Policiales

Falsos operarios de la EPE maniatan a dos mujeres y les roban 20 mil pesos

Un viejo engaño para dar un golpe en barrio Refinería. Actuaron tres hombres armados en Vélez Sarsfield al 300, donde una de las víctimas resultó lesionada en una mano. 

Sábado 06 de Junio de 2015

"Tengo miedo que vuelvan y me maten a mí y a mi madre". Mientras Erica gritaba su angustia a través del postigo de la puerta, mostraba el corte en la palma de la mano derecha que le quedó de recuerdo del paso de cuatro ladrones por su casa de Vélez Sarsfield al 300, casi esquina Rawson, en el barrio Refinería. El jueves a la mañana Erica e Isabel, su madre de 72 años, fueron sorprendidas por delincuentes vestidos con ropa de trabajo similar a la de los empleados de la Empresa Provincial de la Energía (EPE). Tras retenerlas durante 40 minutos les robaron 20 mil pesos "ahorrados para arreglar la casa", explicó la mujer de 42 años.

Pero Erica no sólo se quedó en la descripción del robo sino que colocó como telón de fondo un conflicto de vieja data con vecinos ligados a la barra brava de Rosario Central. "Desde que yo tengo problemas con esta gente me pasaron un montón de inconvenientes. Y uno de los ladrones me dijo que tuviera cuidado con lo que hacía o decía con este vecino que no quiero nombrar porque no quiero más problemas", explicó la mujer.

Erica estaba desbordada por lo que sucedió. Cuando los cronistas llegaron a su casa y tocaron timbre, Erica atendió sin abrir el postigo de la puerta. De nada sirvieron las identificaciones. La mujer, angustiada, casi aterrada, comenzó a preguntar cómo sabían lo que había sucedido. Tras la explicación correspondiente, todo se relajó y Erica habló con la prensa. "Tengo miedo. Quiero un patrullero en la puerta de mi casa porque se que me van a querer matar", indicó la mujer que vive a 100 metros de la escuela Juan B. Justo y a 200 metros del Alto Rosario Shopping.

Erica hizo un relato ordenado de lo que vivió el jueves a las 9.30 de la mañana. Contó que tocaron el timbre e Isabel, su madre, fue a atender la puerta. Entonces se topó con tres hombres vestidos de marrón, con la inscripción EPE bordaba en rojo en el pecho del uniforme, que le dijeron: "Venímos a peritar la línea porque usted está teniendo bajo consumo". A Isabel el discurso le pareció coherente a partir de que por un conflicto con un vecino debió pedir el traslado de su medidor. Cuando la mujer abrió la puerta de chapón, los ladrones la encañonaron y la llevaron al interior. Uno de los maleantes fue hacia la habitación y sorprendió a Erica, quien dormía. "Me desperté con el grito de mi mamá. «Erica, me están asaltando», gritaba. Y cuando me quise levantar ya tenía a uno encima mío. El tipo me decía: «¿Vos te drogas? ¿tenés droga?». A mi me pareció extraño que me pidiera droga antes de pedirme plata", rememoró.

 

Una bala que no salió. "Estuvieron como 40 minutos. Yo a los quince minutos ya les había dado la plata porque le gatillaron un arma en la cabeza a mi madre y les creí. Eran tres vestidos con ropa de la EPE y uno de remera rayadita que era el que tenía la pistola y el cuchillo. Ese fue el que me tiró una cuchillada al estómago, señor. Y yo le agarré el cuchillo con la mano porque no quería que me matara. A mi mamá le dieron una trompada en la boca. Ella es diabética. También le gatillaron un arma en la cabeza, pero el disparo no salió", relató Erica mientras mostraba la herida en la palma de su mano.

"Primero decían: «Dame la plata, sabemos que tenés plata». Después «dame los dólares, sabemos que tenés dólares». Más tarde: «Dame el oro, sabemos que tenés oro». Les juro que no tengo nada y les agradezco que me hayan creído. No quiero que me maten la familia", indicó. "A las dos nos ataron con precintos y cables y nos pusieron un trapo en la boca que casi no nos dejaba respirar", agregó. "A mi me llama mucho la atención porque ellos todo el tiempo conocían los códigos de la EPE y los trabajos que faltaban hacer en mi casa", indicó.

"Mi mamá está aterrorizada y desde ayer que no sale a la calle. Yo salí un rato esta mañana, pero tengo mucho miedo", explicó Erica antes de comentar que los 20 mil pesos robados eran ahorros para arreglar la casa. Las dejaron encerradas en el baño y cuando pudieron salir denunciaron lo ocurrido en la seccional 8ª y ante la fiscal de Flagrancia María de los Angeles Granato.

Se llevaron $ 180 mil de una fábrica de chapas

Un robo de extrañas características sucedió la madrugada del jueves en una industria metalúrgica de la zona sur de Rosario cuando un grupo de al menos tres delincuentes ingresó al galpón en el que se encuentran las oficinas administrativas de una fábrica de chapas y robó unos 180 mil pesos que estaban en un escritorio.

Fuentes policiales indicaron a LaCapital que a las 8 de la mañana de ayer, en la seccional 33ª, se recibió el aviso del robo por parte de los responsables de la empresa Chapas Oroño, ubicada en ese bulevar al 5900. Una vez en el lugar, los agentes fueron informados de que todo se descubrió a primera horas de la mañana por quien se definió como "encargado" de la oficina comercial de la industria, Juan Pablo P., de 29 años.. El muchacho momentos antes le habría comunicado a Emiliano C., aparentemente un socio de la firma, sobre las características del robo y éste le dijo que llamara a la policía.

De acuerdo a los primeros datos obtenidos por los investigadores, los delincuentes ingresaron por el techo y tras violentar parte del tinglado accedieron al interior de las oficinas donde causaron un gran desorden buscando algo de valor. Así lograron dar con un mueble en cuyos cajones estaba guardado el dinero, una suma que rondaba los 180 mil pesos.

Quienes pudieron acceder al local de la importante empresa metalúrgica relataron que se constató que el ingreso de los ladrones fue por las oficinas que se encuentran en una planta alta ya que los vidrios del lugar se encontraron rotos y, se presume, fueron violentados desde el tinglado. Los ladrones "desplazaron algunas chapas y así accedieron a las oficinas. Es muy difícil entrar por arriba, el parabólico es muy alto", sostuvo un vecino del galpón.

Una vez adentro los intrusos hurgaron en distintas oficinas y rompieron con barretas varias piezas del mobiliario como escritorios, archivos y aparadores en busca de dinero o algúna documentación de la que tenían algún dato. Finalmente dieron en una de las oficinas principales con un mueble en el cual, dentro de una caja, estaba el dinero en efectivo robado.

Si bien dentro del tinglado que se encuentra en bulevar Oroño y Batlle y Ordóñez hay alarmas, éstas no se activaron y la tarde de ayer los pesquisas se abocaron a observar las cámaras de vigilancia que se encuentran en el lugar y en la zona.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS