Policiales

Esperaba a su padre en el auto y le dispararon en la cabeza: está muy grave

El proyectil le atravesó la cabeza desde el parietal izquierdo al derecho. Por acto reflejo Rodrigo puso primera y manejó alrededor de 50 metros hasta dejar el auto parado por Amenábar al 3400. 

Sábado 31 de Enero de 2015

Rodrigo D.B. tiene 23 años y es el mayor de tres hermanos. El jueves por la noche, en un episodio que se presenta como poco claro, fue baleado en la cabeza con un arma calibre 9 milímetros desde una moto cuando esperaba que su padre se subiera al auto, que él conducía, en la puerta de su casa de Cafferata al 2900, en barrio San Francisquito. El proyectil le atravesó la cabeza desde el parietal izquierdo al derecho. Por acto reflejo Rodrigo puso primera y manejó alrededor de 50 metros hasta dejar el auto parado por Amenábar al 3400. Un vecino condujo el auto de Rodrigo y lo llevó junto a su padre al hospital Clemente Alvarez, donde quedó internado, en grave estado.

   “Yo escuché el disparo, me asomé a la vereda y vi a dos tipos en moto que se iban en contramano por Cafferata. Después supimos que eran tres, ya que en el medio iba una mujer. Enseguida se juntaron los vecinos y ahí me di cuenta que el auto estaba en la esquina. Me acerqué y Hugo, el papá, estaba en shock. Le dije: «Hugo, llevemosló al hospital porque se muere acá». Y el contestaba, como en automático, «hay que esperar la ambulancia». Lo movimos y lo llevamos al Heca. Dicen que está muy mal”, comentó uno de los vecinos que asistió a la víctima.

   Rodrigo D.B., quien según indicaron sufrió pérdida de masa encefálica, quedó internado en el Heca. El director del hospital, Néstor Marchetti, afirmó que la bala calibre 9 milímetros ingresó por el parietal izquierdo y atravesó todo el cráneo sin salir. También indicó que el joven estaba en terapia intensiva y su pronóstico era “muy comprometido”. Dijo anoche Marchetti: “Tuvo una lesión encefálica gravísima y está conectado a un respirador”.

Comerciantes. La familia de Rodrigo D.B. es de las reconocidas en Cafferata al 2900. “Los abuelos de los pibes vivieron en el barrio desde siempre. Ellos, los pibes y sus padres son excelentes vecinos. De los de antes. Los pibes pasan y te saludan. Son muchachos que no tienen juntas (amigos) en el barrio y que estudian. Hugo, el papá, tiene un reparto mayorista de huevos. Los D.B. son gente mil puntos. Por eso te vas a encontrar con la conmoción que hay en el barrio”, relató uno de los vecinos de la familia, en profunda crisis por lo sucedido con Rodrigo. “No hay palabras para contarte lo que siento. Son una familia excelente que no se merecía esto. Pero está claro que cosas como estas nos pueden pasar a cualquiera”, agregó una señora de la cuadra. “¿De que sirve que yo te cuente algo?”, se preguntó, sobre el mediodía, un vecino mientras lavaba su auto con esponja y balde con agua.

   Según se pudo reconstruir, con los dichos de los vecinos y lo precisado por fuentes allegadas a la investigación en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Ademar Bianchini, todo se desató pasadas las 22. Rodrigo llegó manejando un Peugeot 206 color ladrillo y se detuvo en la puerta de su casa, por Cafferatta a pocos metros de Amenábar. Su padre bajó, entró al domicilio, dejó documentación, salió y se subió al auto. En paralelo tres personas circulaban en una moto por Cafferata al sur. Al llegar al lado del auto de Rodrigo, se pararon y ahí comenzó la escena violenta. Una secuencia que sólo conocen los protagonistas y que fue observada por algunos testigos a la distancia. Lo concreto es que uno de los que iba en la moto sacó una pistola y disparó contra Rodrigo. Preliminarmente los pesquisas indicaron que el joven llevaba la ventanilla baja, pero los vecinos aseguraron ayer que el balazo quedó grabado en el vidrio polarizado de la ventanilla del lado del conductor. Una vaina calibre 9 milímetros fue hallada en la escena del ataque.

Estremecimiento. “Ahí pasó algo increíble, porque se les apagó la moto y no la podían poner en marcha. Entonces la mujer se fue corriendo y los dos hombres la pudieron arrancar y huyeron por Cafferata en contramano”, relató una vecina. La secuencia finalizó con Rodrigo conduciendo el auto unos 50 metros, hasta dar la vuelta por Amenábar y quedar estacionado ante la mirada estupefacta de su padre.

   “Ellos no guardan el auto en su casa. Lo estacionan en el depósito que el padre tiene en la otra cuadra, por Cafferata entre Amenábar y Gaboto. Todas las noches hacían el mismo circuito. Los chicos llegaban con el auto y el padre los acompañaba hacia el depósito. Lo guardaban y se volvían caminando”, explicó otro vecino.

   Desde la Fiscalía se mostraron cautos a la hora de calificar el incidente que dejó al borde de la muerte a Rodrigo D.B. Por un lado la mecánica de los delincuentes se orienta hacia un robo calificado. Pero el hecho de que los malhechores dispararan una sola vez a la cabeza de la víctima y no atinaran a sustraerle nada dio aire a otras hipótesis. “Hay que esperar que declare el padre, que es quien vio todo. El hombre está muy shoqueado por lo sucedido y habrá que tener paciencia”, indicó un vocero de la investigación en manos del fiscal.

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