Policiales

Imputarán a dos policías por la brutal golpiza a un vecino víctima de un robo

Son agentes del Comando Radioeléctrico. Llegaron a una casa por un llamado al 911 y terminaron desfigurando el rostro de un hombre de 29 años.

Jueves 25 de Junio de 2020

A partir de la denuncia realizada hace un mes por Pablo, un vecino de 29 años del barrio Alto Verde de Villa Gobernador Gálvez, dos efectivos del Comando Radioeléctrico de esa ciudad fueron detenidos y serán imputados por los delitos de abuso de autoridad, vejaciones y falsedad ideológica de instrumento público. La presentación se suma a otras 200 de similares características que registró el Ministerio de Seguridad de la provincia entre el 20 de marzo (cuando se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de Covid-19) y el 24 de mayo, informe del cual diera cuenta LaCapital en su edición del domingo pasado a partir de las vejaciones sufridas a manos de efectivos de la fuerza por Damián, un muchacho que jugaba al fútbol con sus amigos en una canchita de Parque Casas y que fue apresado junto a un menor y dos familiares por violar la cuarentena.

Según la denuncia que se conoce ahora, la noche del 20 de mayo los policías de Comando de Villa Gobernador Gálvez llegaron a un domicilio de Pablo VI y Filippini ante un alerta de robo, pero en lugar de perseguir a los supuestos ladrones se llevaron demorados a Pablo y a uno de sus vecinos, quien desde un primer momento indicó que había sido testigo de la fuga de dos jóvenes delincuentes.

No conformes con eso, y ante el reclamo de la víctima del robo, dos efectivos (un hombre y una mujer) golpearon a Pablo con dureza desfigurándole el rostro y lo dejaron en la subcomisaria 26ª. Tras una larga investigación (casi un mes) los policías fueron detenidos el martes a la noche y mañana serán acusados formalmente por el fiscal de la Unidad de Violencia Institucional Gonzalo Fernández Bussy.

Pablo estuvo demorado entre la noche del 20 y la mañana del 21 de mayo en la subcomisaría 26ª de Nahuel Huapi al 2600. Sus familiares filmaron con celular la salida del hombre de esa dependencia policial y en las imágenes se lo puede ver con el rostro desfigurado por los golpes que le propinaron los dos empleados del Comando que la noche anterior llegaron hasta su casa ante un llamado alertando un robo.

De acuerdo a lo denunciado, Pablo estaba el 20 de mayo alrededor de las 23.30 en su casa con su familia (dos mujeres y una niña) cuando escuchó ruidos en el patio. Al asomarse constató que dos jóvenes salían corriendo. Fue a la casa de un vecino y le preguntó si había visto lo ocurrido. Y cuando estaba en eso llegó una camioneta del Comando con tres efectivos, entre ellos una mujer. Pablo pensó que algún vecino lo había escuchado y había alertado al 911.

Un enojo violento

Lo que en un contexto de robo debería presentarse como un alivio, para Pablo se tornó en un incordio. Todo lo que se conoce por el momento de lo ocurrido aquella noche es a partir la denuncia realizada por la víctima, quien le planteó a los uniformados las circunstancias del hecho y luego les pidió celeridad para dar con los ladrones. Eso pareció enojar a uno de los policías, quien le recriminó el comentario: "¿Vos nos vas a enseñar a trabajar?".

A partir de ese cruce de palabras todo se tornó denso, con diálogos asperos entre las partes. Tanto es así que la dotación del Comando decidió llevarse demorados a Pablo y su vecino, hasta ese momento potenciales victimas y testigo del robo, a lo que Pablo se resistió.

Siempre de acuerdo a la denuncia, Pablo indicó que dos de los agentes comenzaron a golpearlo, que luego lo obligaron a desnudarse hasta quedar en remera y calzoncillos, y que lo hicieron acostar sobre el piso mojado. Luego lo trasladaron hasta la sub 26ª, distante a unas 15 cuadras de su casa. Al ingresar con los dos demorados el oficial de guardia de la dependencia frenó en seco a los uniformados del Comando. Les preguntó qué había sucedido y les exigió que llevaran a Pablo al Hospital Gamen para ser asistido. Sin embargo no lo hicieron y el hombre estuvo más de 12 horas demorado.

Al recuperar la libertad un médico policial en Jefatura y un forense en el Instituto Medico Legal constataron las heridas recibidas. Además, Pablo denunció que le faltaron 700 pesos de una billetera y una alianza de oro.

Un mes más tarde el fiscal Fernández Bussy gestionó órdenes de detención para los oficiales Rosana Lucía C. y Hugo Alberto L., quienes terminaron apresados el miércoles por la Agencia de Control Policial del Ministerio de Seguridad mientras cumplían con su guardia en la sede del Comando. Les secuestraron los celulares, los chalecos balísticos, las armas reglamentarias y sus credenciales.

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