Policiales

Imputan a dos hermanos un crimen de un escopetazo por venganza

Martín Moreyra recibió un disparo de un joven apodado "Mandi" tras insultarse en un quiosco. El agresor le dio un culatazo y después gatilló

Sábado 05 de Enero de 2019

Dos hermanos de 24 y 26 años fueron imputados ayer como coautores del asesinato de Martín Moreyra el miércoles por la tarde en Tero y Ugarte, en los confines de los barrios Los Unidos, zona oeste de Rosario. Jonathan Mario G. de 24 años, apodado "Mandi" fue acusado por el fiscal Luis Schiappa Pietra como autor del crimen de Moreyra, a quien ejecutó de un escopetazo en el estómago a sangre fría y a la vista de testigos. Por su parte su hermano, Brian Sebastián, de 26, fue imputado como participe necesario del homicidio. El juez de garantías Ismael Manfrin les dictó a ambos prisión preventiva. En medio de la acusación el fiscal, quien expuso la complejidad del caso, indicó que se abrió otro expediente por una herida de bala que recibió Brian G. en brazo izquierdo.

"Mandi" G. y Martín Moreyra se conocían y no tenían una buena relación. Vivían a 20 cuadras de distancia. "Mandi" en Funes y Moreyra en Los Unidos. Según la hipótesis acusatoria el miércoles a la hora de la siesta "Mandi" manejaba su camioneta Ford F-100 por Los Unidos —entre los barrios Tango, Los Gráficos y Floresta— detrás del Mercado de Concentración de Fisherton. En inmediaciones de calles Tero (prolongación de calle Magaldi al 9100) y Ugarte identificó a Moreyra, quien estaba en un quiosco tomando una gaseosa con una mujer. Al pasar los hombres intercambiaron insultos. El cruce fue tan intenso que "Mandi" chocó unos tachos que había al costado de la calle.

"Ahora vuelvo"

"Preparate que ahora vuelvo. Vos me debés una", dicen que "Mandi" le gritó a Moreyra. Y se fue. La chica que estaba con Moreyra le preguntó cuál era el problema con el de la camioneta. Moreyra le contó que estaban enfrentados por una mujer.

Siempre según la acusación, a los pocos minutos "Mandi" estaba otra vez con su F-100 frente a Moreyra. Había llegado armado con una escopeta recortada, o pistolón, calibre 16. Junto a él estaba su hermano Brian. Testigos aseguran que también bajo armado aunque nadie especificó que arma llevaba. Según la testigo presencial, Moreyra al ver a "Mandi" le dijo levantándose la remera: "Estoy liso. Vamos a pelear".

Fue entonces que, siempre según la fiscalía, "Mandi" le pegó un culatazo en la nuca a Moreyra y cuando este yacía en el piso le disparó un escopetazo. "De acuerdo al preinforme de la autopsia la baja concentración de perdigones en la herida hacen inferir que el disparo fue a muy corta distancia. El taco del cartucho quedó incrustado en el cuerpo de la víctima", explico Schiappa Pietra. Luego los agresores subieron a la F-100 y se fueron. A 150 metros de la escena del crimen descartaron en el arma, que fue secuestrada por efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI). Tenía sangre en el caño.

El fiscal enfatizó en que mientras Moreyra agonizaba se produjo una trifulca con disparos que provinieron de vecinos indignados ante lo que ocurría. Fue entonces que Brian G. recibió un balazo en su brazo izquierdo, hecho por el cual se abrió otro expediente, investigado por el fiscal de Flagrancia Rodrigo Santana, que lo tiene como víctima.

Pablo Bedouret, defensor de los hermanos G., objetó la imputación contra Brian, a quien lo acusaron de participe necesario de homicidio y de la portación de un arma de fuego que no fue hallada. "Los muchachos no pueden creer el relato construido por la fiscalía", dijo el abogado. Y resaltó que los hermanos tienen familia y arraigo —Brian tiene dos hijos y "Mendi" uno—, que tienen un negocio y dijo que "los Moreyra son una familia temida en el barrio porque siempre andan armados. No será extraño que muchos testigos estén influenciados por miedo". El abogado pidió que la camioneta de los hermanos, quemada en un episodio posterior, fuera preservada ya que tenía varios impactos de bala.

Al resolver el juez Manfrin avaló a la fiscalía respecto a la calificación del hecho —homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación de un arma—. El juez indicó que la persona que acompaña a otra a sabiendas que va a cometer un delito, en este caso una muerte, tiene participación más allá de que no haya llevado armas o no las hubiera gatillado. Se refería al hermano del tirador. "Le dijeron a la víctima que iban a volver y volvieron" a asesinarlo, reflexionó el juez antes de dictar la medida de prisión preventiva.

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