Policiales

Está grave un repartidor baleado por dos jóvenes que robaron su moto

Le dispararon a corta distancia. Alcanzó a contarlo a la policía. El tiro afectó un pulmón y un riñon. Tiene 34 años y está en coma farmacológico. El ataque fue en barrio Ludueña.

Viernes 17 de Febrero de 2012

Un repartidor de 34 años, empleado de una empresa que distribuye golosinas, está internado en grave estado en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez a raíz de haber sido baleado por dos jóvenes que le robaron la moto con la que transitaba por la zona noroeste de la ciudad. La acción de los ladrones, según contó un familiar de la víctima, fue tan cruenta como irracional: le dispararon un balazo a quemarropa a pesar de que ya les había entregado el rodado. ¿El motivo? Al parecer, fue porque el rodado no arrancaba.

El violento episodio ocurrió el lunes, pero recién trascendió ayer. Javier Compagnucci tiene 34 años y trabaja desde hace varios años para una distribuidora ubicada en Granadero Baigorria que presta servicios para la firma Arcor.

Cerca de las 12.30 del lunes, Compagnucci había levantado un pedido en un almacén situado en el cruce de Vélez Sarsfield y San Gerónimo. Después de concretar el trámite se subió a una moto Honda Big negra de 250 centímetros cúbicos y recorrió dos cuadras para continuar con su trabajo.

Cuando llegó a la intersección de la calle Junín con las vías del ferrocarril fue emboscado por dos muchachos.

Demencial. "Le salieron dos pibes de la villa que está detrás del cine Village para robarle la moto. Mi hermano no se resistió y se las entregó, pero no pudieron hacerla arrancar. Entonces les dijeron «esto no anda» y lo insultaron", contó Maricel, la hermana de Javier, a LaCapital.

En el paso siguiente, la conducta de los malhechores fue demencial según lo señalado por la hermana de la víctima: uno de ellos pulsó el gatillo de un revólver calibre 22 y un balazo perforó el pecho del trabajador. Malherido, Javier se fue al suelo mientras los ladrones se esfumaban por los pasillos del asentamiento precario ubicado en la zona.

Un rato después dos uniformados lo llevaron en un patrullero al Heca donde, según Maricel, llegó "lúcido" y pudo relatarle a la policía lo que había ocurrido.

"Cuando terminó de declarar se descompensó", explicó Maricel. A partir de entonces el estado de Javier empeoró.

Hemorragia. El daño que le provocó el balazo fue serio. Le atravesó el tórax, perforó el pulmón derecho y estalló en el riñón del mismo lado, lo que provocó una hemorragia interna.

Según contó la hermana de la víctima, el proyectil calibre 22 quedó alojado en el cuerpo, "se desplazó hacia abajo y la esquirla estalló en pedazos". En rigor, una bala calibre 22 se diferencia de un proyectil calibre nueve milímetros en que éste suele salir del cuerpo por el poder del arma que lo impulsa.

Ayer Javier continuaba internado en la sala de terapia intensiva del Heca en coma farmacólogico. "Le hicieron una transfusión de sangre y los médicos me dijeron que la mejoría puede ser lenta. En realidad, está en manos de Dios", se lamentó la hermana de Javier.

Maricel contó que el ocurrido del lunes no fue el primer atraco que sufrió el trabajador, a quien dos años atrás le robaron la moto con la que realizaba la misma tarea

De la misma firma. Hace algo más de dos años un repartidor de Arcor fue víctima de un homicidio mientras trabajaba en barrio Saladillo. Fue el 14 de octubre de 2009 al mediodía. Darío Tirabassi estacionó frente a una granja de Hilarión de la Quintana al 12 bis su furgón Ford 4000 y lo abordaron dos jóvenes en moto para robarle la recaudación. A corta distancia le dispararon con un revólver calibre 22 y escaparon. La bala le ingresó por el mentón y quedó alojada en la cabeza. Tres días después falleció.

Por el caso fue juzgado el pescador Hugo Daniel Aranda, de 26 años, quien resultó absuelto por falta de pruebas. Seis meses después Aranda fue asesinado de dos balazos.

Pedido de sangre

Maricel Compagnucci contó que como consecuencia de las transfusiones que le hicieron a su hermano por su grave estado clínico se necesitan dadores de sangre de cualquier grupo y factor para reponer lo que fue provisto por el banco del Hospital Clemente Alvarez. Aquellos que puedan hacerlo se deberán presentar en Lavalle 356.

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