Policiales

Hallan asesinada a golpes a la hermana del juez federal de Reconquista

Ana María Alurralde tenía 59 años y la encontraron en un descampado de Monte Vera, a 15 kilómetros de la ciudad de Santa Fe, donde vivía.

Domingo 20 de Octubre de 2019

Tirado en un zanjón, a unos 15 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Fe, fue hallado el mediodía de ayer el cuerpo de Ana María Alurralde, hermana del juez federal de Reconquista Aldo Alurralde. Nada se sabía de la mujer de 59 años desde el jueves a la noche cuando sus vecinos del barrio Schneider de la capital provincial la vieron haciendo compras. Según los primeros exámenes forenses, fue asesinada a golpes en la cabeza. Las pistas iniciales de la pesquisa indican como autor del hecho a su concubino, Santiago Daniel F.B., de 66 años, quien tiene un antecedente que le juega en contra: su primera mujer desapareció misteriosamente.

La noche del viernes Santiago F.B. fue a la seccional 6ª de Santa Fe y realizó la denuncia por averiguación de paradero de Ana María. Dijo que la mujer había desaparecido, que le había dejado una nota indicando que iba a mostrar una casa que tenían a la venta y que se había llevado uno de los autos de la pareja, un Volkswagen Golr gris que fue hallado a unos metros del cuerpo de la mujer. Sin embargo, todos los testigos y allegados a la víctima aseguran que ella no sabí a manejar y es por eso que los pesquisas sospechan que alguien la llevó hasta allí. Será por eso que preventivamente, Santiago F.B. quedó detenido a disposición de la fiscal Ana Laura Gioria.

Misterioso

Durante la jornada en la que nada se supo de Ana María surgió un dato que terminó anticipando el espanto. Treinta y un años atrás, quien entonces era pareja de Santiago F.B. y madre de su hija, desapareció sin dejar rastros cuando se dirigía a un estudio jurídico para acordar con el hombre el régimen de visitas de su hija recién nacida y en medio del trámite de separación.

Esa mujer se llamaba Marta Isabel Romero, era profesora de educación física y desapareció la tarde del 23 de marzo de 1988. Nunca más nadie la vio. Su auto quedó estacionado en la dársena del Hospital Iturraspe de la ciudad de Santa Fe. Desde entonces su familia denunció públicamente que había sido asesinada. Y cada aniversario de su desaparición, se ocuparon de enviar cartas de lectores a distintos medios recordando el caso para que no cayera en el olvido.

El viernes a la mañana el juez federal Alurralde, oriundo de la capital provincial, recibió una llamada en su celular. Era Santiago F.B., su cuñado, quien le contó que Ana María había desaparecido. Con el reflejo de la justicia a flor de piel, el magistrado le indicó que denunciara el hecho y así lo hizo dando inicio a una búsqueda que terminó de la peor manera.

Ana María Alurralde tenía 59 años y residía junto a Santiago F.B. en una modesta vivienda frente al cementerio municipal de la capital provincial. Ambos estaban jubilados, tenían dos remises como fuente de ingresos e hijos de relaciones anteriores: Ana María un muchacho de 20 años que es ingeniero en sistemas y Santiago una hija de poco mas de 30 años cuya madre es la desaparecida Marta Isabel Romero.

Últimos momentos

Tras la denuncia por averiguación de paradero, la pesquisa a cargo de la Policía de Investigaciones pudo reconstruir algunos momentos previos al hecho. La noche del jueves, alrededor de las 20, la pareja llevó en auto a la hija de Santiago a una reunión y se comprometieron a buscarla a las 22.30. Una hora más tarde de lo pactado el hombre llegó sólo a buscar a su hija y ésta le preguntó por Ana. Su padre le dijo que "no se sentía bien" y que se había quedado en su casa. Tras ello llevó a su hija a la casa donde reside la mujer.

De acuerdo a distintas fuentes, Santiago F.B. contó a los investigadores que cuando se despertó el viernes su pareja no estaba en la vivienda. Y que halló una nota en la que decía que iba a mostrar una casa que la familia tiene a la venta a unas 40 cuadras de su domicilio. También refería que se llevaba uno de los autos de la familia, el Volkswagen Gol gris patente HKF684. Algo inentendible ya que la mujer no sabía manejar según refirieron sus vecinos y allegados. La fiscal Gioria ordenó secuestrar esa esquela para ser peritada por calígrafos con el fin de determinar si fue escrita por Ana María. En tanto, la mujer nunca contestó llamados a su celular, el que siempre dio apagado.

Primeros rastros

Las incongruencias en el relato de la pareja de Ana María hicieron que la PDI trabajara en la vivienda de la familia el viernes y ayer. Entre las pericias, en una habitación de la casa y en las ropas de Santiago realizaron la prueba de luminol, sustancia química utilizada para detectar vestigios de sangre. Esa prueba dio positivo al menos en la cochera y en algunas prendas del hombre. Y agregaron que la sangre fue "limpiada o lavada", lo que complicó la situación del concubino de Ana María.

Datos relevantes

Durante las horas previas al hallazgo del cuerpo, entre los investigadores imperó el "no se descarta ninguna hipótesis". Con el paso de las horas se sospechó que podría haber detrás del crimen un mensaje mafioso hacia el juez Alurralde por su participación en numerosas causas narco, pero al final todo se encaminó a "un caso concreto de violencia de género".

Tratando de entender y acomodar las piezas de un puzzle investigativo en pleno desarrollo, los vecinos de la pareja la definieron como "normal", aunque remarcaron que Ana era "sumisa" y Santiago "posesivo y de carácter fuerte". También dijeron que "iban juntos a todos lados" y que vivían allí hace "unos 15 o 20 años".

A Ana María la vieron haciendo compras el jueves al anochecer. De Santiago contaron "que era una persona normal, que iba a misa todos los domingos". Y brindaron un dato con peso específico: Ana María no sabía manejar. "Él la llevaba en el auto para todos lados", coincidieron los vecinos de la pareja. Uno de ellos, incluso, dijo que el viernes a la mañana se cruzó con Santiago F.B. que iba a hacer la denuncia y le llamó la atención su tranquilidad: "Pensé que había salido a caminar", describió. Todos coincidieron que "no tenían ningún antecedente de violencia de género" y que "ella nunca insinuó algo por el estilo".

Por la gravedad del cuadro, el juez Alurralde viajó desde Reconquista a Santa Fe para seguir de cerca la investigación de la Justicia provincial. "Como juez nunca descarto nada. Ninguna hipótesis. Pero ahora sólo quiero encontrar a mi hermana", explicó el magistrado en un escueto diálogo con La Capital antes de conocer el trágico desenlace. Alrededor de las 14, a partir de un llamado al 911, efectivos policiales llegaron a un descampado de Monte Vera, en el límite norte del conurbano santafesino. Allí estaba el cuerpo de Ana María. La habían matado a golpes en la cabeza. A metros del cuerpo estaba estacionado el Volkswagen Gol gris en el que supuestamente, según los dichos de Santiago, la mujer se había ido manejando de su casa y que ahora será sometido a pericias para determinar quien lo condujo hasta allí.

pericias. La Policía de Investigaciones encontró el cadáver en la banquina de un camino rural de Monte Vera.w

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