Policiales

"Era desesperante, se nos venían encima y no nos pedían nada"

La hija de un hombre baleado en un asalto narró lo ocurrido la noche del martes cuando fueron abordados por dos ladrones armados.

Jueves 20 de Agosto de 2020

Dos segundos en Rosario son suficientes para cambiar la vida de una persona y su familia. A sus 56 años Gustavo miró a la muerte a los ojos y pudo sortearla. El miércoles evolucionaba favorablemente en el Hospital de Emergencia Clemente Alvarez horas después de haber recibido, en la puerta de su casa de Liniers al 500, un balazo en el abdomen con orificio de entrada y salida.

"Fue una situación desesperante porque los tipos no decían qué querían. Se nos vinieron encima cuando bajábamos del auto con las bolsas de las compras. Al menos uno estaba armado. Hubo un forcejeo y se escucharon dos balazos. Se fueron con mi campera y mi mochila. Corrieron hacia la vía. Mis hermanos los corrieron pero se fueron disparando al aire. Mi papá tiene dos heridas en abdomen", contó Magalí, una de los tres hijos de Gustavo.

Gustavo, su esposa y sus tres hijos residen desde fines de 2003 en una vivienda del coqueto caserío que supo llamarse "barrio de los maestros", en Liniers entre San Lorenzo y Urquiza. Ese sector del barrio Ludueña Sur ubicado sobre los fondos del complejo de cines Cinépolis (ex Village) está cercado por dos vías férreas.

"Las vías ahí son una desgracia porque cualquiera que roba transita sobre la vía y no lo agarrás más. Eso pasó con el asalto del martes a la noche. Corrieron por la vía disparando al aire y se perdieron hacia el otro lado de Ludueña", explicó un residente, para agregar: "Este barrio está cada vez peor, acá la vida no vale nada".

"Al voleo"

Pasadas las 19.30 del martes Gustavo, chofer de una distribuidora a la larga distancia, volvió a su casa luego de realizar compras con su esposa y de recoger del trabajo a una de sus hijas. Estacionó su camioneta Hyundai sobre la vereda y se bajó del vehículo para abrir la puerta de la casa ubicada casi en la esquina de Liniers y Urquiza, a unos 30 metros del cruce ferroviario.

En ese marco fue abordado por al menos dos hombres que caminaban por la calle, uno de ellos con arma en mano. "Para mi fue un robo al voleo. Se nos vinieron encima uno por cada lado del auto y fue todo muy rápido. Ellos no nos pedían nada. Y en medio de los «salí» y «dejame» se escucharon dos detonaciones", explicó Magalí.

"Yo estaba en casa en medio de una clase por zoom cuando escuché los balazos. Me asomé y vi a mi papá que forcejeaba. Salí corriendo hacia la vereda. Para mí eran cuatro tipos. Estaban los que quisieron robar a mi papá y otros dos sobre las vías. Cuando salí los empecé a correr pero salieron por la vía disparando al aire", contó Lucas, otro hijo de Gustavo. "Mi viejo —agregó— tiene que haber forcejeado. Es de sangre caliente. No se iba a dejar robar".

Los disparos que escucharon los hijos de la víctima hicieron saltar por los aires la calma de ese lado del barrio. Los vecinos salieron a la calle mientras los delincuentes huían disparando al aire.

En el medio del caos generalizado los hijos de Gustavo lo ingresaron a la casa y lo recostaron en la cama de su hija. Una bala le había impactándolo en el abdomen con orificio de salida. "La policía llegó enseguida porque estaban yendo hacia otro llamado. Pero en lugar de asistir a mi papá comenzaron a hacer pericias. Fue desesperante porque llamábamos a la ambulancia y no contestaban. Entonces con los vecinos paramos una ambulancia privada que pasaba por la esquina y ellos le hicieron las primeras curaciones. Después se los dejaron a los del Sies que llegaron al rato", agregó Lucas.

Las vías

Aunque no tuvo el mismo desenlace trágico, el incidente hizo recordar al crimen de Juan Aguirre, de 46 años y asesinado el 10 de junio de 2016 en Larrea al 500 (la paralela hacia el este de Liniers). Esa mañana a las 5.30 Aguirre acompañaba a su esposa Norma a tomar el colectivo cuando se topó con dos ladrones que corrían desmadrados tras fracasar en el robo a un distribuidor. Por el crimen tres años más tarde fueron condenados Walter Fabián Cichero, a 19 años de prisión en juicio oral, y Nicolás "Huevada" Gómez, a 12 años en proceso abreviado.

"El problema en esta zona son las vías y la falta de patrullaje. Cualquiera que roba se va por la vía y después andá a seguirlo. La verdad es que no se porqué no dejan un patrullero fijo en el cruce del ferrocarril sobre Urquiza. También hay un espacio en San Lorenzo y Liniers donde podrían poner un destacamento. Todo esta zona pertenece a la comisaría 12ª, que es una joda" explicó un vecino.

Gustavo quedó internado con buena evolución en terapia intermedia del Heca. El caso quedó en manos inicialmente del fiscal de homicidios Gastón Avila pero si la víctima sigue con evolución favorable pasará a Investigación y Juicio.

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