchacha de 19 años atacada el 20 de mayo en una Librería de Sarmiento al 4300, a pocos metros de la seccional 15ª; y Jorgelina, una mujer de 42 años abordada en una veterinaria de San Nicolás al 300, quien puso en fuga al agresor con una tijera cuando éste se aprestaba a abusar de ella. Este último testimonio, publicado el 4 de julio en La Capital, generó que la opinión pública tomara dimensión de lo que ocurría. Y Jorgelina aportó un dato significativo, y desconocido hasta entonces: el agresor tenía una cicatriz importante en el pómulo izquierdo. A partir de la denuncia de esta mujer un grupo de veterinarias se autoconvocaron en solidaridad de las víctimas y comenzaron a motorizar la búsqueda del agresor en las redes sociales.

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