Policiales

Hieren a tiros a cinco chicos de entre 10 y 14 años en una riña

Quince allanamientos y detenciones tras un enfrentamiento de familias que arrastran una rivalidad histórica en la zona noroeste. Uno de los niños recibió hasta 11 perdigonadas de plomo.  

Martes 17 de Noviembre de 2015

El domingo a la tarde cinco chicos de entre 10 y 14 años estaban a punto de comenzar un partido en una canchita del barrio Nuevo Alberdi cuando quedaron atrapados en un demencial enfrentamiento a escopetazos, protagonizado por dos grupos que arrastran una prolongada disputa en la zona. Según testigos la lluvia de perdigonadas se desató cuando un auto pasó por la barriada y uno de los ocupantes exhibió un arma de fuego. El gesto intimidatorio fue respondido desde una casa con disparos de escopeta. Los nenes salvaron sus vidas de milagro a pesar de que fueron alcanzados por un vendaval de proyectiles.

Tres de los chicos heridos fueron atendidos en el Hospital de Niños Zona Norte donde ayer a la mañana les dieron el alta. Los otros dos recibieron atención médica en otro centro asistencial y también ya están en sus domicilios. El fiscal José Luis Caterina ordenó tras el hecho un operativo de búsqueda de los responsables que incluyó el allanamiento de 15 domicilios. "Es una situación gravísima que pudo ser trágica, niños arrojados en el piso en medio de un ruido aterrador, con una cantidad de tiros espeluznante. Más allá de que se produjeron detenciones y se secuestraron dos armas en estos casos es esencial que el Estado se muestre inflexible en un marco de legalidad. El que produce un acto de esta temeridad no debe quedar impune", dijo Caterina.

A la pelota. Cerca de las 15 del domingo Andrés V., de 10 años; Alexandro G., de 14; su hermano Marcelo, de 11; Iván M., de 12, y Kevin G. C. EM_DASHla edad no fue precisadaEM_DASH se disponían a jugar a la pelota en una canchita ubicada en Alvarez al 2800, entre Bouchard y Somoza, en cercanías de la avenida Granel y de la ex estación de trenes. Este sector del barrio Nuevo Alberdi Oeste, en la zona norte de la ciudad, es el más empobrecido. Un vecindario que entremezcla modestas casas de material con otras de chapa.

Olga es la madre de Iván. La mujer vive con su hijo en una humilde vivienda de Ciudadela al 3500, a dos cuadras de donde ocurrió el violento episodio. El chico fue alcanzado por 16 perdigonadas, tres de las cuales impactaron en la cabeza, en los brazos y en otras partes del cuerpo.

"Estaban jugando en la canchita cuando pasó un auto. Uno de los que iban en el coche sacó un arma y desde una casa que está en Alvarez entre Somoza y Bouchard empezaron a tirarle al auto. Los escopetazos reventaron cerca de donde estaban los chicos y los balines les pegaron a ellos", explicó Olga ayer a la mañana en su casa.

La mujer todavía estaba conmovida por el hecho pero sentía alivio porque al hijo le habían dado el alta el domingo a la noche. Un vecino que vive en un modesta vivienda ubicada en el cruce de Alvarez y Bouchard no fue alcanzado de milagro por las perdigonadas.

"Yo estaba cuidando a los animales cuando comenzaron dos grupos de jóvenes a tirotearse. Los nenes estaban jugando en la canchita. Casi me hirieron a mí. Los que tiraban se fueron al rato pero cuando llegó la policía ya no había más nadie", explicó el hombre.

Según varios vecinos consultados por este diario, que pidieron no ser identificados, la balacera que hirió a los cinco chicos es el último episodio de un arraigado conflicto entre dos familias asentadas hace más de dos décadas en esta porción de Nuevo Alberdi. Una de las familias, los Romero, viven en el barrio Municipal, una urbanización de casas bajas e idénticas ubicada en Bouchard entre Servellera y Luzarriaga. La otra familia, los Lugones, residen en Bouchard y Caracas.

Según los testigos estas refriegas rutinarias se potencian "con los hijos de las dos familias enfrentándose y creciendo en este ambiente donde corren armas y drogas. Es una pelea histórica que con el tiempo se agrava más. Todo empezó hace unos 15 años cuando el marido de una mujer de apellido Lugones le pegó un tiro en la cabeza al padre de Hugo Romero. A partir de ahí los Romero no pueden pasar para el lado sur de Bouchard y los Lugones para el lado norte. Cuando eso pasa hay tiros. Pero nunca son tiros entre ellos: se ponen a disparar al voleo para demostrar que tienen armas. Y siempre otra gente paga las consecuencias", indicaron los vecinos.

Al hospital. Luego del ataque Andrés V. y los hermanos Alexandro y Marcelo G. fueron llevados por los padres de uno de los pibes al Hospital de Niños Zona Norte. Una fuente policial indicó que Andrés sufrió heridas en la cabeza en la región occipital y la espalda.

Alexandro recibió un proyectil en la espalda, otro en el glúteo y otra perdigonada en las piernas. Su hermano Marcelo tuvo heridas en los brazos y el abdomen. A su vez, Kevin fue alcanzado por una perdigonada en el rostro que le ocasionó una lesión en el maxilar inferior.

La gravedad de la balacera quedó demostrada en la gran cantidad de proyectiles que recibieron los chicos. "Uno de los niños recibió casi once perdigonadas, otro fue alcanzado por 6 o 7 perdigones y el tercero que llegó al hospital recibió tres", dijo Hernán Oddone, el director del Hospital de Niños Zona Norte, a un periodista de canal 5.

El médico explicó que algunos de los chicos fueron alcanzados por los proyectiles en el tórax, en la parte posterior lumbar, en la cara anterior del abdomen, en los brazos y en el codo. "Los disparos de escopeta se abren cuando están en movimiento", señaló Oddone, para agregar que "lo que pasó fue milagroso. Las consecuencias fueron leves y, al parecer, no dispararon desde una distancia muy cercana a los chicos. Por eso los perdigones no llegaron a penetrar en el cuerpo. El azar jugó a favor porque podría haber sido más complejo. Por suerte, el nene que recibió el proyectil en el rostro no tuvo problemas visuales", comentó.

Allanamientos. .Tras imponerse del hecho el domingo a la tarde el fiscal Caterina ordenó al jefe del Nodo Rosario, José Pérez, un operativo de búsqueda de los responsables. Se desplegaron en la zona efectivos de la Zona 7ª de Inspección, de la subcomisaría 2ª, del Comando Radioeléctrico de Rosario y Baigorria y del Cuerpo Guardia de Infantería. Información policial y testimonios de vecinos fueron la base de quince allanamientos concretados entre las 17 del domingo y las 5 de ayer. Dos mujeres de 54 y 48 años fueron detenidas en una de las casas allanadas en las que se secuestraron dos armas de fuego de calibre 22 largo y 22. También dos chicos de 17 y 15 años quedaron momentáneamente bajo arresto. "Las armas secuestradas no tenían documentación pero claramente no son las que participaron en el incidente investigado", dijo Caterina.

 

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