Sábado 09 de Mayo de 2009
Los 88 kilos de cocaína de máxima pureza secuestrados anteayer en una finca rural de Colonia Francesa, paraje ubicado en las afueras de San Javier, no era la totalidad de la mercadería que la organización narco internacional había acumulado en el norte provincial para enviar hacia Italia. Eso surgió de la declaración de uno de los detenidos en el primer operativo. Y, con esos datos, los agentes antinarcóticos se pusieron a trabajar ayer en un lugar preciso del predio para buscar el resto de la droga que conformaría una nueva carga de 250 kilos como la que ya había arribado al puerto de Génova la semana pasada disimulada en seis troncos ahuecados de palo borracho poniendo al descubierto el millonario negocio de la organización. El dato, confiaron voceros desde el lugar, es que "está escondida en una cámara séptica, a tres metros bajo tierra, en el fondo de la propiedad". Sin embargo, hasta el cierre de esta edición la cocaína no había sido hallada.
Todo se desencadenó hace una semana cuando en la lejana Nápoles fue detenido por la Guardia de Finanzas italiana el empresario artístico Arturo Luglietto, acusado de ser el importador de la cocaína. Los pesquisas europeos habían detectado la llegada al puerto genovés de 250 kilos de droga en seis troncos ahuecados que, con destino al vivero Eurogarden habían salido desde Buenos Aires.
Junto a Luglietto, vinculado a la camorra y reconocido por contratar artistas de renombre que desde Europa llegaban a Paraguay, fueron apresados Rafaelle Iacomino, Francesco Longobardi, Vicenza Iovino (madre del imputado), David Luglietto (hijo) y el paraguayo Hernando Solís Ortíz.
Siguiendo los contactos de esos detenidos, los pesquisas italianos llegaron a la finca de Colonia Francesa, en el norte santafesino. Entonces, dos investigadores viajaron el martes a esta provincia y se reunieron con el juez federal de Reconquista, Eduardo Valiente, y sus pares de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones santafesina y de la Federal. Entre todos armaron la "Operación Ambasador".
Conexión local. El miércoles, poco antes de la medianoche, los uniformados ingresaron a la casa en cuestión, ubicada sobre la ruta provincial 1 y a unos 3 kilómetros al sur del ingreso a San Javier, 300 kilómetros al norte de Rosario. Allí sorprendieron a tres hombres: Fabián Antonio Marín Hernández, un ciudadano colombiano oriundo de Cali, de 44 años, que residía en el lugar desde hace cinco meses y que sin embargo no tiene pasaporte; y los salteños Sergio Rafael Velar, de 32 años, y Santos Heriberto Bamba, de 35. También cayó el neuquino David Gustavo Sagardoy, de 41 años, quien llegó al lugar en medio del operativo en una 4x4 y terminó atrapado tras un frustrado intento de escape.
La confesión.Ante los investigadores, "el colombiano Marín Hernández se quebró". Según dijeron los pesquisas, cuando le leyeron la declaración que Luglietto realizó en Nápoles, "no le quedó escapatoria" y brindó detalles que enriquecieron la causa. Según el testimonio del europeo, "Marín Hernández sería la mano derecha de un narco colombiano al que por ahora se tiene identificado como Alvaro y que sería el cabecilla de la orgaización que utiliza a la Argentina para triangular droga boliviana y colombiana hacia Europa".
En este sentido, el sudamericano habría dicho que "la droga incautada era boliviana pero ingresaba al país desde Paraguay". Y que "desde ese mismo país llegaban los troncos ahuecados de palo borracho para que en la casa de Colonia Francesa los rellenaran y prepararan el embarque a Italia".
Además, sostuvo que "la carga entraba al país con el certificado aduanero que les daba vía libre hasta el puerto de Buenos Aires" y aportó el nombre de tres hombres de Buenos Aires que serían de la organización y aún están prófugos.
Pero, además, reveló que en el lugar había enterrados unos 160 kilos de cocaína que junto a los 88 hallados en el primer procedimiento iban a completar un nuevo embarque hacia la península itálica. Eso era lo que los policías buscaban anoche con la ayuda de grandes reflectores y una retroexcavadora. La droga empaquetada estaría tres metros bajo tierra en una disimulada cámara séptica.
El negocio
El negocio de la triangulación de cocaína es uno de los mayores del mundo: 1,5 kilo de pasta base sale 900 dólares en la frontera argentino-boliviana y con eso se produce un kilo de cocaína que, en Buenos Aires, vale 9 mil dólares, en los Estados Unidos de 50 a 80 mil, en Europa de 50 a 70 mil y en Australia de 100 a 120 mil billetes verdes.