Policiales

Expulsan del país a un búlgaro que fue preso por estafas en cajeros automáticos

Lo condenaron por vaciar cuentas de ahorro. Su familia le mandó el pasaje y retornó a su país por un trámite que lo permite cumplida mitad de la pena.

Martes 16 de Julio de 2019

Una comitiva de gendarmes y personal de Migraciones lo escoltó desde la cárcel de Piñero hasta el aeropuerto de Ezeiza. Martín Assenov, un joven búlgaro condenado por estafas con cajeros automáticos, se subió a un avión con destino a su país de origen y así se convirtió en un hombre libre. Se trata del primer extranjero que es expulsado de Rosario por la Justicia provincial al cumplir la mitad de la pena. Un trámite que él consintió y que da por cumplidos los 3 años de prisión efectiva que había acordado el año pasado en un juicio abreviado.

De ese modo cerró el legajo penal de Assenov, un joven de 24 años que había sido detenido una tarde de noviembre de 2017 cuando colocaba un dispositivo para trabar un cajero del Banco Macro en San Lorenzo al 1300. La situación fue advertida por un empleado de seguridad que avisó a la policía. La Brigada Motorizada detuvo al muchacho y en el cajero se secuestró un "pescador", el artefacto usado para retener las tarjetas.

De su historia personal poco se sabe. Se constató que domina el español porque no necesitó la asistencia de traductores en las audiencias. No tiene familiares en el país así que durante su encierro nunca recibió una visita. La familia de su compañero de celda, un detenido de Villa Gobernador Gálvez del que se hizo amigo, contactó a sus parientes en Bulgaria y así logró que le giren dinero para costear el vuelo de regreso a Sofía, la capital de la República de Bulgaria donde nació en 1994. El 5 de julio pasado volvió a su país después de estar un año y siete meses preso.

Sin atenuantes

En agosto del año pasado, Assenov aceptó una condena a 3 años de prisión efectiva en un procedimiento abreviado, un convenio entre partes alternativo al juicio oral. La pena fue acordada con su defensa por el fiscal de Cibercrimen Matías Ocaris. La jueza penal Silvia Castelli convalidó esa sentencia tras constatar que Assenov estaba de acuerdo y aceptaba los delitos: estafas con tarjetas de débito que falsificaba a partir de la colocación de dispositivos en cajeros automáticos. Una técnica que se conoce como skimming.

Uno de los primeros hechos ocurrió la tarde del 10 de noviembre de 2017, cerca de las 18, cuando ingresó a un cajero automático de Oroño al 200 y colocó un dispositivo en la boca de una máquina. Esto le permitió capturar datos de la banda magnética de una tarjeta de débito, información que luego grabó en una tarjeta apócrifa. Con ese plástico falsificado otra persona no identificada realizó los días 12, 13 y 14 de enero de 2018 extracciones de dinero de cajeros automáticos de entidades bancarias de Rosario y Buenos Aires.

El segundo hecho ocurrió el 11 de noviembre de 2017, cerca de las 13.40, cuando Assenov realizó otra maniobra de captura de datos en un cajero automático de San Lorenzo al 1300. En este caso, además de copiar información de la banda magnética también colocó una microcámara para filmar a sus usuarios y así conseguir las claves de las víctimas.

El joven búlgaro también se hizo cargo de haber retenido elementos electrónicos para falsificar tarjetas de crédito y débito emitidas por entidades nacionales o extranjeras. El cuarto hecho imputado fue por tener en su poder al menos seis tarjetas clonadas con bandas magnéticas y numeraciones escritas apócrifas.

Finalmente se le imputó haber formado parte de una asociación ilícita destinada a cometer delitos no determinados en las ciudades de Rosario y Buenos Aires entre el 23 de octubre de 2017 y su detención al mes siguiente. La condena fue a tres años de prisión efectiva por siete delitos: cuatro hechos de defraudación mediante la duplicación de tarjetas, conservación de instrumentos destinados a cometer falsificaciones, un hecho de falsificación de moneda y asociación ilícita.

"Extrañamiento"

Preso y condenado, Assenov no tenía modo de justificar un domicilio en Rosario. Por eso nunca tramitó las salidas transitorias ni la libertad condicional durante la etapa de ejecución de la pena. Cuando los abogados Juan Ubiedo y Joaquín Benay asumieron su defensa, comenzaron a completar los pasos de un trámite que técnicamente se conoce como "extrañamiento" y que está previsto en el artículo 64 de la Ley de Migraciones.

Concretamente, permite la salida del país de un extranjero condenado una vez que haya cumplido la mitad de la condena. Un antecedente célebre es el de el uruguayo Mario Vitette Sellanes, condenado como el cerebro del millonario "Robo del Siglo" al Banco Río de Acassuso del 13 de enero de 2006. Con más de once años cumplidos de su condena a 21 años y medio de cárcel, fue expulsado en agosto de 2013.

En el caso del joven búlgaro, sus abogados iniciaron la gestión administrativa en la Dirección de Migraciones de Urquiza 1798. Se constató que no había obstáculos para concretar la medida. El detenido dio su consentimiento. "Es el primer caso que se gestiona en la Justicia provincial de Rosario, donde no es una herramienta muy utilizada. Sí es más común en el ámbito federal", explicó el defensor Benay.

Pasaje de ida

El 25de junio pasado se realizó una audiencia en el Centro de Justicia Penal. A pedido de la fiscal Josefina Bertotto, un abogado del área local de Migraciones explicó que el búlgaro carecía de antecedentes en el país y no contaba con pedidos de captura de Interpol. La jueza Eleonora Verón autorizó la salida del país de Assenov, dispuso que le devolvieran el pasaporte y decretó extinguida la pena. Por diez años no podrá regresar a la Argentina.

Eran los últimos días de Assenov en suelo argentino. En estos casos se suele esperar a que la compañía aérea libere un pasaje. Pero el joven búlgaro estaba apurado por volver y costeó el vuelo a través de un allegado. La madrugada del 5 de julio una comitiva de Migraciones y Gendarmería Nacional lo fue a buscar a la puerta de la cárcel de Piñero. Lo acompañaron hasta el aeropuerto internacional de Ezeiza, donde subió a un avión con destino a su Bulgaria natal. Sólo llevaba un boleto de ida.

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