Miércoles 23 de Enero de 2008
Raúl Encina, el ex policía santafesino detenido bajo acusación de integrar la banda que
pretendía exportar más de una tonelada de cocaína a España, negó la acusación al declarar ayer en
el juzgado federal de Morón, aunque admitió que tenía contacto con otros detenidos en la causa.
El ex oficial, uno de los trece detenidos en la operación “Estadio
99”, declaró que mantuvo un trato comercial con otros acusados porque pretendía instalar en
Rosario el negocio de planchas plásticas protectoras de césped en las que el sábado se halló parte
de la droga, oculta en un galpón de Avellaneda.
Los otros detenidos en el operativo antidrogas continuaban declarando
anoche ante el juez Federal de Morón, Juan Pablo Salas, quien lleva las investigaciones. La medida
comenzó a la mañana, cuando alrededor de las 8 los acusados fueron trasladados al juzgado en el
marco de un importante dispositivo de seguridad.
Descargo. Encina, de 43 años y conocido como Negro, fue detenido el sábado en La Paz al 300
como presunto integrante de la banda compuesta por otros diez argentinos, un boliviano y un
español. Entre los acusados están la esposa de Encina y otro rosarino cuya identidad no trascendió.
Encina fue oficial principal de la policía en los 90, hasta que fue exonerado por su participación
en un robo calificado.
“Declaró que no tiene nada que ver. Negó el hecho y dijo que no
tiene ninguna vinculación con organizaciones dedicadas al contrabando”, reveló ayer su
abogado, Carlos Varela. En su testimonio judicial, Encina alegó que pretendía insertar en Rosario
el negocio de alquiler o venta de bloques plásticos para la protección del césped de los estadios
durante los recitales. De ese rubro participaban algunos de los detenidos y parte de la droga fue
secuestrada en un depósito de la firma Stad & Cover Eventos, dedicada al traslado de esas
planchas y con sucursal en Barcelona.
El ex policía adujo que por ese motivo mantenía una relación “sólo
por fines comerciales” con algunos de los detenidas. Entre otros, reconoció haber contactado
al principal acusado, Ernesto Lorenzo, alias “Willy” o “Mayor Guzmán”,
quien había sido chofer del ex represor Aníbal Gordon y actuado en el Batallón 601 de inteligencia
del Ejército durante la dictadura militar. Encina dijo que estaba en tratativas para instalar el
negocio de las planchas desde hace un año, pero que por distintos motivos la operación se demoraba.
Su esposa brindó un testimonio similar.
Los dos quedaron imputados de tráfico y contrabando de estupefacientes
agravado por la cantidad de participantes. Un delito no excarcelable, con penas de 5 a 15 años de
prisión, por el que la mayoría serían trasladados a las cárceles de Marcos Paz y Ezeiza.
“Estimo que las pruebas de cargo no son suficientes para derivar
en un procesamiento. Vamos a trabajar para tratar de obtener la libertad anticipada”, analizó
el defensor de Encina, quien acompañó al ex oficial cuando le leyeron los cargos que pesan en su
contra. Al igual que al resto, le imputaron “haber formado parte de una organización de tres
o más personas dedicada al tráfico y contrabando de estupefacientes, acondicionándolo con el objeto
de comercializarlo en España”.
Implicado en base a escuchas telefónicas
La operación “Estadio 99” se difundió el sábado pasado, luego de que efectivos de la
Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal desbarataron una organización que tenía
en su poder 1.100 kilogramos de cocaína, de los cuales 700 estaban listos para su envío a España.
La mayor parte de la droga fue encontrada en un galpón de Avellaneda,
camuflada por planchas plásticas para proteger el césped de los estadios. Otra parte del cargamento
fue hallado en la localidad bonaerense de Tortuguitas, en la casa quinta de uno de los detenidos.
Se estimó que la droga era para la exportación y de “máxima pureza”.
En Rosario, la orden de detención del ex policía Raúl Encina fue librada
en base a escuchas telefónicas. Esas conversaciones eran referidas al negocio de las planchas
plásticas y “se podrían prestar a confusión si alguien las analiza con doble sentido”,
dijo su abogado, Carlos Varela. En su casa no se hallaron elementos vinculados al narcotráfico,
aunque le secuestraron un arma y una pistola 9 milímetros con algunas balas.
Otro dato que podría comprometerlo es el envío de una suma superior a
los mil euros desde España. Según su abogado, ese dinero le había sido remitido por un ex socio con
el que regenteaba un bar en la zona de Pichincha.