Policiales

"Este fue un crimen por encargo, con motivos políticos y gremiales"

“No tenemos dudas de que este fue un crimen político-gremial, pero no sabemos quién o quiénes ordenaron matarlo”, aseguró Iliana Beroiz, la hermana del secretario general del Sindicato de Camioneros santafesino asesinado a balazos en una cochera céntrica de Rosario.

Lunes 03 de Marzo de 2008

“No tenemos dudas de que este fue un crimen político-gremial, pero no sabemos quién o quiénes ordenaron matarlo”, aseguró Iliana Beroiz, la hermana del secretario general del Sindicato de Camioneros santafesino asesinado a balazos en una cochera céntrica de Rosario. El miércoles se cumplieron tres meses del homicidio de Abel Beroiz y los familiares se quejaron de la morosidad de la Justicia para resolver el caso. “La causa está estancada”, dijo Iliana, y se lamentó porque la conducción del gremio no se pronunció con una solidaridad “más activa”.
  Abel Beroiz era además tesorero de la Federación de los camioneros a nivel nacional, que dirige Hugo Moyano. Fue asesinado de tres balazos y varias puñaladas el 27 de noviembre pasado en el estacionamiento subterráneo del Automóvil Club Argentino, en la plaza Montenegro. Dos hombres lo abordaron cuando estaba por subir a su auto, lo atacaron y huyeron a la carrera. Dos días después, murió en el Heca.

Unica hipótesis. En su visita a La Capital, Iliana dijo que no tiene certezas acerca de quiénes podrían estar detrás del asesinato de su hermano, pero está convencida de que el crimen fue “por encargo”. Esta psicóloga de 55 años descartó otras hipótesis y aseguró que el incidente tiene un sólo móvil: a Beroiz lo mataron por su actividad gremial.
  “Mi hermano era muy parco y muy medido en su conducta y en sus palabras. Era coherente con lo que decía. Cuando prometía algo lo cumplía, pero cuando decía no, nadie lo movía de esa posición. Esa inflexibilidad y esa firmeza eran valoradas por muchos, pero a otros los irritaba”, describió.
  —La investigación judicial apuntó hacia personas de la conducción provincial del sindicato como posibles autores del crimen.
  —Nosotros no podemos pensar en nombres. Lo que manejamos es lo que hemos leído en los diarios. Pero sí sabemos que mi hermano había sancionado a (Juan Carlos) Dell’ Arciprete —era el delegado del gremio en Casilda— por una serie de faltas que había cometido (ver aparte).
  Iliana habla pausadamente, como midiendo cada una de las palabras que pronuncia. Se lamenta porque “la demora injustificada” en la investigación judicial del caso quebrantó emocionalmente a ella y a sus hermanos.
  “Ya transcurrieron tres meses y vemos que la causa está parada. Esto nos provoca una gran incertidumbre porque estamos ante un crimen tremendo, que ocurrió en pleno centro de Rosario, donde quedaron un montón de huellas, pero no hay ningún detenido. En los primeros momentos (de la pesquisa) se determinó que había un hombre sospechado de ser el autor material, pero hasta ahora no lo localizaron. Se realizaron allanamientos y se consiguió material para llevar adelante el caso, como numerosas llamadas telefónicas, pero todavía no se terminaron de procesar”, se quejó la mujer.

La interna. En rigor, a los pocos días del suceso fueron detenidos un hombre y una mujer bajo la imputación de encubrir al autor material del crimen, que la policía atribuyó a un joven identificado como Raúl Flores. Pero por la autoría intelectual del asesinato no hay ningún acusado. Sin embargo, los investigadores policiales y judiciales valoraron como hipótesis primordial que el hecho fue la derivación de desavenencias en el ámbito provincial del gremio de los camioneros.
  —Hugo Moyano dijo en un primer momento que Beroiz había sido asesinado en un intento de robo. Pero después el abogado de la Federación Nacional de Camioneros (Daniel Llermanos) sostuvo que el crimen era un complot contra el líder de la CGT. ¿Cómo evalúan ustedes ese cambio de actitud?
  —Nosotros hubiésemos deseado que el sindicato, tanto a nivel provincial como nacional, brinde una solidaridad activa. Y es por eso que esta semana se la vamos a pedir formalmente a la Federación nacional a través de una carta firmada por todos los hermanos de Abel. Hasta ahora no lo habíamos hecho porque esperábamos que la Justicia actuara.
  Iliana recordó que su familia peregrinó por despachos oficiales y eclesiásticos en un intento por dilucidar el suceso. “Mi sobrino (Abel Beroiz) se reunió con Aníbal Fernández (ministro de Seguridad y Justicia de la Nación), quien se comprometió a esclarecer el caso. El jueves pasado también estuvimos con el arzobispo de Santa Fe (monseñor Juan María Arancedo) para pedirle solidaridad porque realmente estamos muy solos”, concluyó.

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