Policiales

"Estamos investigando una asociación ilícita en la puerta de la cárcel"

El ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro dijo que este fin de semana se reforzará la presencia policial en el ingreso a la Unidad Penitenciaria 11.

Miércoles 21 de Agosto de 2019

Durante dos fines de semana consecutivos hubo incidentes en el ingreso a Piñero relacionados con la actividad de una organización que cobra, a partir de su capacidad de ejercer violencia, por los turnos de ingreso de las visitas a la cárcel. En un caso fue un hecho gravísimo con tiros en la puerta, donde había niños, lo que terminó con dos personas heridas. Una organización ilícita tiene tarifados los accesos a una prisión en las narices de la fuerza de seguridad.

   El ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, admite que esto parece la antesala de negocios mucho más redituables, con el ingreso de otro tipo de elementos a la cárcel en donde puede haber personal estatal implicado. Por eso anticipa que este fin de semana habrá un refuerzo de la presencia policial y que hay una investigación administrativa sobre lo ocurrido.

   El Ministerio de Seguridad había retirado un sistema de tickets de ingresos con las visitas porque había corrupción interna con eso, dice Pullaro. “Ahora vemos a partir de un conflicto externo que hay una asociación ilícita que administra quién entra primero. Hace cuatro meses detectamos que la disputa viene de una pelea entre los grupos de Funes y Ungaro. En apariencia explotaban este negocio ilegal juntos y cuando Funes fue trasladado de cárcel se quedaron los Ungaro en exclusividad con los talonarios. Este tema explota porque hay detenciones de seis personas en Tablada, el grupo de La Gringa (ver página 35), que controlaba esto. Con esa ausencia estimamos que el asunto cesaba pero lo cierto es que un grupo tomó ese negocio que quedó vacante”, sostuvo Pullaro.

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   Lo que parece obvio es que si hay un grupo delictivo en la puerta debe estar presente allí personal estatal para desarticular ese conflicto y que implica, además, una desigualdad notoria para las visitas. De las mil personas que acuden a visitar presos entran primero las que les pueden pagarle a un grupo que decide los ingresos a partir de la aplicación de violencia. Según escuchas telefónicas la venta de turnos implica unos 50 mil pesos por semana.

   “Hay una asociación ilícita, estamos interviniendo por eso, ya hay personas imputadas y presas por lo que pasó”, dice Pullaro. El funcionario afirma que parece muy poca plata lo que esta irregularidad genera en la calle como para involucrar a una fuerza de seguridad pero reconoce que acaso sea la puerta de entrada de negocios más jugoso en los que personal estatal puede estar implicado.

   “Nos preocupa que haya un sistema de corrupción institucional con la venta de turnos que habilite que ingresen al penal otros elementos y por eso estamos investigando”, dijo.

Cuestión de peso

Pullaro reitera que debajo de esta problemática violenta contribuye la negativa judicial a restringir el ingreso de paquetes a la cárcel a dos kilos por visita. “Mientras siga vigente un hábeas corpus que no nos limite la cantidad de elementos ingresada a los detenidos tendremos enormes dificultades para controlar lo que ingresa a las cárceles. Eso favorece también la corrupción institucional que pudiera existir y nos quita recursos humanos de las tareas más relevantes. Debemos revisar veinte kilos de provisiones por persona entre mil visitas y no damos abasto con el personal. Es imposible. Y si algo falla la culpa será del penitenciario. Nos quejamos porque se corta un alambre pero tenemos la tranquera abierta”, dice.

   Sin embargo, el conflicto con disparos que se reeditó con refriegas el domingo es un problema de seguridad externa. “No había disputas graves pero ahora sí. Una vez que se hizo visible el conflicto hay fiscales investigando. El personal policial intervino después pero las personas que se agredieron el fin de semana pasado no quisieron denunciar”, dijo Pullaro, para agregar: “Observamos que esto viene de una pelea entre los grupos de Funes y Ungaro. En apariencia explotaban este negocio ilegal juntos y cuando Funes fue trasladado de cárcel los Ungaro se quedaron en exclusividad con los talonarios. Este tema explota porque hay detenciones del grupo de La Gringa, que controlaba esto. Con esa ausencia estimamos que el asunto se desmantelaba pero lo cierto es que un grupo tomó ese negocio de los turnos que quedó vacante”.

   Fue para el ministro un coletazo inesperado. “Ya nos estamos ocupando y habrá personal reforzado el fin de semana. Igualmente hay que decir que las agresiones físicas entre las visitas a cárceles son de rutina. No es una justificación ni decimos que no hay que ocuparse. Es un ambiente pesado”, sostuvo.

   “Solemos tener riñas todos los fines de semana en las puertas de las cárceles. Por eso hay personal policial desde que ingresa la visita hasta que se va. Indudablemente la semana pasada no estaba y debemos revisarlo. No habíamos tenido conflictos de estas dimensiones y estamos actuando con fiscales y a nivel administrativo”.

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