Está grave un muchacho al que le pegaron dos tiros para robarle la moto
"Habla y está de buen ánimo, pero su estado es de gravedad. Vive hora a hora". Lo dicen Evelyn, la compañera de Alejandro Aguilar, el muchacho de 26 años al que dos delincuentes balearon el...

Jueves 27 de Junio de 2013

"Habla y está de buen ánimo, pero su estado es de gravedad. Vive hora a hora". Lo dicen Evelyn, la compañera de Alejandro Aguilar, el muchacho de 26 años al que dos delincuentes balearon el martes a la noche para robarle la moto en la colectora este de la avenida Circunvalación, a la altura del barrio Rucci, en el noroeste de la ciudad. "El sintió que lo siguieron y cuando lo tuvieron a tiro le dispararon. Cuando cayó lo dejaron tirado y se llevaron la moto", sintetizó la mujer ahogada por la angustia. Aguilar recibió dos impactos calibre 38. Uno le perforó un pulmón provocándole un neumotórax y el otro le ingresó por la espalda con orificio de salida por el abdomen. Anoche seguía internado en terapia intensiva.

Alejandro vive con Evelyn y un pequeño hijo de 5 años en una humilde vivienda ubicada sobre la cortada Galileo al 3000, en el barrio Nuevo Alberdi. "Como yo entraba más tarde a la escuela le pedí que hiciera unos mandados", recordó ayer su compañera, mientras mantenía su guardia en el sanatorio privado donde el muchacho está internado.

Aguilar trabaja reparando vías en el conglomerado de terminales de embarques y muelles privados de Puerto General San Martín. "Nosotros trabajamos juntos hace muchos años. Estamos en una empresa tercerizada que repara vías. Alejandro es un buen tipo", indicó uno de sus compañeros, que llegó hasta la casa de Aguilar para ver si la familia necesitaba ayuda. "Vengo a ofrecerme para cuidarlo, si hace falta. Hoy los compañeros decidimos no trabajar y estar atentos a si la familia necesita algo", contó el hombre.

En las vías. Pasadas las 20 del martes Alejandro tomó su Yamaha Crypton y salió de su casa para darle una mano a su compañera con mandados de última hora. Se estima que para salir de Nuevo Alberdi la víctima tomó por calle Grandoli hacia el este y luego de cruzar la vía buscó un calle alternativa, bien pudo ser Palestina (la prolongación de Grandoli) o Manzi, para después empalmar con Palliere, la calle que une las dos alas de monoblocks del barrio Rucci. Los pesquisas que trabajan en el caso, bajo las órdenes de la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara, coincidían en la hipótesis de que a Aguilar lo comenzaron a perseguir cuando cruzó las vías. "El lugar donde lo balearon a este muchacho es muy abierto para que lo hayan sorprendido. Lo más probable es que desde la vía lo hayan seguido y cuando el muchacho se relajó, se la dieron", explicó un pesquisa.

"En la zona de la vía están todo el tiempo a la expectativa. Si venís en moto y aminoras mucho la marcha, te roban ahí nomás. Y si no te siguen, como hicieron con este pibe", explicó una fuente de la causa. La referencia a "la vía" es el paso a nivel que existe sobre calle Grandoli, punto donde se conectan los barrios Nuevo Alberdi, Ciudad Oculta y el patio trasero del Rucci. Ahí también se dividen las jurisdicciones de la subcomisaría 2ª y la seccional 34ª.

Abandonado. Lo concreto es que después de bajar el puente sobre la Circunvalación, Aguilar dobló por la colectora de la avenida. Según los pesquisas, el muchacho no llevaba puesto el casco. Hizo menos de 70 metros, entre la cortada Mena y Palestina, y cayó pesadamente por los dos balazos efectuados desde otra moto en movimiento. La Yamaha Crypton de la víctima quedó a unos 30 metros de Palestina y el acompañante del otro rodado, el que habría efectuado los disparos contra Aguilar, hizo la jugada de manual. Se bajó, tomó la moto del joven baleado que yacía sobre el pavimento y se la llevó. Todo sucedió a escasos cien metros de la comisaría 34ª, del otro lado de la Circunvalación.

A Aguilar lo asistió una ambulancia del Sies que lo trasladó al Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria. Ya de madrugada fue derivado a un sanatorio céntrico, donde quedó internado en terapia intensiva. "Hay que esperar, dicen los médicos. La bala que le quedó alojada va a quedar ahí y tendrá que aprender a convivir con eso. El tema es que antes va a tener que superar estas horas críticas. Alejandro está viviendo hora a hora", dijo Evelyn. El caso es investigado por la seccional 34ª y efectivos de la Inspección de Zona 7ª.