Martes 12 de Agosto de 2008
A simple vista era un rutinario control de tránsito. Pero cuando el empleado y el custodio de una empresa de tarjetas telefónicas se detuvieron ante los conos naranja que cortaban el paso en Santiago al 500, advirtieron que se trataba de una cuidada puesta en escena para desvalijarlos. Los dos hombres uniformados como inspectores municipales los abordaron con la frase acostumbrada: "Papeles, por favor". Pero el simulacro terminó rápido. Sacaron dos armas y se alzaron con $ 130 mil de recaudación que las víctimas iban a depositar a un banco ubicado a tres cuadras de allí.
Así lo indicaron fuentes policiales tras escuchar el relato del empleado, Pablo B., de 21 años, y del custodio que lo acompañaba cuando a las 13.30 de ayer cayeron en la trampa de dos ladrones con vocación de actores. Los falsos inspectores de tránsito robaron además los dos celulares que tenía sus víctimas y un revólver calibre 32 que llevaba el hombre de seguridad. Uno escapó en moto y el otro a pie. Sobre el asfalto dejaron los dos conos anaranjados que les habían servido de emboscada.
Las víctimas contaron a la policía que minutos antes del asalto habían salido de la empresa Desarrollo del Litoral S.A., una firma dedicada al reparto de tarjetas de telefonía celular situada en Urquiza al 1600. Iban en un Fiat tipo utilitario. Pablo, un empleado que habitualmente realiza trámites bancarios, iba al volante con el custodio como acompañante. El vigilador trabaja para una empresa de seguridad contratada por esa compañía y no llevaba uniforme ni distintivos.
Hacia el banco. Según la policía, los empleados hicieron el recorrido habitual rumbo al banco Río de Córdoba y Santiago para depositar el dinero.
Al llegar a Santiago al 500, a 30 metros del cruce con Urquiza, se toparon con el control vehicular que realizaban dos inspectores municipales. Uno tenía una campera con tiras refractarias, el otro un chaleco naranja en forma de cruz. Le hicieron señas y el Fiat se detuvo.
Con las víctimas a su alcance, los ladrones siguieron con la farsa: "Papeles, por favor", pidió uno de ellos. Tras ello desenfundaron armas que, según las fuentes, serían 9 milímetros. Despojaron a Pablo de sus celulares, al custodio de su arma y se llevaron el dinero que estaba en un bolso negro.
Según la denuncia de los empleados en la comisaría 7ª, uno se fue en una moto por Urquiza. El otro se alejó corriendo. Los vecinos dijeron que la moto sería amarilla y se sospecha que participó una tercera persona. En el lugar quedaron los conos, que fueron secuestrados por la policía. Anoche, mientras las víctimas trataban de reconocer a los impostores en álbumes de la seccional, dos socios de la firma rehusaron hablar con este diario sobre el robo, que no sería el primero que sufren.
Fuentes del caso revelaron que sin duda los ladrones conocían el movimiento de las víctimas, quienes realizaban ese recorrido a diario. Y que antes de la llegada del Fiat, al parecer, no se atrevieron a frenar a otros vehículos.