Estaba comprando algo para la cena cuando lo ejecutaron a tiros
Nicolás Ovando, de 25 años, fue asesinado la noche del domingo por "dos o tres" personas que bajaron de un auto. Su familia no sabe por qué

Martes 05 de Julio de 2022

Nicolás Ovando tenía 25 años y vivía con su familia en el asentamiento histórico de Lamas al 200, la continuidad de avenida Sabin en la zona de Travesía. Sobre esa traza desembocan distintos pasillos de casas más que humildes que dan a una antigua vía que atraviesa la zona norte. La noche del domingo, ya pasadas las 21, el muchacho estaba en un kiosco de la cuadra comprando algo para que cenaran sus hijos cuando de pronto cuatro personas bajaron de un Peugeot 208 blanco y metralleta en mano lo fusilaron.

Donde cayó Ovando hay dos kioscos. Uno vende golosinas y el otro, donde estaba Nicolás, es casi un almacén. El dueño del comercio sólo vio a los “dos o tres muchachos” que bajaron del auto. “Tiraron acá en el kiosco y en la entrada al barrio —a unos 30 metros del negocio— y después se metieron en un pasillo donde tiraron unos veinte tiros más”, recordó el comerciante, y calculó: “En total habrán sido como 35 balazos”.

Los tiradores huyeron en el auto en el que habían llegado y segundos después los mismos vecinos llamaron al sistema 911. Cuando llegaron efectivos del Comando Radioeléctrico encontraron el cuerpo de Ovando tirado en la entrada del kiosco.

La víctima no tenía armas encima y presentaba unos diez orificios de bala. Cuando la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro fue notificada de la situación solicitó el trabajo del gabinete criminalístico y el relevamiento de cámaras de vigilancia públicas y privadas.

Además Fabbro ordenó realizar un relevamiento del lugar del hecho, recoger vainas, tomar testimonios a posibles testigos y relevar cámaras públicas y privadas, levantamiento de rastros, confección de croquis del lugar, toma de fotos y realizar pericia de planimetría.

Cuatro hijos

La familia de Ovando aseguró que Nicolás “trabajaba como albañil, era casado y tenía cuatro chicos”. Y agregaron que el joven “nunca tuvo problemas con nadie” para descartar que el crimen haya tenido como móvil “temas de ajuste o cosas así”.

“Acá en el barrio —aseguró un pariente cercano del joven asesinado— nos pusimos de acuerdo y echamos a los que vendían drogas”.

Por otro lado, y caminando los pasillos de ese asentamiento históricamente olvidado y marginal, la imagen es otra. A metros de donde mataron a Ovando la policía había hecho ayer a la tarde un operativo y aún estaba en el lugar una chata policial con dos personas en la caja y unos ocho policías. Cuando el cronista de este diario preguntó qué había sucedido los efectivos explicaron: “Encontramos a estos pibes con armas encima”.

Al preguntar en la zona y a otros vecinos sobre el homicidio de Ovando algunos arriesgaron sin mirar a la cara del que pregunta: “Dicen que el muchacho vendía, pero que quería salir de eso y por eso lo mataron. Acá se sigue vendiendo y la droga está en todos lados. El barrio está muy mal con eso”.

En tanto los familiares de Ovando tampoco quisieron decir demasiado. Tampoco aceptaron fotos ni siquiera del lugar donde el muchacho había vivido los últimos tiempos. “¿Sabe qué pasa? Tenemos miedo”, dijeron al cronista para agregar a modo de conclusión y despedida: “Era un buen chico, no sabemos que pasó. Deja cuatro hijos”.

"Nada que ver"

Un dato que resultó llamativo del homicidio de Nicolás Ovando es que su apellido es el mismo que el de la empleada de seguridad privada que había sido baleada horas antes en el violento y extraño episodio ocurrido el domingo al mediodía en el ingreso del Hospital Centenario. Sin embargo, tal como afirmaran fuentes policiales, un tío del muchacho asesinado aseguró que “no somos parientes, ni al conocemos a esa mujer”.