Policiales

Font sostiene que "para muchos, inseguridad es sólo el homicidio en ocasión de robo"

 La realidad del delito en Rosario y la situación de una policía cuestionada, son algunos de los temas que abordó el ex secretario de Seguridad Comunitaria de la provincia de Binner.

Domingo 24 de Agosto de 2014

Hace apenas tres días, unas 10 mil personas se congregaron en el Monumento Nacional a la Bandera para reclamar justicia, seguridad y el esclarecimiento de crímenes impunes en una ciudad en la que el número de homicidios parece no tener tope. El disparador de la convocatoria fue el asesinato de Mariano Bertini, un pibe de 20 años baleado en la cabeza en una entradera a su casa de Lima al 800, un delito que parece estar en boga por estos meses. Junto a la familia Bertini, la noche del jueves hubo otras tantas familias que pasaron por situaciones similares y cuyas historias no tuvieron la misma trascendencia. El por qué de esas diferencias, la realidad del delito en Rosario y la situación de una policía cuestionada, son algunos de los temas que abordó con este diario Enrique Font, quien fuera secretario de Seguridad Comunitaria de la provincia durante la gestión de Hermes Binner.

— ¿Qué lectura hace de la marcha del jueves al Monumento?

— Todos los ciudadanos tienen derecho a manifestarse, a reclamar y a protestar cuando las cosas que necesitan para vivir no se les brindan. Y si hablamos de políticas de seguridad, que es lo que fue a pedir la gente al Monumento, creo que estamos ante un gran fracaso porque no se aborda el problema democráticamente y no hay un diagnóstico serio sobre lo que está ocurriendo. Estamos ante un fenómeno al que yo denomino sobrecriminalización y desprotección. Sobrecriminalización porque hay un focalización del sistema penal sobre los pibes mas vulnerables, esos pibes que viven en barrios pobres en los cuales la policía corrupta inserta su estructura criminal y obtiene los soldaditos para los búnkers de drogas, los levantadores de autos para los desarmaderos, los que realizan escruches o lo que cometen entraderas. La contracara a eso es la desprotección de esos mismos sectores, y ahí está la respuesta a por qué se marcha por Bertini y no por otros pibes. Porque aquí no importa que se acumulen homicidios en los barrios. Inseguridad para el gobierno y para un gran sector de la población es cuando hay un homicidio en ocasión de robo, que es el que afecta a la clase media y alta en lugares donde no es aceptable y tolerable el delito, por lo que se producen reacciones como la del jueves. Pero eso encubre la otra parte de la realidad, la de la desprotección de los sectores populares que para el discurso oficial es donde los homicidios son problemas interpersonales o ajustes de cuentas. En los barrios están los que matan y los que mueren, víctimas y victimarios. Y para ellos no hay políticas.

— Hasta no hace mucho se decía que todo era un problema narco. Ahora parece que el problema son las entraderas. ¿Hay un corrimiento del delito, un cambio de los mercados delictivos?

— Es una de las hipótesis que, a partir de la llegada de la Gendarmería Nacional, se haya alterado el sistema delictivo aunque eso no impida la recaudación ilegal de la policía. Y es porbable que haya una respuesta institucional, política y hasta mafiosa de la policía santafesina a la presencia de Gendarmeria con el corrimiento del delito a la Rosario incluida. Eso está generando algunos problemas pero sin transformar significativamente la situación de los mercados ilegales y la participación policial en los mismos, porque droga se sigue vendiendo aunque con un cambio de modalidad, de horarios y de lugares. Rosario sigue consumiendo y vendiendo aunque haya algunas bandas en problemas. El negocio sigue y la caja no fue alterada. Esto lo digo como hipótesis solamente. No lo puedo afirmar porque hay una total falta de información generada por el gobierno. Y la poca información que hay se niega. Entonces es difícil hablar del corrimiento de delitos cuando no tenemos datos concretos o no sabemos que delitos ocurren. Además, el gobierno genera información a través de su propia policía, y en este momento crítico esa información se manipula para salvar la ropa.

— En la marcha del jueves se habló de Rosario como ciudad liberada por la policía. ¿Es así?

