Martes 08 de Diciembre de 2009
Oscar Hugo Briozzo todavía se queja de los dolores en la cabeza. Ayer a mediodía había pasado
medio día desde que tres muchachos lo apuñalaron y golpearon con ferocidad para asaltarlo a pocos
metros de su casa de la zona oeste de la ciudad. El ataque, ocurrido el domingo a la noche, fue
presenciado por algunos vecinos que arrojaron objetos a los malhechores, quienes finalmente se
marcharon con una billetera con 300 pesos, un reloj y un teléfono celular.
Briozzo tiene 65 años y trabaja como fletero con un camión volcador. El
domingo se sentó en el living de su casa de Cochabamba al 4300 para ver el partido de
Newell’s y Arsenal. Al finalizar el primer tiempo salió de la vivienda en dirección al club
Fortín Carrasco de Pellegrini al 4300. Cuando llegó al cruce con Lima tres jóvenes se le
abalanzaron. “Yo no los vi. Uno se me colgó del cuello y me puso una cuchilla grande oxidada
en la garganta”, explicó Briozzo.
“Dame todo lo que tengas y no te muevas”, exigió el
asaltante, según el relato del fletero. Otro de los ladrones introdujo su mano en uno de los
bolsillos del pantalón y le quitó el teléfono celular y unas llaves. Buscaron en los angostos
bolsillos traseros y surgió el enojo. “Los tipos se pusieron nerviosos porque no podían sacar
la billetera”, comentó.
Golpiza. Entonces lo golpearon. “Un muchacho alto y rubio me pegó dos
trompadas en el pómulo, cerca del ojo, que recién me operaron de cataratas”. Briozzo ya
estaba en el suelo y se desvaneció. Los maleantes actuaron con crueldad. “Me pegaron patadas
en la cabeza y con la cuchilla me dieron tres puntazos: uno en cada brazo y otro en la
espalda”, explicó.
“Los vecinos me salvaron la vida. Una mujer les tiró con un vaso y
un hombre les arrojó otro objeto”, comentó. Ya para entonces uno de sus hijos, enterado de lo
que pasaba, salió disparado para auxiliar al padre.
Sorpresa. Apenas llegó, el hijo de Briozzo se sorprendió al reconocer a uno de los
maleantes: era el mismo muchacho que una semana atrás, en Cochabamba y Valparaíso, le había
colocado un revólver en la cabeza para asaltarlo. “Mi hijo tuvo más suerte que yo. Dijo que
no tenía plata y el pibe no le robó nada”, comentó.
Todos los integrantes de la familia de Briozzo fueron víctimas de los
atracos que ocurren habitualmente en el barrio conocido como Cinco Esquinas. El hombre comentó que
a su esposa le arrebataron la cartera en dos oportunidades en una semana mientras caminaba por las
calles de la barriada.
Esta vez, cuando los ladrones se fueron un vecino subió a Briozzo a un
auto y lo llevó al Hospital de Emergencias, de donde fue dado de alta.