Domingo 12 de Julio de 2009
Uno de los dos imputados por el crimen del taxista Hugo Prada, a quien balearon un año atrás en
un aparente intento de robo, obtuvo la libertad por falta de mérito ante la ausencia de pruebas
firmes que lo incriminen en el hecho. El muchacho estaba mencionado en la causa pero sin un nexo
probatorio sólido que lo ubicara como uno de los dos jóvenes que atacaron al chofer desde una moto.
Finalmente, el resultado negativo de una rueda de reconocimiento definió la situación a su favor.
A partir de esa medida, dictada por la jueza de Instrucción Raquel
Cosgaya, en la causa queda imputado otro muchacho que está libertad porque las pruebas tampoco son
de peso en su caso. El joven que obtuvo la falta de mérito es Jorge Daniel D., quien había sido
detenido el 21 de febrero pasado por la portación irregular de un revólver 22 largo y entonces se
advirtió que tenía un pedido de captura por el crimen de Prada.
La imputación contra Jorge D. obedeció a un testimonio que lo señalaba
como uno de los muchachos que habían estado reunidos en una esquina cercana al lugar donde fue
baleado el taxista el 18 de julio de 2008. El joven —que al ser indagado se abstuvo de
declarar— obtuvo la falta de mérito tras del resultado negativo de la rueda de reconocimiento
en la que participaron testigos del ataque. De todos modos, ya estaba en libertad. La medida
significa que no hay elementos firmes en su contra pero sigue vinculado a la causa por si aparecen
nuevas pruebas.
En libertad. Por el homicidio de Prada también está acusado Jonathan Emanuel D., de 19
años, a quien le dicen Ema. Había sido apresado el 25 de julio del año pasado en barrio Triángulo
en base a llamados anónimos y dichos de vecinos. En su casa no hallaron el arma homicida. El joven
guardó silencio ante la jueza y más adelante recuperó la libertad, aunque su situación en la causa
no fue resuelta. Fue citado para participar de un reconocimiento pero no se presentó, por lo que el
abogado de la familia Prada, Germán Mahieu, solicitó que lo declaren en rebeldía.
El homicidio del taxista ocurrió al atardecer del viernes 18 de julio.
El chofer, de 48 años, perdió el control del Peugeot 405 que conducí por bulevar Oroño y chocó
contra la rotonda de bulevar Seguí. Lo trasladaron inconsciente al Heca y los médicos sostuvieron
que había fallecido a causa de una falla cardíaca. Pero la autopsia detectó que tenía un mínimo
orificio de bala, sin sangrado externo, a la altura del omóplato izquierdo.
Desde una moto. Entonces se supo que el taxista había sido baleado minutos antes del choque, en
24 de Septiembre casi Oroño. Estaba estacionado y mandando un mensaje de texto cuando, según los
vecinos, se acercaron dos jóvenes en una moto en contramano. El que iba atrás sacó un arma y se la
pasó al conductor. Se escuchó el disparo y los atacantes se fueron enseguida insultando al chofer.
Aunque el motivo del ataque no está claro, se supone que fue un asalto frustrado.
La bala calibre 32 atravesó la aorta del chofer y quedó alojada en el
pecho. Pero aún así, Prada tuvo fuerzas para avanzar a muy baja velocidad unos 100 metros hasta el
lugar donde se produjo el choque.
En el expediente se acreditó que una testigo llamó dos veces por
teléfono a la central del Comando Radioeléctrico para avisar que el taxista estaba baleado, pero
ese contacto no habría quedado registrado y por eso la jueza Cosgaya investiga si hubo omisión de
deberes por parte del personal. l