Extraña demora que colocó en falta al ex subjefe de policía
El ex subjefe de la Unidad Regional II de policía, comisario mayor Miguel Angel Rodríguez, tardó dos días en denunciar el robo de dos armas en su departamento y la División de Asuntos Internos, que investiga por qué esas armas estaban en su poder, no supo de la denuncia hasta el día que allanó la casa del funcionario para secuestrarlas.

Lunes 11 de Mayo de 2009

El ex subjefe de la Unidad Regional II de policía, comisario mayor Miguel Angel Rodríguez, tardó dos días en denunciar el robo de dos armas en su departamento y la División de Asuntos Internos, que investiga por qué esas armas estaban en su poder, no supo de la denuncia hasta el día que allanó la casa del funcionario para secuestrarlas.

  La demora de Rodríguez en dar cuenta de un episodio tan grave es sólo uno de los datos llamativos que rodean al presunto robo de esas armas. Hay otro que es todavía más notorio: cuando formuló la denuncia en la seccional 34º, el comisario mayor dijo que al volver a su departamento encontró la puerta cerrada pero sin llave y aseguró que no recordaba si había sido él quien la había dejado de esa manera.

  Rodríguez fue pasado a disponibilidad hace algunos días y el jueves a la noche terminó detenido por orden del juez de Instrucción Luis María Caterina, aunque un rato después lo excarcelaron.

 

Dos cosas. Ambos episodios están directamente relacionados a una investigación que originalmente intentaba dilucidar si el funcionario policial está vinculado a un sistema ilegal de recaudación policial, tal como denunció un subalterno suyo en febrero pasado, y que luego buscaba develar una cuestión tan llamativa como la primera: por qué había armas no registradas en casa del segundo jefe de la URII, cuál es su origen y para qué fueron utilizadas.

  Las armas que ahora Rodríguez denunció como robadas fueron encontradas durante una serie de allanamientos realizados en distintos despachos policiales y en la casa de varios funcionarios de la fuerza tras la denuncia realizada por el oficial Juan José Raffo, que reveló la existencia de cajas negras e involucró, entre otros, al propio Rodríguez.

 

La tardanza. En aquel momento las armas no fueron secuestradas porque Asuntos Internos no disponía de una orden judicial para hacerlo, pero el jueves a la tarde, cuando los oficiales de esa división fueron a hacerlo con una orden del juez Caterina, habían desaparecido. Fue recién entonces cuando los investigadores de esa oficina supieron sobre la denuncia de Rodríguez.

  Según el comisario, las armas —una carabina y partes de una granada— desaparecieron el 3 de mayo, mientras él no estaba en su departamento. También aseguró que le faltaron 500 pesos y una cadena de oro. En la denuncia que hizo recién dos días después dijo que se fue a las 9 y volvió a las 18.30, y que al llegar encontró la puerta sin llave y notó que las armas no estaban.

  La comisaría 34º comunicó ese mismo día a la jefatura de la Unidad Regional II el contenido de la denuncia de Rodríguez, pero Asuntos Internos recién se enteró cuatro días después, cuando fue a la casa del ex subjefe de la UR II.