Domingo 31 de Agosto de 2008
Buenos Aires. — La Justicia ordenó la detención de un funcionario municipal de General Rodríguez que alquilaba un galpón en el que se secuestraron tambores con restos de droga llevados al lugar por ciudadanos mexicanos y ahora se trata de determinar si tienen vinculación con el crimen de tres empresarios.
Este nuevo hecho se suma a otras pistas que relacionan el tráfico de estupefacientes en General Rodríguez con el triple homicidio: se cometió en esa misma localidad bonaerense, la última vez que el celular de una de las víctimas se activó fue en una celda de esa zona y un mexicano prófugo de la causa tendría agendado en su teléfono a otro de los asesinados.
Coche prestado. El descubrimiento del galpón también coincidió con el hallazgo de un auto Mini Cooper perteneciente a Sebastián Forza (34), una de las víctimas, el cual fue encontrado ayer a la tarde en un garage de una estación de servicio de la localidad bonaerense de Lomas de Zamora.
Forza le había prestado ese vehículo a su amigo Ariel Vilán, de 34 años, un empresario que se suicidó el domingo en el barrio porteño de Boedo y al igual que las otras tres víctimas estaba relacionado con el rubro de los medicamentos.
El funcionario cuya detención ordenó el juez federal de Campana Federico Faggionato Márquez es Manuel Poggi, director de Desarrollo Industrial de la Municipalidad de General Rodríguez, quien hasta anoche no había sido encontrado.
Medida judicial. La orden de captura se libró luego de que el viernes la delegación Zárate-Campana de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas allanó un galpón en el que se encontraron 5 tanques que tenían una "resina cristalina".
De acuerdo con los primeros peritajes efectuados por la Policía Científica se trata de "un genérico de anfetamina (la cual se fabrica con efedrina), pero faltan pruebas de laboratorio para determinar exactamente qué es", explicaron las fuentes.
El allanamiento fue ordenado en el marco de la causa que investiga los destinos de la metanfetamina de un laboratorio clandestino de droga sintética desmantelado en la localidad de Ingeniero Maschwitz, donde el 17 de julio pasado se detuvo a nueve mexicanos y un argentino.
El lugar había sido alquilado en marzo pasado por Poggi para supuestamente destinarlo a almacenar aceite y el dueño del galpón, Oscar Carrizo, explicó que creía que la renta tenía relación con el paro del campo.
"Había 30 ó 40 tambores dentro del galpón. El (por Poggi) se hizo cargo del contrato conmigo, pero acá venían 4 ó 5 mexicanos", aseguró Carrizo, quien aclaró que nunca tuvo trato con los extranjeros, salvo una vez que hablaron de fútbol.
"Ahora nos damos cuenta de todo, relacionamos una cosa con otra, pero en ese momento lo relacioné mucho con el paro del campo, pagaron un alquiler alto y siendo tan poco, sólo 60 tambores, pensé que era porque no había aceite y los camiones no podían pasar", agregó.
Un investigador dijo que Carrizo prestó declaración como testigo y que se espera que el juez ordene un reconocimiento fotográfico o personal de los mexicanos que se encuentran detenidos.
En el marco de la misma investigación, en las últimas horas del viernes se llevaron a cabo otros tres allanamientos, dos en la provincia de Santa Fe y otro en la Capital Federal.
En Santa Fe. La policía allanó el viernes la firma Reagents S.A., situada en la ciudad de San Lorenzo, que según su página web posee una planta de producción de reactivos y laboratorios de control de calidad, y la empresa Ianus S.A, un laboratorio con sede en Córdoba 3078 de Rosario. Otro operativo se efectuó en Villa Devoto, en el laboratorio Aristóbulo Gómez Ruperez SA.
Facturas y remitos. En los tres lugares, se incautaron facturas de compra y venta de alcohol metílico (metanol), precursor químico utilizado en el laboratorio clandestino desmantelado en Ingeniero Maschwitz, agregaron las fuentes policiales.
El caso comenzó a investigarse el 7 de agosto, cuando se denunció en la Capital Federal la desaparición de Forza, Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35), quienes se conocían por motivos comerciales y ese día tenían previsto reunirse.
Seis días después, los tres fueron encontrados ejecutados de 16 balazos en un zanjón al costado de una ruta de la localidad bonaerense de General Rodríguez.
Los investigadores policiales y judiciales apuntan que se trató de un crimen mafioso y, en ese sentido, siguen pistas de un móvil ligado al tráfico de efedrina y la posible participación de narcotraficantes mexicanos o colombianos. l (Télam)