Policiales

Falleció el custodio que fue baleado por un compañero

El vigilador Matías Echegaray, quien fue baleado accidentalmente por un compañero de trabajo mientras ocupaba su puesto en la fábrica Cerámica Alberdi, falleció en un sanatorio privado. A partir de ese desenlace, el caso quedó caratulado para la Justicia como homicidio culposo, es decir no intencional.

Jueves 17 de Enero de 2008

El vigilador Matías Echegaray, quien fue baleado accidentalmente por un compañero de trabajo mientras ocupaba su puesto en la fábrica Cerámica Alberdi, falleció en un sanatorio privado. A partir de ese desenlace, el caso quedó caratulado para la Justicia como homicidio culposo, es decir no intencional.
  El hecho, que ocurrió el 10 de enero, dio pie para que el gobierno provincial lanzara una auditoría para verificar en toda Santa Fe la situación en la que se encuentran las agencias de seguridad privada, especialmente en lo que se refiere a la portación de armas de fuego.
  La muerte de Echegaray se produjo como consecuencia de un disparo que le impactó en la zona intercostal. Tenía 26 años y había ingresado al Hospital de Emergencias en estado sumamente delicado. Tras las primeras intervenciones médicas, el joven fue trasladado a un sanatorio privado, donde el lunes murió.
  Su compañero y autor del disparo continúa en libertad, aunque la carátula del caso pasó de lesiones graves a homicidio culposo, un delito que en principio es excarcelable para una persona que no tiene antecedentes penales. No obstante, el custodio fue citado para ampliar su declaración en la comisaría 30ª.
  
Ronda de rutina. El accidente ocurrió el 10 de enero a la noche. Echegaray se encontraba junto con un compañero suyo de la empresa de seguridad privada Avipar. Estaban en el interior de una oficina que ocupan los custodios en el predio de la fábrica Cerámica Alberdi.
  El joven vigilador estaba preparándose para cumplir con una ronda de rutina junto a su compañero cuando se produjo el disparo que le atravesó el estómago, alrededor de las 23.
  El compañero de Matías, Javier Ernesto Pérez, de 26 años, extrajo de un casillero un revólver calibre 38 provisto por la agencia, para chequear el estado del arma antes de que salieran juntos a recorrer el predio.
  Según contó el muchacho a la policía, el arma estaba dentro de una funda y él intentó extraerla para examinarla, pero fue entonces cuando se le escapó un tiro que hirió a su compañero, quien en ese momento estaba sentado y apoyado sobre un escritorio. La bala hirió a Matías debajo de la axila izquierda y le atravesó el abdomen hasta quedar alojada en la piel, de donde la extrajeron los médicos al operarlo. A pesar de los esfuerzos, el chico no pudo recuperarse.
  
Auditoría provincial. El caso de Echegaray fue el disparador para que la administración provincial de Hermes Binner decidiera realizar una auditoría de todas las agencias de seguridad privada de Santa Fe.
  Consultado al respecto, el secretario de Seguridad Pública, Carlos Iparraguirre, le dijo a este diario que la medida se resolvió en virtud de que la empresa para la que trabajaba el muchacho fallecido no tenía permiso para la portación de armas.
  El funcionario también anunció que el gobierno trabaja en la elaboración de un proyecto de ley para reglamentar el funcionamiento de las empresas de vigilancia privadas y perfeccionar los controles, que muchas veces han sido débiles.
  En base al caso de Echegaray, Iparraguirre ordenó inspeccionar las distintas empresas autorizadas y los lugares donde trabajan para “controlar si los servicios inscriptos son los que en efecto están realizando”.

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