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"Estoy cansado de que se me vincule a delitos que no he cometido nunca"

Darío Rubén Ippolito es presidente de Bronway Technology, una fábrica de cigarrillos sobre la cual el diputado Héctor Cavallero pidió informes

Domingo 14 de Julio de 2019

Darío Rubén Ippolito es presidente del directorio de la firma Bronway Technology SA, una empresa local dedicada actualmente a la producción de cigarrillos, aunque años atrás también supo fabricar soportes digitales como CD's y DVD's. El nombre del empresario ya había estado en los medios hace cuatro años, cuando después de sufrir un robo millonario en la fábrica fue vinculado a Mario Roberto Segovia, el condenado "Rey de la efedrina", quien por entonces planeaba instalar una fábrica idéntica en Alvear. Entonces Ippolito tuvo que salir a desmentir ese vínculo: "Yo no tengo que esconderme, me pueden investigar porque no tengo nada que ocultar. Siempre fui un empresario y lo seguiré siendo", sostuvo ante este diario en 2015. Ahora volvió a la palestra. Fue después de que el diputado provincial Héctor Cavallero presentara un pedido de informes a la Legislatura santafesina a partir del decomiso por parte de Gendarmería Nacional de dos cargas de tabaco de supuesta procedencia ilícita que venían a Rosario.

En diálogo con La Capital, Ippolito dijo que "si bien es genuino el interés del diputado Cavallero en que se investigue el decomiso de esas cargas, cuando se hacen conexiones equivocadas o se cometen errores groseros, no sólo se perjudica mi nombre y el de mi familia, sino que se ponen en riesgo 159 fuentes de trabajo", que son las que ocupa Bronway Technology. "Además —agregó— se genera un severo perjuicio comercial porque entidades bancarias y financieras con las que trabajamos se sienten reticentes a seguir relacionándose con la firma".

El pedido

El 19 de junio Cavallero pidió a la Cámara de Diputados que se informe si existen empresas que declaren entre sus actividades el procesamiento, acopio, distribución y/o fabricación de cigarrillos o derivados del tabaco en el territorio santafesino; los datos de esas firmas y las habilitaciones correspondientes; si existen galpones destinados al acopio de tabaco en el territorio provincial; si el Ministerio de Seguridad ha realizado controles que permitan verificar si esas empresas actúan de forma legal; que se solicite a los municipios donde las mismas están asentadas la documentación correspondiente; y si se ha tomado contacto con el Ministerio de Seguridad de la Nación a fines de colaborar con las investigaciones en caso de comprobarse actividades ilícitas al respecto".

En ese sentido, Ippolito remarcó que "las respuestas a todo eso se las dimos personalmente al diputado, entregándole toda la documentación de nuestra firma y nuestra actividad. Y él mismo nos dijo que sólo solicito una investigación del tema y quedó satisfecho con las explicaciones que le brindamos". No obstante, el empresario sostuvo que "lo trascendido en medios periodísticos acerca de vínculos de la firma con delitos no hace otra cosa que obstaculizar el desempeño de la empresa".

Ippolito dijo que "hay varias y disparatadas afirmaciones" en lo que se dijo periodísticamente. "Se me pretende vincular a Mario Roberto Segovia, condenado por trafico de efedrina, y eso ya lo aclaré hasta el hartazgo. Vengo de una familia que tenía una textil en Villa Gobernador Gálvez, que luego tuvo una distribuidora de cigarrillos en Rosario y que mi fábrica existía desde antes de que Segovia fuera detenido".

"Nada tiene que ver Bronway con ese personaje porque nuestra fábrica nació antes, ya en el año 2007, para la fabricación y comercialización de soportes de lectura óptica como una empresa pionera en la Argentina. Para que se entienda, como Segovia pretendía poner una empresa del mismo rubro se me vinculó al mismo. Pero nunca en mi vida tuve trato comercial ni social con ese señor".

