Imputan a barra de Colón por balear a una mujer y golpear al hijo de la misma
Víctor Hugo "Toco" Zavala carga sobre su espalda un pasado muy violento y estuvo en las principales cárceles provinciales. Estaba con libertad condicional

Sábado 27 de Mayo de 2017

El barrabrava de Colón de Santa Fe Víctor Hugo "Toco" Zavala, de 37 años, llegó la mañana de ayer a los Tribunales de la capital provincial acompañado por su abogado, Néstor Pereyra. Se sentó en el banquillo de los acusados y escuchó la imputación de la fiscal Yanina Tolosa, quien le atribuyó haber golpeado a un menor y dispararle a la madre del joven en el barrio Altos del Valle, ubicado en la zona norte santafesina.

   Los hechos que le imputó Tolosa sucedieron en marzo pasado y fueron el puntapié para que se inicie una investigación en la Fiscalía a cargo de María Laura Martí, la cual emitió el pasado 4 de mayo un pedido de captura para dar con "Toco".

   En su momento el hombre había sido condenado a 12 años de prisión por distintas causas y por eso estaba detenido en la Unidad Penitenciaria Nº 2 del barrio santafesino de Las Flores. Allí, luego de un historial de peleas entre internos, se había ganado el respeto. Pero el 7 de julio de 2016 obtuvo el beneficio de la libertad condicional y se instaló en una vivienda del barrio Las Delicias de la capital provincial. Allí fue que en marzo de este año cacheteó y amenazó con una escopeta a un menor y a su madre.

   El pasado jueves pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI) lo atraparon en Sarmiento al 7000, en inmediaciones del barrio donde estaba afincado Zavala cumpliendo la libertad condicional. Al tribunal llegó vestido con un conjunto deportivo de la selección nacional y no se calló ante el juez de Investigación Penal Preparatoria (IPP), Nicolás Falkenberg, frente a quien negó los delitos atribuidos por Tolosa.

Intento de defensa

"Yo no tengo nada que ver con lo que me están acusando", expresó el ex barra con frondoso prontuario. Y pidió: "No me tengan a las vueltas. Si me tienen que llevar, que me lleven adonde tenga que ir".

   "Toco" se refirió a su fama en el ambiente delictivo. "El apodo no me ayuda: hazte la fama y échate a dormir. Hoy por hoy el mundo está para mal, cualquiera te mira para faltarte el respeto", dijo en torno al hecho por el cual lo acusan ahora.

   El destino de Zabala se definirá mañana cuando en una nueva audiencia se definirá si vuelve al penal o continúa gozando de la libertad condicional hasta 2021, cuando se cumpla la condena. En este sentido, la fiscal Tolosa anticipó que solicitará la prisión preventiva ya que mantiene la hipótesis de que Zavala fue quien el 18 de marzo, alrededor de las 19.30, golpeó a un joven de 16 años y lo amenazó con dispararle un tiro. Cuando la madre del adolescente fue a increparlo, fue agredida con un disparo en el pie izquierdo.

   Según obra en la causa, al momento de los hechos Zavala tenía en su poder dos armas de fuego, una escopeta y un revólver, los cuales habría utilizado para amedrentar a la víctima.

Larga historia

Los cargos y cuentas que tuvo Zavala con la Justicia a lo largo de su vida quedarán marcadas a fuego en el mundo policial de Santa Fe. Desde fines de los años 90 tiene causas por hechos de violencia a mano armada. Quizás el más resonante fue el que lo llevó a la fama, cuando el 19 de febrero de 2006 junto con su primo apuñaló a dos espectadores en la tribuna popular del estadio sabalero. El episodio violento fue reproducido por los diarios, radios y canales de televisión del país que ese día miraban por TV el partido del equipo local frente a River Plate.

   Luego de dos años prófugo de la Justicia el "Toco" fue detenido en un auto robado junto a otros dos barras (Abel "Quique" Leiva y Nicolás Róppulo). Los tres escapaban tras balear por la espalda a Oscar Alberto Bonino, quien recibió tres impactos de bala calibre 32 la madrugada del domingo 10 de febrero de 2008, cuando la Recoleta santafesina se encontraba atestada de jóvenes que iban a bailar.

   Trasladado al penal de Coronda después de ser detenido, Zavala no fue bien recibido. En una emboscada, varios internos lo atacaron a puñaladas y lo dejaron prácticamente el borde de la muerte en un hecho que el Servicio Penitenciario dijo que en su vida el muchacho cosechó muchos enemigos que "se la tenían jurada".