Imputan encubrimiento a la esposa del empresario baleado en el centro
No conservó el maletín robado que le devolvieron. Era una prueba esencial del delito, el violento asalto ocurrido el viernes a las 16 en pleno centro, y se borró.

Lunes 19 de Marzo de 2012

Los aspectos poco claros del violento asalto que se registró el viernes a las 16 en Corrientes y Córdoba, en el que un empresario cordobés recibió un balazo en cada pierna, terminó por poner en un lugar incómodo a la familia de la propia víctima. El juez Javier Beltramone abrió una causa penal por encubrimiento agravado contra la esposa del empresario y además le fijó la prohibición de abandonar Rosario. La razón objetiva es que la mujer, por las razones que fueran, se deshizo de la principal prueba de la causa, que es el maletín conteniendo dinero, sin ofrecer ninguna explicación convincente al respecto. La situación investigada es especialmente grave: un robo cometido por dos ladrones en moto, el inicio de un tiroteo en un lugar atestado de gente en una hora pico y tres personas que resultan baleadas en el lugar: uno de los arrebatadores, que murió, una transeúnte que está fuera de peligro y el dueño del portafolios cuyo contenido no se conoce con certeza.

El empresario Miguel Angel Aun, de la ciudad cordobesa de Leones, sostuvo que el maletín que le robaron tras salir de una financiera contenía 100 mil pesos. Se lo sustrajeron con violencia dos asaltantes que forcejearon con él y le dispararon ante su resistencia. Un policía retirado que es un custodio de la casa de cambios de Córdoba al 1400 abrió fuego y se generó un pandemonium en esa esquina. Al rato apareció muerto uno de los presuntos asaltantes en Santa Fe y Alvear.

El sábado a la 10 de la mañana una información empezaría a cambiar los matices de esta historia. La policía supo que el dinero le había sido devuelto a Aun. Pero pese a que cuando los interrogaron informalmente ya les habían reintegrado el maletín ni éste ni su esposa, según fuentes de la causa, dijeron nada al respecto. Al volver la mujer explicó que un taxista o remisero había reintegrado el dinero. De hecho hay testimonios de testigos del asalto que afirmaron haber visto a un taxista levantar del suelo un maletín que en su huida arrojaron los ladrones.

Causa paralela. Pero cuando se le requirió a la mujer quién era el taxista autor de ese gesto ella no pudo decir nada de él. Luego le preguntaron dónde estaba el dinero y ella dijo haberlo entregado a un socio. A esa persona tampoco la identificó.

Frente a esa situación el juez, que se propone verificar el origen del dinero robado, ordenó a la policía un interrogatorio sumario a la esposa de Aun. Ella se abstuvo de hablar.

Ahora la mujer está imputada por encubrimiento agravado, delito previsto en el artículo 277 inciso 1 del Código Penal, que sanciona las conductas que tienden a alterar, ocultar o hacer desaparecer los rastros de otro delito. Se trata de un expediente paralelo al que investiga el robo.

¿Y esto a qué se debe? A que la prueba principal del robo que terminó en tiroteo abierto en la esquina más céntrica de la ciudad era el maletín que está desaparecido. Según los investigadores allí puede haber rastros de sangre que conduzcan a un estudio de ADN y la prueba está ausente.

Inciertas. Fuentes de la pesquisa consignaron anoche que hay un cúmulo de situaciones inciertas que entorpecen la investigación. No está aclarado qué pasó con el dinero. Ni siquiera, en sentido estricto, se sabe cuánto era. La única razón por la que se presume que el maletín contenía billetes es por la declaración del empresario ya que no hay constancia ni comprobante que acredite su procedencia.

Para averiguar al respecto el juez ordenó el secuestro de los celulares del empresario y su esposa quienes debieron entregarlos pese a una negativa inicial a hacerlo.

Un portavoz de la causa dijo que la situación es sumamente opaca. "No se trata de negar que el empresario sufrió un delito. Pero, objetivamente, como víctima de un delito grave no avisó que le habían devuelto el dinero robado y cuando se preguntó qué había hecho con el maletín dio respuestas muy poco convincentes. Estamos ante la presunción de que la prueba esencial para aclarar este ilícito fue destruida por el propio entorno de la víctima. Es un cúmulo de hechos por el que lo apropiado es investigar", estableció.

El joven muerto, Matías Doldán, tenía 25 años y vivía en Provincias Unidas y Juan José Paso. Tenía un solo antecedente penal por amenazas. La policía está en la pista del conductor de la moto para detenerlo.