Escopetazos de furia en dos clubes de barrio
Un hombre armado con una carabina calibre 22 crispó los nervios de los socios de dos clubes en los confines de Parque Casado y Bella Vista. Eduardo Osvaldo M., un empleado municipal de 50 años,

Martes 16 de Septiembre de 2008

Un hombre armado con una carabina calibre 22 crispó los nervios de los socios de dos clubes en los confines de Parque Casado y Bella Vista. Eduardo Osvaldo M., un empleado municipal de 50 años,

fue denunciado por haber baleado el frente del club Carlos Casado y la mampara de la cancha de bochas. También lo apuntó un parroquiano como la persona que le colocó el cañón del arma en su cabeza mientras jugaba a las cartas en el club social El Pino. El acusado terminó detenido en la comisaría 18ª de Francia al 3600.

El club social y deportivo Carlos Casado, en Bolívar al 3100, es una entidad barrial típica donde campean jugadores de naipes, usuarios de canchas de bochas y aficionados al copetín. El domingo pasadas las 22.30 la tranquilidad de la cuadra del club fue quebrantada por una gresca. Los habitués ni salieron a la vereda y, según pudo saberse, el propio presidente de la institución hizo cerrar las puertas para evitar males mayores.

La policía investiga si uno de los que participaron en la gresca fue Eduardo Osvaldo M. "Este señor quiso entrar al club. Decía que le habían pegado y que sus agresores estaban adentro. Como no lo dejaron pasar, se fue y volvió con una carabina. Hizo disparos en la fachada y en el interior", contó un vocero policial.

Tanta fue la insistencia de don Eduardo que le abrieron la puerta del club. Entró, miró y los socios del lugar dicen que hizo un par de disparos intimidatorios. Luego se subió a un Peugeot 504 color negro y, acompañado por otra persona, se marchó del lugar.

Talando el pino. Advertida la policía sobre el incidente, se emitió un alerta y una patrulla del Comando Radioeléctrico dio con el 504 a los pocos minutos. Estaba estacionado en la puerta del club social El Pino, ubicado en avenida Francia al 2600, con sus luces encendidas.

Cuando los efectivos bajaron para identificar el vehículo, del club salía Eduardo O., con la carabina en la mano. Mientras los uniformados lo desarmaban, del interior del club salió un parroquiano que estaba jugando a las cartas imputando al hombre armado.

"El denunciante dijo que este buen señor le había apoyado el arma en la cabeza mientras jugaba a las cartas", indicó un oficial. Así, Eduardo M. fue a parar a la seccional 18ª, acusado de amenazas calificadas y abuso de arma. Le quitaron una carabina calibre 22 con mira telescópica añadida.