Fusilamiento en el atrio de la iglesia
A sangre fría. Así ejecutaron a un mendigo de 29 años mientras dormía en el atrio de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Agrelo y Puccio, en barrio Alberdi.

Jueves 28 de Agosto de 2008

A sangre fría. Así ejecutaron a un mendigo de 29 años mientras dormía en el atrio de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Agrelo y Puccio, en barrio Alberdi. Según testigos el asesino llegó en una bicicleta negra, fue directamente hasta donde su víctima dormía en un colchón en el piso y le apoyó el caño de una pistola 9 milímetros en la cabeza. Disparó seis veces y cuatro tiros dieron en el blanco. Luego el matador tapó a su víctima con una frazada y huyó en bicicleta. El agredido murió enfrente, en el hospital Alberdi, cruzando avenida Puccio.

Se llamaba Hugo Omar Gómez pero en inmediaciones de la plaza, la parroquia Sagrado Corazón de Jesús y del hospital Alberdi lo conocían por su primer nombre. Tenía 29 años y se ganaba unos pesos cuidando coches en la plaza Alberdi, sobre las calles Agrelo y Puccio. "Esta es una zona donde hay buena moneda. Muchos médicos dejan sus autos. Los muchachos andan por acá y duermen en la plaza o en la iglesia", explicó un vecino del barrio.

El portal del templo. Hasta ayer a la madrugada Hugo dormía en un colchón en el piso del atrio de la parroquia, sobre calle Agrelo. "Era una especie de líder. Dicen que fue uno de los primeros en llegar. Muchos vecinos se sentían intimidados porque era robusto, se vestía con pantalones camuflados y pedía monedas. Pero no era mala persona. Tomaba, pero nunca lo vi descabezado. Estos muchachos no tienen problemas entre ellos. Lo que pasó es muy extraño", comentó Sebastián, diácono de la parroquia. "Me contó que llegó a vivir en la calle por problemas de familia. Y nada más", indicó el religioso, de 29 años, como tenía Hugo.

En el barrio coincidieron ayer que en la parroquia pernoctaban habitualmente cinco personas: Hugo, Cacho, Alfredo, Raúl y Rodrigo. Otro que vive en la plaza, pero en la garita de bulevar Rondeau, es don Emiliano. A ellos se les sumaban otros que duermen en albergues y cuidan autos. Sebastián los vio por última vez el martes a la medianoche. "Volvía de jugar al fútbol en bicicleta y estaban todos en el ingreso de la iglesia. En el atrio tiraban sus colchones Hugo, Cacho y Rodrigo", rememoró el diácono.

Pasada la medianoche del martes Hugo descansaba contra la columna más cercana a Agrelo. Fuentes policiales indicaron que a la 1 de la mañana del miércoles un hombre joven, de unos 20 años, vestido de oscuro y sin ocultar su cara, llegó en una bicicleta negra hasta el atrio del templo. Caminó hasta el colchón de Hugo. Después le apoyó el caño en la cabeza y lo ejecutó. Seis disparos, cuatro impactos. Las vainas y una ojiva quedaron sobre los mosaicos. Antes de huir, el ejecutor cubrió a su víctima con una frazada y se marchó en bicicleta por Agrelo con rumbo norte.

Sus amigos cargaron a Hugo y lo cruzaron al hospital Alberdi donde murió. Los padres y un hermano de Hugo viven en la zona norte, lo que los vecinos conocen como barrio El Churrasco. "No queremos hablar. Estamos muy mal, velando a Hugo", advirtió uno de los compañeros del muchacho muerto. Eran cinco o seis los que estaban sentados ayer al mediodía, al costado de la parroquia, en una ronda que tenía como eje los bagayos de todos.

En el caso trabajan pesquisas de la seccional 10ª y la brigada de Homicidios. Tras el crimen de Hugo, en la plaza Alberdi quedó la idea de que la víctima pudo ser cualquiera de los que estaban en el atrio. Aunque el asesino fue decidido al elegir su blanco. Los investigadores buscaban develar el ataque, que tendría su raíz en una gresca entre cuidacoches originada hace dos semanas en la zona del balneario La Florida.