Viernes 12 de Diciembre de 2008
La madrugada del lunes Valeria Fernández festejaba el cumpleaños de una sobrina junto a sus 12 hermanos y su mamá en una improvisada cancha de fútbol de la villa La Fanta, en la zona noroeste de la ciudad. Todo transcurría con normalidad hasta que aparecieron tres jóvenes de la barriada y comenzaron a disparar a mansalva contra el grupo. Espantados, todos escaparon hacia las casillas de chapa del asentamiento, pero Valeria prefirió correr por el descampado. Apenas pudo hacer unos metros. Un balazo en la cabeza la derrumbó sobre un árbol. Tras agonizar cuatro días en el Hospital de Emergencias, su vida se apagó ayer.
Valeria tenía 17 años y una beba de seis meses. Su vida transcurrió en la pobreza y recién cursaba el 5º grado en la escuela para adultos de Perú y Gorriti. Vivía con su familia en la villa ubicada en Estados Unidos al 100, a unos veinte metros del cruce con Junín. El asentamiento precario está bordeado por las vías y a unos 50 metros de la avenida de Circunvalación.
Cerca de la 1 del lunes, Valeria y sus familiares tenían un motivo para festejar. Cumplía años una sobrina de la joven. Pero, según los parientes, un incidente del que dicen estar ajenos les arruinó el momento. Es que entre quienes participaban de la reunión estaba un adolescente de 13 años. El chico había llegado con signos inequívocos de haber recibido un castigo. "A la tarde los tipos que mataron a Valeria le habían robado la bicicleta y lo habían golpeado", contó Verónica, hermana de la víctima fatal del episodio.
La muchacha afirmó que los agresores viven en uno de los pasillos de la villa y que los balearon desde el cruce de las vías y Estados Unidos. Según ella, comenzaron a abrir fuego con la intención de matar al pibe. Balazos de diferentes calibres retumbaron en el asentamiento precario de unas dos cuadras de extensión. Asustados, todos intentaron guarecerse en las casillas como pudieron.
A la carrera.Tal vez obnubilada por los tiros, Verónica corrió por la canchita de fútbol en dirección al este. Apenas pudo llegar hasta un árbol pintado con los colores de Rosario Central, donde cayó fulminada por un balazo. El proyectil le perforó la nuca y le salió por la frente.
Desesperados, los parientes de Valeria intentaron en vano contactarse con la policía y con un operador del Sies. Nadie respondió a sus llamados de ayuda, dijeron. Entonces detuvieron la marcha de un automovilista que llevó a la chica al Hospital de Emergencias. "No nos paraba nadie porque pensaban que los íbamos a asaltar", se lamentó Verónica.
La mujer aseguró que ellos identificaron a los atacantes y que le suministraron las identidades a la policía. "Viven a unos 50 metros de donde estamos nosotros, pero ya se escaparon con sus familias", afirmó por su parte la madre de Valeria.
La pesquisa. Los familiares de la chica fallecida señalaron que los investigadores secuestraron numerosas vainas servidas en el lugar. "Se llevaron vainas de una pistola 9 milímetros y de un revólver de calibre 38", indicaron.
Verónica señaló que el balazo que mató a su hermana fue disparado por un vecino que "suele vender droga" en el barrio Santa Lucía. Y aseguró que las balaceras son frecuentes en la barriada: "Aquí los tiroteos son cosas de todos los días", se lamentó.