Policiales

Falta de mérito a un acusado por un crimen al salir de un boliche

Claudio Rodrigo G., de 28 años, empleado de mantenimiento de la UNR estaba imputado de participar en la muerte de Gustavo Serra, en Maipú al 800 en noviembre de 2012.

Miércoles 24 de Junio de 2015

Claudio Rodrigo G. tiene 28 años y es empleado de mantenimiento de la Universidad Nacional de Rosario desde hace varios años. El 28 de noviembre pasado lo apresaron por su presunta vinculación con el crimen de Gustavo Ariel Serra, asesinado a balazos en una cochera de Maipú al 800 el 24 de noviembre de 2012 tras salir de un boliche. Después de estar detenido dos meses y otros cuatro con prisión domiciliaria, ahora la Justicia le dictó la falta de mérito al entender que "la prueba incorporada al expediente aparece como insuficiente" y porque "no obran en la causa elementos que conduzcan a probar la participación" del muchacho en el hecho.

Por el crimen de Serra están procesados César Aarón "Ojudo" Treves, imputado de conducir el auto donde escapó quien mató a Serra y detenido en diciembre del 2012 con droga y precursores químicos para su elaboración; y Rubén Darío "Papucho" Reyna, por portación ilegítima y abuso de arma a raíz de que abrió fuego contra el vehículo en el que se movilizaban los atacantes de Serra.

De acuerdo con la investigación, el 24 del noviembre de 2012 Serra salió del boliche Zoom tras mantener una discusión con otras tres personas. Se dirigió enfurecido al estacionamiento de Maipú 862 donde desafió a pelear a trompadas a un joven. Se dirigió hacia un Chevrolet Astra rojo que conducía Treves y cuando iba hacia el conductor, un hombre se le acercó y sin que se percatara le disparó por la espalda cuatro balazos calibre 40 que le provocaron la muerte. El tirador y otro hombre se metieron en el Astra y huyeron.

Apelación. Tras la detención de Claudio G., a quien se conoce como "Puny", su abogado requirió la libertad provisional pero el juez Juan Andrés Donnola se la negó. Entonces el letrado, Marcos Cella, apeló la resolución y en una audiencia presidida por el camarista Otto Crippa García señaló que un estudio de antropometría de las imágenes del video en el que se registró el homicidio y que se incorporó al expediente determinó que su cliente era ajeno al hecho. "Se cotejaron las medidas de su cuerpo con las imágenes del video y se determinó que los rasgos físicos no se corresponden con los de mi cliente", afirmó el profesional.

La otra prueba que planteó el defensor fue que la noche previa al homicidio Claudio fue a cenar con sus compañeros de trabajo al club Cuba Libre y después fue al boliche Zoom, junto al cual se produjo el crimen. "Hay fotos de ese encuentro que demuestran que estaba vestido con una camisa negra. Pero el que exhibió el arma tenía una remera blanca. Además, cuando se desató la balacera, según dijo el encargado del boliche y conocido de Claudio, éste se tiró al suelo dentro del local", dijo.

Sin pruebas. En un dictamen fechado el 16 de junio, el juez Donnola optó por otorgarle la falta de mérito a "Puny" a partir de analizar la declaración del imputado y la del dueño del boliche lindero a la cochera. Respecto a lo dicho por Claudio G., éste admitió haber estado en Zoom la noche del hecho. Dijo que un amigo al que le dicen "Gordo" lo llevó desde un boliche en el Patio de la Madera "en un (Peugeot) 308 negro" y que había salido "con Aarón (Treves) y otro chico más", aunque éstos fueron en otro vehículo. Además aclaró que estaba vestido con "una camisa negra y un jean común", lo que contradice lo dicho por la hermana d la víctima, que al observar un video registrado por las cámaras instaladas fuera de la cochera, manifestó que "Puny era el que estaba con una remera gris". Asimismo, el acusado dijo que al momento de escucharse los disparos estaba "adentro del boliche". Y refirió textualmente: "Es más, cerraron el boliche y nos quedamos adentro un largo rato. Cuando salí, no recuerdo la hora, lo hice por la galería de la izquierda caminando. Yo trabajo a una cuadra de ahí y hay cámaras en la galería".

Según la resolución de Donnola, y a partir de un informe de Scopometría de la Policía Científica, las observaciones practicadas sobre las vistas fotográficas y el video de vigilancia del lugar "no permite denotar entre los filmados los rasgos físicos del aludido".

Otra prueba fundamental en el fallo es el testimonio de Maximiliano A., dueño del boliche, que admitió conocer a "Puny" por su apodo y por ser cliente del lugar. Dijo que escuchó los disparos después de que se hubiese apagado la música y encendido las luces del local mientras le pedía a los chicos que se retiren; y que en ese momento tres o cuatro jóvenes entraron corriendo y gritando "ojo, ojo, ojo". Entonces él dio orden de cerrar la puerta y la persona más próxima a ese lugar fue, a su entender, "el propio Puny", quien "estaba cercano a la entrada y tirado en el suelo".

Finalmente, Donnola explica que "en función al material probatorio acumulado (...) cabe señalar que el equilibrio establecido entre los elementos positivos y negativos, sin que ninguno de ellos pueda prevalecer sobre el restante, hace ameritar que se torne adecuado el dictado de un auto de falta de mérito a favor del imputado".

Y para ello, explicó que "el cotejo entre el video de la cámara de vigilancia secuestrado y las vistas fotográficas obtenidas del acusado, impiden determinar que se trate de Claudio G. el hombre sindicado como quien vestía remera gris al momento del hecho". A eso suma "la negación rotunda" del acusado de haber participado en el crimen y "la prueba insuficiente incorporada" al expediente.

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