Policiales

Entran a una casa como falsos operarios y bajo amenazas roban dinero y un auto

Fue ayer en bulevar Argentino al 8300, en Fisherton, uno de los barrios señoriales de Rosario. Los ladrones dijeron ser de Telecom y amenazaron con llevarse a dos menores.

Jueves 18 de Febrero de 2016

Bulevar Argentino encarna uno de los sectores más tradicionales de lo que hace unos 125 años naciera como Pueblo Fisherton y hoy es uno de los barrios señoriales de Rosario, repleto de casonas rodeadas de jardines. No obstante, sus vecinos denuncian que "en cuanto a seguridad, el lugar es un desastre". Y ayer a la mañana hubo un hecho que les dio la razón: tres ladrones que se presentaron como empleados de una empresa de telefonía ingresaron a una vivienda de bulevar Argentino al 8300, retuvieron a los seis integrantes de una familia (dos de ellos menores de 10 años) durante 45 minutos y cuando se dieron cuenta de que había poco efectivo, amenazaron con llevarse a los niños a cambio de un botín de un millón de pesos. Finalmente se conformaron con 6 mil pesos y un Chevrolet Zafira.

Si bien el ardid no es novedoso (ver abajo), el caso expone una modalidad repetida de robos cometidos por falsos operarios luego de que las víctimas requieren el servicio de reparación a empresas legales. Lo que indica que, o hay alguien desde adentro de la empresa que brinda el dato, o la línea para pedir las reparaciones es intervenida por los maleantes.

En un utilitario. Lo cierto es que pasadas las 9 de la mañana de ayer, un utilitario blanco se detuvo frente a una casona ubicada a mitad de cuadra, en bulevar Argentino al 8300, sobre la vereda de los impares. Cuando Pablo, de 79 años y dueño de casa, atendió el llamado, escuchó la mentira de presentación: "Señor, venimos de Telecom para reparar su línea. Por favor firme la planilla para que quede constancia de la visita". El hombre sintió alivio ante la escena ya que 72 horas antes se había quedado sin teléfono. Y tras dos llamados al 114 pidiendo el servis estaba a un paso de solucionar su problema. Pero muy pronto se daría cuenta que todo era una farsa.

La residencia de Pablo tiene remembranzas del viejo Fisherton: jardines amplios, una casa de dos plantas y altos cercos de ligustros con una coqueta puerta de madera. Así, la vereda de la puerta de ingreso a la casa está separada sólo por la osadía del ladrón. De hecho, el pasado domingo 7 de febrero la misma familia fue asaltada por un grupo de maleantes. "Ellos regresaban de misa a las 21 y cuando entraron había unos muchachos en el jardín. Los tuvieron atados como una hora y media y se llevaron todo lo que pudieron. Por eso están tan asustados", indicó Andrés, hijo de la víctima.

Firma y robo. Ayer, en tanto, Pablo estampó su firma en la planilla de reparaciones e hizo pasar a los tres falsos operarios mientras un cuarto hombre se quedó al volante del utilitario en el que habían llegado. "Cuando mi papá los hizo ingresar los ladrones no tardaron mucho más para desmontar la escena. Sacaron armas y pidieron el dinero", explicó Andrés.

En la casona, a esa hora, había representantes de tres generaciones de la familia. Pablo y su esposa, uno de sus hijos con su pareja y sus dos niños pequeños, de 8 y 10 años. "Mis padres se habían quedado sin teléfono el fin de semana. Llamaron al menos dos veces al número de reparaciones de la empresa, el 114. Lo único que mi padre notó como extraño es que nunca le dieron un número de reclamo", explicó Andrés.

Golpes y amenazas.PUNCTUATION_SPACEAllí comenzó el momento más tenso en la mañana. Como los ladrones no podían entender que en la vivienda no hubiera dinero, al dueño de casa le rompieron la cabeza de un culatazo. No conformes con ello, le apoyaron una arma en la cabeza a uno de los niños ante el estupor de los padres y los abuelos. Por último tomaron a los chicos y amenazaron con llevárselos a cambio de un millón de pesos. "Los ladrones tenían handys con la frecuencia policial y se comunicaban con radio con el que había quedado en la puerta. Vestían ropa similar a la del servicio técnico de Telecom, gorritas y lentes. Y aunque el barrio tiene una empresa de seguridad privada y los empleados vieron el utilitario estacionado, pensaron que se trataba de un servicio de reparación", agregó.

Tras buscar dinero y elementos de valor revolviendo cada ambiente durante 45 minutos, los delincuentes encerraron a sus víctimas en el sótano de la propiedad y se fueron llevándose un Chevrolet Zafira verde, dominio JAJ586, propiedad de la mamá de los niños. "Los tipos querían dinero, pero a mis padres ya los habían robado hace 15 días. No quedaba nada. Ahora están muy asustado, sobre todo mis sobrinos, a los que le apoyaron un arma en la cabeza", explicó Andrés. El caso fue denunciado en la seccional 17ª y quedó en manos de la Fiscalía de Flagrancia.

 

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