"Esa mirada me quedó grabada, es la persona que mató a Correa"
El testimonio del amigo de un carnicero asesinado en 2010 fue determinante para condenar al sospechoso a 18 años de prisión.

Lunes 12 de Agosto de 2013

"Esa mirada me quedó grabada, es la persona que mató a Correa y que me vino a robar. La identifico en esa foto". El testimonio de la víctima del robo de una moto que culminó con un amigo suyo asesinado de un tiro en la cabeza fue decisivo a la hora de condenar al albañil Ismael González a 18 años de prisión por ese homicidio y otros dos delitos que había cometido antes. Para el tribunal que semanas atrás lo condenó en un juicio oral, esa y otras pruebas como el hallazgo de un auto del principal sospechoso en la escena del crimen fueron fundamentales a la hora de arribar a la sentencia, según se desprende de los fundamentos del fallo dados a conocer días atrás.

González, de 29 años, fue sentenciado a principios de julio por un tribunal integrado por los jueces María Isabel Mas Varela, Hernán Postma y Carlos Rubén Leiva, quienes lo hallaron culpable de tres hechos delictivos: un violento robo ocurrido en 2007, haberle disparado a policías que quisieron arrestarlo en 2010 y el crimen del carnicero Arturo Beltrán Correa, ocurrido el 25 de julio de ese año en el barrio Tío Rolo.

Pasillo. El 25 de julio de 2010, minutos antes de las 20, Correa iba con Matías M., un amigo de 26 años, a comprar carne para un asado. Sin embargo, según contó el joven durante el juicio, en el trayecto se desviaron para ir a comprar droga al barrio Tío Rolo. Así llegaron a un pasillo del pasaje 2126 al 3800, ubicado en Avellaneda al 6200, y detuvieron la moto Yamaha YBR de la mujer de Matías.

Mientras este joven esperaba junto a la moto Correa fue a buscar la sustancia. Repentinamente salieron de un pasillo tres hombres y uno de ellos le puso una pistola en la panza a Matías y le dijo "estás robado". Cuando el muchacho le estaba entregando el rodado al ladrón volvió Correa, advirtió lo que ocurría y salió corriendo mientras gritaba que le robaban la moto.

El agresor lo corrió unos metros, se paró en la esquina y le disparó por la espalda. "Se paró, se agachó y le tiró", dijo el amigo de la víctima. Entonces otro de los asaltantes subió a la moto robada —nunca fue recuperada— y huyó con el tirador. En el lugar se incautó un Fiat Uno rojo con las llaves puestas que al parecer pertenecía a González.

Para los jueces, la versión de Matías fue "plenamente confirmada, corroborada y complementada con las coincidentes versiones introducidas en la audiencia" a través de diversos testimonios. Además, indicaron que la mecánica del hecho relatada por el testigo también coincidió con los indicios obtenidos en la escena del crimen y la autopsia.

Mirada. En el juicio Matías ratificó el reconocimiento fotográfico en el cual identificó a González como el homicida. "Esa mirada me quedó grabada. Es la persona que mató a Correa y que me vino a robar", ya había dicho durante la instrucción al señalar la foto del entonces imputado.

"A este determinante reconocimiento de González como el autor del hecho, realizado por M. en la misma audiencia oral, se le debe agregar que la descripción de la mirada ya había sido referida por dos testigos policiales, como asimismo resultó destacada por quienes hicieron la pericia psiquiátrica-psicológica", sostienen los jueces en sus fundamentos.

Otro indicio que vincula a González con el crimen fue, para los magistrados, el Fiat incautado que según testigos había sido visto en la casa de Villa Gobernador Gálvez habitada por un hombre de "tez trigueña y ojos claros cuyo nombre era Ismael". A esto se sumó un testigo que admitió haber vendido el vehículo al imputado. "Luce probado que el Fiat Uno pertenecía a González", afirmaron los jueces.

El tribunal también consideró como "carga incriminante" los resultados de allanamientos practicados en los lugares que González frecuentaba y "donde se hallaron proyectiles de distintos calibres, entre ellos el correspondiente al que mató a Correa". En este sentido, destacaron "la coincidencia del tipo de arma empleada en el hecho según la versión de Matías con el proyectil extraído del cadáver durante la autopsia".

Contundencia. "Ante la contundencia y suficiencia por su pluralidad, cantidad y convergencia del plexo probatorio que sindica a González como el autor del hecho delictivo, se desmerecen las tibias alegaciones del imputado al prestar declaración en la audiencia oral proclamando su ajenidad con el hecho acontecido. Es que por cierto, las justificaciones que esgrime junto a su defensa no son suficientes para lograr el convencimiento de que la imputación hubiese tenido su génesis en una maquinación fraudulenta en su contra", señaló la jueza Mas Varela, en una resolución completamente respaldada por sus pares.

En este marco, el tribunal justificó la condena a 23 años dada a conocer previamente. A los 18 años de pena por los tres hechos delictivos se le sumaron cinco años de una pena anterior por la cual le habían dado libertad condicional (ver aparte). Además González fue declarado reincidente.

Más de 20 años tras las rejas

Ismael González fue condenado a 18 años por "robo calificado con lesiones graves, resistencia a la autoridad agravada por el uso de arma de fuego, portación ilegal de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización, robo seguido de muerte agravado por el empleo de arma de fuego y portación ilegal de arma de fuego de guerra". Esa pena, correspondiente a los tres delitos por los que fue sometido a juicio oral en julio, se unificó en 23 años con otra condena anterior. Pero los abogados de González adelantaron que apelarían la sentencia ya que para ellos no se pudo corroborar su participación en el homicidio del carnicero Arturo Correa.