Domingo 03 de Agosto de 2008
Los uniformados de la comisaría 10ª fueron hasta una vivienda de Alberdi para hacer valer un oficio de un Tribunal Colegiado de Familia y terminaron confiscando un pequeño arsenal. Del dueño de casa, un hombre de 57 años que debía ser excluido de su hogar, ni noticias.
Para el personal que trabaja en una comisaría, cumplimentar oficios de un tribunal colegiado de familia suele ser, en la generalidad, parte del trabajo burocrático. Pero lo que le sucedió el viernes a los agentes de la 10ª se salió del molde. Los uniformados llegaron hasta una vivienda de José Hernández al 900 para notificarle a Celestino, un hombre de 57 años, que por orden del Tribunal Colegiado de Familia Nº 5 debía permanecer excluido de su hogar y no acercarse a menos de 200 metros del lugar. Además, tenían la orden de que, en caso de haber un arma en la casa, Celestino debía ser demorado.
El hombre no estaba en el lugar y, amparados en el oficio, los uniformados registraron la vivienda buscando armas. Así, primero hallaron una escopeta calibre 12.70 marca Remington y luego, como en inventario de una armería, aparecieron un rifle Winchester calibre 44-40, un fusil de caballería con sistema Mauser, una carabina con mira telescópica de block abierto con cargador, y una escopeta de caño superpuesto calibre 36. Y había más. Un rifle de aire comprimido y una ballesta con encordado de metal. También una réplica en desuso de una pistola ametralladora FMK 3.
Además había 38 cartuchos calibre 12; 27 para 38 corto; 50 para 38 largo; 148 proyectiles calibre 22 largo y 117 calibre 14. Además había 96 balas 11.25; 18 proyectiles 7.65; 47 calibre 44 y 13 calibre 44. El set se completaba con varios cuchillos de monte y caza. Todo el armamento fue remitido a la seccional 10ª a disposición de la jueza de Instrucción Roxana Bernardelli.