Policiales

Excarcelan a integrantes de una banda que estafó a jubilados con un cuento del tío

Los delincuentes se alzaron con unos 200 mil dólares y medio millón de pesos diciéndoles que debían cambiar los billetes que tenían porque iban a dejar de circular.

Domingo 21 de Febrero de 2016

La Cámara Nacional de Casación Penal ordenó la libertad de los miembros de una banda acusada de estafar a un grupo de jubilados y de apoderarse de casi 200.000 dólares y medio millón de pesos luego de hacerse pasar por empleados bancarios que les decían que debían cambiar los billetes que tenían en su poder porque perderían valor. Fuentes judiciales informaron que la medida fue dispuesta por la sala III del Tribunal de alzada, integrada por Pablo Jantus, Mario Magariños y Horacio Días, quienes consideraron que "no hay peligro de fuga de los imputados" y que en caso de recaer condena, podría ser de ejecución condicional.

Sin embargo, a los procesados se les imputan los delitos de asociación ilícita, estafas reiteradas y robo, todos en concurso real, por lo que en caso de ser condenados en un juicio oral y público se les podría aplicar una pena de cumplimiento efectivo.

Los procesados. De acuerdo a la resolución los procesados que recuperaron su libertad son Gustavo Marcelo Jancovich, de 23 años; Diego Fernando Platon, de 24; y Lucas Piñón Traico, de 38 años; mientras que las parejas de dos de ellos ya habían sido excarceladas. En tanto, en la causa hay dos prófugos, Daniel y Vanesa Jancovich, de 35 y 32 años respectivamente, quienes se escaparon en una camioneta Toyota Hilux el día en que se detuvo a toda la banda y hasta ahora no pudieron ser hallados.

Además de los graves hechos que se les endilgan y porque se consideraba que había peligro de fuga, uno de los motivos por los que se había dejado detenido a uno de los procesados es porque carecía de partida de nacimiento. No obstante, el camarista Jantus consideró que podía existir una "cuestión cultural" de por medio, ya que el procesado es de la comunidad gitana, y que en realidad "es una grave omisión por parte del Estado" que una persona no sea anotada al nacer.

Sin antecedentes. La Cámara de Casación, tras cuestionar que no se haya profundizado sobre quiénes eran los imputados, dispuso que sea la sala VI de la Cámara del Crimen la que los excarcele, luego de que en diciembre el planteo fuera rechazado. Entonces, teniendo en cuenta lo ordenado por el Tribunal del alzada, los jueces Mario Filosof y Alberto Seijas debieron concederles la libertad en base a que no tenían antecedentes, que habían sido identificados correctamente y que contarían con la contención de un grupo familiar. Además, se les fijó una caución real de 40.000 pesos a cada uno.

La jueza de instrucción Mónica Berdión de Crudo, que en noviembre había logrado desarticular la banda y procesar a sus miembros, evitó pronunciarse sobre la medida pero señaló que "hace un tiempo existen diversas modalidades de delito que están tomando como objetivos a personas vulnerables", especialmente a los ancianos.

"Puede ser que llamen a la madrugada y hablen de un secuestro que no es tal (los conocidos como secuestros virtuales) o digan que son de un banco donde tienen depositado su dinero, que esos billetes han perdido su valor y que la entidad bancaria iría con mucho agrado a su casa a retirarlos", explicó.

Berdión de Crudo dijo que los miembros de estas bandas "logran retirar bolsas con buena cantidad de ahorros" que los damnificados no logran recuperar. Y advirtió que si alguien recibe ese tipo de llamado debe cortar.

Muchos bienes. La banda había sido detenida luego de allanamientos realizados por la División Investigaciones Criminales de la Policía Metropolitana en cuatro domicilios de la Capital Federal, luego de escuchas telefónicas efectuadas en la causa. En las viviendas, secuestraron cinco autos, dinero, documentación y celulares. Todos los detenidos son de la colectividad gitana y dos de ellos actuaban como jefes de la organización dando directivas a otros integrantes que operaban en la calle.

Según consta en la causa, elegían como víctimas a personas de edad avanzada después de que una mujer las llamaba y se identificaba como empleada del banco donde cobraban los haberes jubilatorios. Les decían que los pesos y los dólares que tuvieran serían reemplazados por nuevas emisiones y de esa forma se quedaban con su dinero mediante modalidades violentas.

 

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