Policiales

Evalúan más imputaciones por la escandalosa fuga de Teletubi Acosta

Detectaron que la quinta puerta que el preso halló abierta debía estar cerrada. Creen que la seguridad en el edificio es deficiente.

Viernes 27 de Diciembre de 2019

La investigación de la fuga de Ariel "Teletubi" Acosta del Centro de Justicia Penal arrojó que la quinta puerta atravesada por el preso en su camino a la calle debió estar cerrada con llave pero la encontró abierta. Esa omisión no fue atribuida a los dos agentes del Servicio Penitenciario imputados el lunes por facilitar la fuga porque el control de esa abertura —por la que accede el público a la sala 2 del primer piso— es función de la policía provincial que custodia el edificio de Sarmiento y Virasoro. Por esto los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra evalúan formular nuevas imputaciones por el escape, aunque ya no reprocharían conductas dolosas a los agentes sino negligencias.

La indicación de profundizar la pesquisa sobre la fuga de Teletubi del viernes pasado había sido formulada por la jueza Silvia Castelli en la audiencia en que dos penitenciarios quedaron imputados de facilitamiento doloso de evasión y en prisión preventiva por dos meses. Para ella aparecen como los responsables inmediatos de la fuga aunque no todo se recorta en ellos dos: advirtió "un rosario de responsabilidades" que llega incluso hasta "la custodia externa del edificio".

En imágenes

En los videos exhibidos en esa audiencia quedó clara la mecánica de la fuga. Ariel Sebastián "Teletubi" Acosta, quien ese día iba aceptar una condena a 13 años de prisión en un juicio abreviado por el homicidio de un quiosquero (ver aparte), estaba alojado en la celda 11 del subsuelo. Un custodio abrió la cerradura para alojar a un preso, aunque enseguida lo hizo ingresar en una celda lindera vacía y no volvió a trabar esa puerta. En un momento en que el sector quedó sin custodia, Acosta abrió otra reja sin llave y subió una escalera interna hasta unas celdas transitorias que comparten las salas de audiencias 1 y 2 del primer piso.

Entró por una tercera puerta sin cerrar y avanzó hasta la puerta de madera que comunica esas celdas con la sala 2. Esa abertura tampoco tenía llave. Como no se desarrollaba ninguna audiencia, se adentró caminando por la sala. A la salida, tras atravesar una quinta puerta de madera y vidrio, lo esperaba el hall de espera del público. Bajó caminando las escaleras hasta la planta baja sin llamar la atención de las guardias policiales y se fue por el acceso principal hasta Sarmiento y Rueda, donde tomó un taxi.

Esta quinta puerta es la que, según la investigación, la guardia policial debió cerrar con llave al terminar la última audiencia de ese día. Pero por algún motivo no lo hizo. Así, los fiscales evalúan formular nuevas imputaciones sobre conductas negligentes, es decir, cometidas sin dolo pero con imprudencia.

Otra medida pendiente será tomarle declaración a un preso de apellido R. que compartía encierro transitorio con Acosta en la celda del subsuelo pero que, a diferencia de Teletubi, permaneció en su celda. Entre tanto el destino de Acosta, prófugo y con pedido de captura, seguía ayer siendo un misterio tras cuatro allanamientos en los que no se logró dar con él.

Fallas y desborde

Los agentes Damián F., de 35 años, y Oscar O., de 29, fueron imputados por distintas conductas. A O. lo acusaron de no cerrar con llave la puerta interna de la sala 2. A F. por haber destrabado la cerradura de la celda de Teletubi en un acto que quedó filmado y donde se lo ve girar el pestillo sin volver a trabarlo. Los policías declararon que trabajaban en condiciones de desborde, con sólo doce empleados para 90 audiencias, que las puertas quedan abiertas porque no hay llaves para todos y la cerradura de la celda 11 fallaba.

Un chequeo de la Fiscalía arrojó que, a idéntica maniobra con la llave, la puerta cerraba bien. Pero la defensora pública María Laura Maenza realizó la misma comprobación con agentes penitenciarios y detectó que fallaba. El planteo de la defensa es que existen fallas estructurales en el sistema y que pudo existir imprudencias pero nunca una colaboración.

La réplica

Para los fiscales en cambio, la teoría de que "nada funciona" no les quita responsabilidad a quienes debían cerrar puertas y no lo hicieron. Para ellos fue un acto deliberado y lo mismo entendió la jueza Castelli. "No creo en las casualidades", analizó. Dijo que en la filmación de la apertura de la celda se advierten movimientos "llamativos" y un breve diálogo entre Acosta y el agente F. que éste niega haber mantenido. "Frente a los déficits, los funcionarios deben hacer más rigurosos los controles", consideró.

"Creo que hay un enlazamiento de responsabilidades", dijo Castelli, quien mandó a profundizar la pesquisa porque "en este tipo de delitos contra la administración pública parece que la responsabilidad individual se esfuma". Así, dijo que al ganar el hall Acosta pasó caminando ante tres policías de las que sólo una "atinó a levantar la cabeza y observar algo que le llamaba la atención, pero sin levantarse de la silla". Y dijo que, ya en la entrada, una empleada que requisaba a una pasante "no hizo foco, garita de seguridad de por medio, en esta persona que con paso lento para no llamar la atención —no es tonto Acosta— ganó la calle".

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