Policiales

Entran a dos viviendas, sorprenden a sus dueños y les roban sus ahorros

La saga de atracos a casas parece no detenerse. En ambos casos fueron 3 maleantes que se alzaron con mucha plata. Un hecho fue el martes en el centro y el otro ayer en zona sur.

Jueves 23 de Abril de 2015

Una serie de robos a viviendas en distintos barrios de la ciudad, ya sea bajo la modalidad entradera o las típicas intrusiones, se dieron en las últimas horas repitiendo lo que en Rosario ya parece ser una constante diaria. El objetivo de los maleantes es vaciar los ahorros que se encuentran en placares, colchones o lugares que sólo conocen las víctimas que, bajo amenazas, entregan todo lo que tienen. No hay diferencias en cuanto a barrios ni horarios.

El primero de los robos ocurrió el martes a las 15 cuando en una casa de pasaje Lugand al 2000, una estrecha cortada situada a la altura de calle Moreno al 300, María Fernanda Z. estaba junto a sus hijos y se topó dentro de su cocina con tres hombres armados que a cara descubierta le anunciaron que estaba siendo asaltada.

La mujer no se resistió y según contó a LaCapital, primero le "pegaron un poco" y le dieron "algunos empujones para amedrentarme". Después llevaron a sus hijos, de 12 y 16 años, al baño y a ella le preguntaron "a cada rato dónde había dinero. Pero no me lastimaron ni me agredieron con furia, fue sólo para asustarme".

Los tres hombres revolvieron la casa, que se encuentra a mitad de cuadra y tiene un retiro de jardín que impide que los vecinos perciban movimientos extraños, y tiraron al piso algunos muebles buscando dinero mientras amenazaban a la mujer de 46 años. "Me resultó raro porque mi hijo más grande estaba en el living y yo en la cocina haciendo las tareas del colegio con el más chico cuando ví a los ladrones ahí, en el patio. Entraron por la puerta y todo indica que con un juego de llaves, ya que no escuché golpes ni que forzaran el ingreso. Además la puerta no está rota", aseguró.

Los hombres no estuvieron mucho tiempo adentro de la casa y María Fernanda les entregó 12 mil peso. Sin embargo los maleantes no quedaron conformes con el botín y mediante amenazas le exigieron más dinero. Ante esto y la posibilidad de que sus hijos y ella sufrieran heridas, la mujer aceptó por entregarles todos los ahorros que tenía resguardados: unos 30 mil dólares.

María Fernanda estaba muy asustada ayer a la tarde y optó por comunicarse con LaCapital por medio del portero eléctrico. "Estoy mal y no quiero ni salir a la calle. Tengo sospechas sobre de que manera estos hombres tenían las llaves de mi casa y mis abogados están trabajando sobre esas hipótesis", dijo la mujer que, pese a su estado emocional, se expresó con un tono de voz muy seguro.

El segundo robo entre los varios sucedidos en menos de 48 horas, les deparó a los ladrones un importante botín de 12 mil pesos y 2 mil dólares. Ocurrió en Virasoro al 3000, a metros de su intersección con avenida Francia. Allí vive un matrimonio mayor con la madre de la mujer y a las 8 de la mañana de ayer se vieron invadidos por tres personas armadas que, según la versión policial, ingresaron por los fondos de la vivienda. 

Silencio y dolor. La casa, en la que viven Arsenia D., de 71 años, junto a su marido y su madre, Albinia D., de 97, se encuentra al lado de un terreno en que funcionaba un conocido búnker de venta de estupefacientes que fue allanado y cerrado por la policía. Tanto ese predio como la casa en que robaron son linderos por los fondos de un garaje propiedad de la familia D.

Ayer a la tarde, familiares de los ancianos expresaron: "No vamos a hablar, que se diga cualquier cosa, no nos importa", con lo que la escena pudo reconstruirse a partir de los testimonios de vecinos y voceros policiales.

Según estas fuentes, a las 8 de la mañana Arsenia salió al patio y encontró a tres hombres jóvenes a cara descubierta que la increparon y armas en mano le pidieron "el dinero de la cochera", según contó un vecino.

Una vez adentro de la casa redujeron a los tres ancianos y les pidieron el dinero a los gritos. Minutos después, y cuando comenzaban a revolver los muebles de la casa, obtuvieron los 12 mil pesos y los 2 mil dólares que requerían.

La edad avanzada de Albania, de 97 años, no impidió que los ladrones insistieran con su reclamo. Inclusive, la tarde de ayer la anciana tuvo que ser atendida por un médico ya que había sufrido una descompensación. En tanto, Arsenia presentaba una marca en la cara, como si hubiera recibido una bofetada.

La cochera propiedad de la familia tiene acceso por el pasaje Rosarinos, a la vuelta de Virasoro y Francia, y sólo está dividida de la vivienda por un tapial de no más de 1,80 metro de alto, con lo que tranquilamente pudieron ingresar por allí a la casa de familiar. "Se ve que los conocían porque se manejaron tranquilos y se fueron rápido", sostuvo un vecino y aseguró que las víctimas viven allí hace "por lo menos quince años".

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