Policiales

Hacha en mano, un joven asaltó un colectivo y provocó un desbande

Casi lastima al conductor, que lo dominó. Un pasajero manejó hasta dar con un patrullero Tiene 22 años, es adicto y hasta ayer carecía de antecedentes penales. Quedó detenido

Jueves 02 de Septiembre de 2010

No es novedad que en Rosario un colectivo y su pasaje sean asaltados. Pero que un ladrón solitario intente robar un ómnibus repleto de pasajeros armado con un hacha es inusual. Y más si trata de una herramienta con un mango de madera de 1 metro 20. Ocurrió ayer a las 6.40 de la mañana en Beruti esquina Rueda. Un muchacho de 22 años, adicto a las drogas y sin prontuario abierto, trató de asaltar al chofer de la línea 146 roja que circulaba desde zona sur hacia el noroeste y transportaba unos 30 pasajeros. Si bien el hecho provocó una alteración colectiva entre el pasaje, terminó sin heridos y con el maleante reducido por el propio colectivero, un trabajador de 56 años, quien logró desarmarlo y entregarlo a la policía.
  Quedó claro que no se trató de una modalidad delictiva nueva, sino del arrebato de un chico enfermo sin antecedentes penales empujado a una acto desquiciado por su adicción. En el colectivo y entre el pasaje se vivieron momentos de pánico. Primero fue cuando el ladrón subió y sin mediar palabra apoyó el hacha sobre el volante. “Dame la guita, el celular o lo que tengas”, fue la frase que despabiló al chofer que llevaba diez minutos girando. El colectivero, un veterano con 22 años en el oficio, al ver el hacha sobre el volante detuvo el coche y abrió la puerta trasera para que bajara la gente. “Después de lo que sucedió me quedó el cuerpo temblando y la presión se me fue a 18-10”, se sinceró el conductor. Ya en una pelea cuerpo a cuerpo con el ladrón se produjo la evacuación imprevista del micro a la altura de barrio de Tablada.
  “Entré en pánico. El chofer abrió la puerta trasera y bajamos atropelladamente. Nos llevamos por delante unos con otros y empezamos a correr desbandados”, relató una mujer del pasaje.

El hombre del hacha. El interno 201 de la línea 146 roja conducido por Carlos detuvo la marcha en Beruti y Rueda ante la seña de un peatón. El colectivero recién comenzaba su jornada de trabajo que debía culminar a las 14.30. En el micro de la empresa Rosario Bus viajaban unos 30 pasajeros somnolientos, uno de ellos parado. El colectivo detuvo su marcha y subió un muchacho joven con un hacha. El chofer lo registró, pero no le dio importancia: no es inhabitual que en su recorrido algún trabajador suba con una herramienta de trabajo.
  Pero esta vez fue diferente. Una vez que dejó atrás los tres escalones del ómnibus, el muchacho apoyo la cabeza del hacha, de unos 850 gramos, sobre el volante y le exigió al chofer dinero y su celular.
  “Si no saco las manos del volante me corta los dedos. «Dame la plata, el celular, lo que tengas», me dijo y yo le contesté: «No tengo nada, querido»”, rememoró Carlos, el chofer. La escena generó entre el pasaje un ataque de pánico colectivo similar al del film “El Resplandor”, protagonizada por Jack Nicholson, de 1980. “Cuando le dije que no tenía nada el tipo fue por el pasillo hacia el único pasajero y lo encaró para pedirle plata. Cuando el muchacho le dijo que no tenía nada le tiró un hachazo. Pero por el movimiento se le cayó el hacha y el pasajero lo abrazó. Cuando vi eso salté de mi asiento, me le tiré encima y lo agarré del cuello”, explicó el trabajador haciendo el gesto con los dedos de la mano.
  La irrupción del ladrón y su hacha obró como un disparador de miedos. Tantos y tan diversos como pasajeros en el colectivo. “Estaba sentada en la parte trasera. Vi subir a un joven y cuando escuché gritar a la gente me dije: «Nos van a robar». Entonces me quedé sentada esperando para darle la billetera. Pero la gente gritaba cada vez más fuerte y se venía para atrás. Ahí pude ver que tenía un hacha y la revoleaba para todos lados”, relató una pasajera.”Bajamos y empezamos a correr. Golpeábamos la puerta de las casas, pero nadie nos abría. Los pasajeros se desparramaron por otros lugares y un vecino nos abrió para que pudiéramos pedir un taxi por teléfono. Teníamos miedo porque esa zona es brava”, relató la mujer.
  Con el pasaje sobre la vereda, en el pasillo del colectivo quedaron peleando Carlos, el chofer, con el ladrón. El pasajero que zafó del robo y de la agresión, un ex conductor de transporte, tomó el volante del 146 y cortando camino, se dirigió hacia la zona de Necochea y 27 de Febrero, donde hay apostado un móvil del Comando Radioeléctrico afectado a los corredores seguros. “La patrulla justo salía al encuentro del colectivo, porque un pasajero había llamado al 911. Lo que hizo el personal fue detener al muchacho que ya había sido retenido por el chofer. Cuando secuestraron el hacha y cuando lo registraron le incautaron un cuchillo de mesa, tipo serruchito, que llevaba entre sus ropas”, indicó una fuente allegada a la pesquisa.

Cuadro de un chico. El detenido fue identificado como Sergio Daniel B., de 22 años. Vive en el área de la seccional 16ª, donde quedó detenido acusado de tentativa de robo, a disposición del juez Juan Carlos Vienna.
  El muchacho vive, con sus padres y otros familiares, a dos cuadras de donde subió al colectivo para robar. No tiene prontuario abierto, aunque sí problemas de adicción a las drogas. “Cuando subió al 146 para robar estaba lúcido. No estaba dado vuelta”, como se refiere en la jerga al que está drogado, referenció un vocero policial.
  Del pasajero que condujo el colectivo hasta encontrar el móvil policial nada se sabe. “El hombre bajó y se fue caminando”, explicó la fuente. Carlos, el chofer del 146, debió ser asistido por un pico de presión y deberá guardar reposo hasta que se reponga. “Yo quisiera saber cómo voy a hacer porque ese pibe es del barrio y yo por ahí tengo que pasar todos los días”, se preguntó el colectivero. l

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