Espectacular robo en un local de computación del centro
Dos hombres armados irrumpieron en una empresa de computación del centro y en cuestión de pocos minutos se apoderaron de más de 10 mil pesos, una cantidad aún no confirmada de dólares y euros, cuatro computadoras portátiles, varios monitores de LCD...

Sábado 26 de Abril de 2008

Dos hombres armados irrumpieron en una empresa de computación del centro y en cuestión de pocos minutos se apoderaron de más de 10 mil pesos, una cantidad aún no confirmada de dólares y euros, cuatro computadoras portátiles, varios monitores de LCD y pertenencias de los empleados y clientes que se encontraban allí. El asalto fue advertido por un grupo de empleados que estaban en el subsuelo del local, quienes en un intento por llamar a la policía se comunicaron por teléfono con la seccional 1ª mientras el delito se estaba concretando.

La desesperación mutó a sorpresa cuando desde el otro lado de la línea, una mujer policía contestó: "Esa es otra jurisdicción, llame a la 2ª". El testigo que había llamado intentó persuadir a su interlocutora de que ella se encontraba en mejores condiciones para dar la voz de alerta, por ejemplo, al Comando radioeléctrico. Pero la segunda respuesta fue un abrupto corte de comunicación.

Angustia. Los empleados y los dueños de la firma Signa, de Rioja al 1800, jamás olvidarán los momentos de tensión que vivieron el jueves a partir de las 17. Todos de alguna forma acusaron el impacto psicológico de la presión que ejercieron los maleantes. Uno de los trabajadores ayer no pudo presentarse a su puesto como consecuencia de la conmoción y al contador de la empresa, uno de los más hostigados, le hicieron sentir varias veces el caño de un revólver en la cabeza.

Los delincuentes actuaron a cara descubierta. Tendrían entre 35 y 40 años. Uno llamó la atención enseguida porque lucía unos lentes del sol parecidos a los del cantante del grupo La Mosca, pero un poco más pequeños. Los tipos ingresaron hablando entre ellos y cuando llegaron al final del inmenso salón exhibieron las armas.

En ese momento había once personas en la parte principal y otras nueve en el subsuelo. Los asaltantes enseguida comenzaron a presionar a las víctimas.

Voz de mando. Hubo gritos e insultos y permanentes amenazas de muertes hacia los diez empleados y un cliente que se encontraban en el sector. Un testigo del asalto, que pidió reserva de nombre, contó que los hampones se movieron como verdaderos profesionales.

"Uno de ellos hablaba de un modo que no tenía nada que ver con un chorito de poca monta. Tenía una clara voz de mando", describió el informante. Según la fuente, los maleantes comenzaron a exigir el dinero que estaba en la caja fuerte. Pero en el negocio no existe ningún cofre de seguridad. Así y todo, uno de los empleados acató la orden y les entregó el efectivo que había en ese momento.

Por más. Pero al parecer, esa suma no los conformó y entonces comenzaron las presiones más fuertes. El contador del negocio fue uno de los que más sufrió porque los hampones se empeñaban que conocía la existencia de más dinero. Uno de los empleados sufrió un fuerte golpe en la cabeza que lo hizo caer al piso y fracturarse una mano.

Mientras todo eso ocurría en la planta baja del local, en el subsuelo los nueve empleados ubicados allí escuchaban todo lo que ocurría arriba. Uno de ellos intentó comunicarse al 101, pero no pudo. Entonces, desbordado por la situación, marcó el número de la seccional 1ª. Desde esa dependencia, una mujer le contestó que Rioja al 1800 era "otra jurisdicción, la 2ª". La policía fue alertada por el sistema de monitoreo con que cuenta el comercio.

Pero los delincuentes lograron escapar. Encerraron a las 11 víctimas en un baño y después salieron corriendo y en Dorrego entre Rioja y San Luis abordaron un auto.