Vínculos

No obstante, Ippolito dijo que conoció a Segovia "casualmente y por intermedio de Rubén Alberto Galvarini" (condenado junto a Segovia por contrabando). "Lo conocí en un estudio jurídico y así lo dije en forma espontánea en 2008. Once años atrás ciertos medios me vincularon ya a ese tema. Estoy cansado de que se manipule mi nombre. Ya en ese tiempo inicié acciones penales que hasta hoy no tienen resolución. Por esas notas me presenté espontáneamente ante el juez federal Federico Faggionato Márquez, que llevaba la investigación. Y como hice esa presentación fui llamado como testigo al juicio oral y público en el cual condenaron a Segovia. Es decir, nunca jamás se me vinculó judicialmente. Y usted creé que con semejante investigación, si yo hubiese tenido algo que ver no se me hubiese imputado. Ustedes mismo lo publicaron el 15 de julio de 2015".

En relación al tema de los dos cargamentos de tabaco incautados por Gendarmería y que venían a esta ciudad (el 27 de mayo en el puente Rosario-Victoria y días antes en el paraje correntino de Piñalito Norte), Ippolito explicó que "al caer en el mundo la demanda de los soportes ópticos que fabricábamos montamos una fábrica de cigarrillos aprovechando el capital humano y los galpones que teníamos. Reestructuramos el negocio porque mi padre tuvo una distribuidora mayorista en Rosario y yo algo del negocio entendía. Esa conexión con las cargas interceptadas es una locura".

En ese sentido, el empresario explicó que "las manufacturas de cigarrillo clandestinos son para nosotros la peor competencia desleal ya que somos los primeros perjudicados. Nuestra firma está controlada por AFIP y sería imposible utilizar esa carga decomisada. Además que lo secuestrado (24 toneladas) es mínimas para el funcionamiento de una planta. A nosotros sólo nos alcanzaría para diez días de trabajo".

"Otro tema de película es que me vinculen con la causa del Narcoarroz secuestrado en un depósito fiscal de Rosario. Si bien soy amigo de Domingo Serpa (uno de los titulares del depósito Binder en el cual en 2015 se decomisó una carga de droga que iba a ser enviada a Europa), no tenemos ni la misa dirección fiscal como dicen y no estamos vinculados de modo alguno con esa causa".

Ippolito también reconoció ser "amigo desde hace 30 años de Loria, quien tiene un emprendimiento metalúrgico y también aparece nombrado en notas periodísticas a raíz del pedido que efectúa Cavallero. Deberían preguntarle a él cuál es su situación, no tiene nada que ver".

Una batalla legal

Respecto a las sospechas que recaen sobre su persona por todos esos vínculos, Ippolito se defendió al sostener que su firma "está en una batalla legal contra dos empresas monopólicas y extranjeras que acaparan el 92 por ciento del mercado de cigarrillos. La gran mayoría de marcas que usted ve en una góndola pertenecen a ellos. Nosotros tenemos una demanda judicial por cómo se calcula el impuesto interno que pagan los cigarrillos porque la ley parece estar redactada a su medida y se viola el principio de igualdad ante la ley. Hoy las multinacionales pagan menos impuestos que antes y acrecientan sus ganancias llevándose divisas al exterior. Pero nosotros fabricamos un producto de acceso a sectores sociales bajos y desean que paguemos el mismo impuesto que las primeras marcas, lo cual sería imposible. En este momento estamos peleando judicialmente para seguir adelante porque sino 159 familias podrían quedar en la calle".

Otra hipótesis que maneja Ippolito es "las denuncias que hemos efectuado contra tabacaleras clandestinas que falsifican diferentes marcas de cigarrillo. Contra esa clase de emprendimientos clandestinos vamos las tabacaleras habilitadas y también deberían ir las autoridades. El diputado Cavallero, en lugar de perseguir a una Pyme debería investigar esa clase de emprendimientos clandestinos. Yo le hice llegar toda la documentación de la empresa desde su nacimiento para que no le queden dudas. Además nos hemos presentado ante la Justicia Federal de Entre Rios para despejar cualquier duda en relación a los cargamentos que venían a Rosario". Y también contó que en diciembre pasado recibió "en forma anónima, por mail y telefonicamente, una amenaza de que se armaría una operación contra nuestra empresa si no accedíamos al pago de una suma de dinero muy alta. Nosotros eso lo denunciamos en la Fiscalía en dicho momento". Y finalmente, afirmó que no tiene antecedentes penales ni investigaciones en su contra en el país y que cada vez que ha sido requerido prestó su colaboración.

"Me puse a disposición del diputado Cavallero y le entregué toda la documentación requerida para que la estudie"

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