Hallan a un hombre muerto en una laguna de Albarellos
El cuerpo seccionado de un hombre que se había marchado en enero pasado de un instituto de rehabilitación de adicciones de General Lagos fue encontrado ayer a la mañana en una laguna de la localidad de Albarellos, situada a unos 45 kilómetros al sur de Rosario. Hasta anoche, la policía no había determinado las circunstancias que rodearon a su muerte.

Martes 16 de Septiembre de 2008

El cuerpo seccionado de un hombre que se había marchado en enero pasado de un instituto de rehabilitación de adicciones de General Lagos fue encontrado ayer a la mañana en una laguna de la localidad de Albarellos, situada a unos 45 kilómetros al sur de Rosario. Hasta anoche, la policía no había determinado las circunstancias que rodearon a su muerte.

Fuente policiales señaló que los restos óseos hallados pertenecen a Jorge Alberto Banchero. En la primera semana de enero, el hombre fue internado en la Asociación Benéfica Remar, una organización no gubernamental que brinda tratamientos a personas que tienen adicciones, situada en General Lagos.

Banchero, según el vocero consultado, era "alcohólico", pero, a los pocos días de su arribo, el hombre decidió abandonar el centro de rehabilitación.

Desde entonces, sus familiares le perdieron el rastro. Cerca de las 7 de ayer un llamado anónimo alertó a la policía acerca del hallazgo de restos óseos diseminados en la lagunita, un espejo de agua ubicado detrás de un terraplén y la prolongación del acceso a la ruta 26, que conecta Uranga con Albarellos. Al llegar al lugar, efectivos de la subcomisaría 7ª de Albarellos encontraron parte de un cráneo, una mandibula y un fémur.

Objetos personales. Los policías también distinguieron un raído jean, un par de zapatos, un reloj y la primera págína de un DNI. En el documento se leía el nombre de Banchero. También aparecieron tarjetas de débito y de crédito deterioradas por el agua. En este momento, la laguna, según el vocero policial, está seca. Pero cuando tiene agua habitualmente alcanza una profundidad de unos 80 centímetros.

Los pesquisas enfrentaron una dificultad al iniciar la investigación del caso: la ausencia de familiares de Banchero y la inexistencia de una denuncia por averiguación de paradero.

Finalmente, pudieron contactarse con una hijastra del hombre. La mujer se llama Juliana Di Menco y vive en Uranga. Esta persona se trasladó hasta el sitio del hallazgo de los restos. Allí sólo pudo reconocer a su pariente por el reloj hallado.

Hasta anoche, la policía no había conseguido determinar cómo apareció en la laguna el cuerpo desintegrado. Tampoco habían establecido si el hombre había sido asesinado o si la muerte había ocurrido en forma natural.