Falsa empresaria debe resarcir a catorce personas que estafó
Silvina Garrido aceptó en un juicio abreviado una pena de tres años de prisión condicional y reglas de conducta

Sábado 12 de Febrero de 2022

Una mujer de 54 años fue condenada a 3 años de prisión condicional por estafar a 14 personas que le entregaron dinero para invertir en una fábrica de carteras. La acusada admitió la pena en un juicio abreviado donde se le impuso, además de reglas de conducta, la obligación de reparar económicamente a las víctimas con 300 mil pesos que abonará en cuotas mensuales. Además deberá hacer durante un año cuatro horas semanales de trabajo comunitario.

Esa fue la condena que dictó el juez Mariano Aliau al homologar un acuerdo entre la fiscal Valeria Haurigot y la defensa de Silvina Garrido, quien aceptó la pena por 14 hechos de “estafa con ánimo de lucro”. Los préstamos constatados en los 14 casos suman unos 500 mil pesos y 4 mil dólares.

Garrido fue acusada por hechos ocurridos entre 2015 y 2018. “Con el tiempo lograba generar confianza con las víctimas para presentarse como una empresaria exitosa, creadora de carteras que luego vendía a empresas reconocidas”, plantea la condena. Así, les ofrecía a sus contactos que invirtieran dinero a recuperar con altos intereses, ya que Garrido les prometía devolverles el doble en un plazo determinado. Pero esos montos nunca fueron restituidos.

A la mujer se le dictó la prohibición de contacto con las víctimas por cualquier medio, la obligación de pagar una reparación de 300 mil pesos y trabajo comunitario.

Solvencia aparente

De acuerdo con la acusación, el ardid consistía en “aparentar solvencia” y contactos con marcas de indumentaria. Así fueron “captados” un técnico en refrigeración y su pareja luego de que el hombre hiciera arreglos e instalaciones en la casa de la acusada a lo largo de tres años. Garrido les dijo que era dueña de una fábrica de materiales para elaborar carteras que se vendían a un diseñador famoso en Buenos Aires. Se ofreció a regalarles una camioneta —nunca se las entregó— y les pidió 20 mil pesos “para el sellado”.

Otra víctima fue la dueña de un local de estética de Puerto Norte. Allí Garrido se presentó como empresaria e invitó a la esteticista a un show room para que invirtiera en su empresa de carteras y “duplicar la inversión inicial”. La víctima y su pareja entregaron 50 mil pesos que no recuperaron.

Otra afectada fue una comerciante amiga a quien le pidió el recibo de sueldo para compras de celulares y una notebook que nunca abonó. En otro caso le ofreció invertir en su empresa a un veterinario que conoció en una red social y que entregó 300 dólares que nunca recuperó. A la lista se suman otras amistades y allegados que aceptaron invertir en las carteras, sacaron créditos bancarios para Garrido, le prestaron dinero o le compraron de electrodomésticos.