— No, no hay una ciudad liberada. Lo que hay es una situación de ditribucion inequitativa de la victimización. Los heridos y los muertos con armas de fuego se concentran en algunos tierritorios de la ciudad y no se distribuyen en forma homogénea. Hay delitos que ocurren en algunos lugares y no en otros. Hay áreas mas desprotegidas que otras. Lo que sí se puede decir es que todo eso ocurre con una autonomía total de la policía, lo que ha profundizado los niveles de corrupción ya desordenada, ha provocado un quiebre de la verticalidad y dificulta la forma de gobernar la fuerza. Hay bolsones de insatisfacción y frustración en los sectores medios, bajos e ingresantes a la policía. Todo eso muestra un severo problema de conducción, ya no política y desde el gobierno, sino por la delegación de funciones.

— ¿Qué cambios se pueden esperar tras la marcha?

— Ninguno. Y eso es así porque el gobierno no tiene cómo cambiar la situación. Más allá de alguna estrategia comunicacional, creo que no hay políticas concretas específicas para cada problmea de seguridad. No hay política de prevención social del delito, de reforma y transformación de la policía, de abordaje de la criminalidad compleja. Habrá que ver si esta protesta se sostiene con el tiempo ya que han participado actores de otra marchas. Debería ser un movimiento sostenido que le provoque al gobierno una duda significativa en cuanto al caudal electoral. Habría que ver cómo reacciona. Pero creo que ya ha jugado su carta política más fuerte y no tiene, a mi entender, nadie que sepa modificar esta realidad.

— ¿Cambiará algo la creación de la policía judicial votada en Diputados?

— Es la segunda vez que la clase política, de manera consensuada, aprueba la creación de la policía judicial aunque en la vez anterior hubo un veto del gobernador. En ese momento, creo, fue para sostener el andamiaje y el control de la División Judiciales de la policía rosarina que colaboraba con la Justicia en la causa emblemática de la administración, que es la de Los Monos, y que requería un acuerdo político con cierto sector de la fuerza. Pero eso fracasó estrepitosamente y esa División se desbandó el mismo día de la intervencion en Rosario de las fuerzas federales. El gobierno debe aceptar la mano que le tiende la Legislatrua. Esta ley tiene potencialidad aunque habría que ver cómo se aplica, porque la nueva policía dependerá del Ministerio Público de la Acusación que está en una situación crítica. Los nuevos funcionarios responden con mucho trabajo y compromiso pero sin recursos, y esto le genera un desafío importante al conducir la nueva fuerza. Es deseable una policía judicial, pero debe reformarse la policía actual porque sino se corre el riesgo de que sea absorvida por la fuerza dominante.

— ¿Cómo se reforma la policía en el mientras tanto?

— Primero hay que tener valor y valentía, después una clara y férrea voluntad política. Pero además hay que conocer a la fuerza y este gobierno no la conoce. Los equipos que tiene no han logrado entender su funcionamiento. Es imprescindible construir un acuerdo político amplio que dé apoyo a las acciones que se van a generar porque habrá sacudones y vueltos. En ese sentido creo que hoy la situación de seguridad es grave, pero hay posibilidades de un gran acuerdo entre los actores políticos. La relación entre provincia y Nación está en un buen momento y debe ser aprovechado. Otra cosa para hacer es formar equipos técnicos. A pesar de la voluntad de los que hay, no conocen los barrios, no tienen inserción en los territorios y no saben como hablarle a la policía. Hay que producir información sobre el delito y evitar que la policía se adueñe del relato, de la información. Finalmente, creo que es imprescindible una purga de la fuerza y para eso es clave la presencia de Gendarmería. Ante una policía desprestigiada, las fuerzas federales llevaron tranquilidad a los barrios aunque también hubo violencia sobre los jóvenes, hechos que visualizamos e informamos al secretario de Seguridad de la Nacion. Pero hubo un cambio en la percepción social, incluidos los propios pibes victimizados por Gendarmería. Para eso es necesario una ley de ascensos express, subir a personas que puedan conducir honestamente y guiados por un jefe civil, como pasa en otars provincias. Las grandes reformas en Argentina siempre ocurren tras una crisis política de trascendencia social y este es un momento de crisis en la provincia. Si no se aprovecha, el tiempo hará declinar el impulso necesario.

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