Policiales

Fingen ser empleados de un correo y roban a un matrimonio en su casa

Dos muchachos llegaron el mediodía de ayer a una casa del macrocentro de la ciudad con una correspondencia cuyo destinatario, según ellos, era el dueño de la vivienda. Con esa excusa, lograron que los atendieran e hicieran pasar.

Miércoles 21 de Mayo de 2008

Dos muchachos llegaron el mediodía de ayer a una casa del macrocentro de la ciudad con una correspondencia cuyo destinatario, según ellos, era el dueño de la vivienda. Con esa excusa, lograron que los atendieran e hicieran pasar. Pero una vez adentro decidieron terminar con la farsa, encañonaron al hombre y a su esposa y les exigieron que les indicaran donde guardaban dinero. En su afán por conseguir el efectivo, los ladrones abrieron un cajón que activó una alarma sin que ellos lo supieran. Con el botín en su poder, unos 8.500 pesos en efectivo, los maleantes se marcharon. Pero uno de ellos fue atrapado cuando apenas había recorrido una cuadra y la policía ya estaba alertada del atraco.

  Cerca de las 12 de ayer, dos jóvenes tocaron el timbre en la casa de Presidente Roca 1659. Tras abrir la puerta, Juan Carlos Marino, de 63 años, escuchó un argumento que le pareció creíble. "Señor, traemos una correspondencia para usted", le dijo uno de los recién llegados. El supuesto empleado de una empresa postal exhibió un sobre de papel madera con el nombre del dueño de la vivienda y su dirección impresos en forma manuscrita.

 

Armas en mano. "Señor, me tiene que firmar un recibo", dijo después el desconocido. Entonces, Marino los hizo pasar a la casa para poder cumplimentar el trámite. Los jóvenes apenas caminaron unos pasos. Atravesaron un pasillo y, enseguida, desenfundaron dos armas de fuego y encañonaron al dueño de casa. "Dame la plata", exclamó uno de los intrusos mientras su cómplice le asestaba culatazos a Marino, quien terminó empapado en sangre ya que los golpes le provocaron cortes en la nariz y en el cuello.

  Sin obstáculos a la vista, los ladrones comenzaron a recorrer la casa en búsqueda de plata. Abrieron en forma desmesurada los cajones de los muebles del living y de los dormitorios. Así, recogieron unos 8.500 pesos en efectivo y unos pocos euros. Marino y su esposa, María Elvira D’ Arechavala, de 61 años, observaban la escena sin abrir la boca. Sabían que el afán por llevarse el dinero podría terminar jugándoles una mala pasada a los ladrones. Sólo tenían que abrir un cajón que tenía una alarma inalámbrica conectada a una empresa de seguridad privada.

  Y el matrimonio no se equivocó. Cuando los asaltantes abrieron ese cajón, el dispositivo de seguridad se activó sin que los ladrones se percataran de lo ocurrido. Tras ello los intrusos emprendieron la huida. "No se vayan por la puerta que está por llegar la policía", les dijo María sabiendo que la alarma había funcionado. Los maleantes le hicieron caso y se fueron por los fondos de la casa. Escalaron el techo de una vivienda lindante y alcanzaron un terreno baldío que desemboca en el cruce de Pellegrini y Paraguay. En ese momento, uno de ellos se esfumó, pero su cómplice no llegó muy lejos.

 

Atrapado. En forma alocada, y esquivando los vehículos, uno de los ladrones cruzó la avenida en dirección al sur. Apenas pisó la vereda de un conocido bar situado en la ochava suroeste, fue interceptado por una patrulla de la Brigada Motorizada que había sido alertada del atraco. Allí fue atrapado Gabriel Emiliano Rodríguez, de 23 años. En uno de sus bolsillos, el joven tenía 8.481 pesos que había sustraído a los dueños de la casa de Presidente Roca al 1600.

  Un rato después, a Marino una ambulancia del Sies lo trasladó al sanatorio Los Arroyos, donde le realizaron las curaciones de rigor y le dieron el alta. Ya para entonces, Rodríguez estaba en un calabozo de la comisaría 2ª. En esa dependencia, según una fuente policial, es un viejo conocido por sus "arrebatos" a transeúntes. En este caso el muchacho detenido cambió la modalidad delictiva pero, al parecer, no distinguió la calcomanía que en el frente de la casa de los Marino anuncia que la propiedad cuenta con alarma. l

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