Policiales

Enigmático crimen de un jubilado en zona sur

A pesar de haber recibido al menos siete puñaladas en su cuerpo Armando Benito Figueroa, de 74 años, caminó unos 30 metros hasta el fondo de su casa para pedir ayuda a sus vecinos. Pero su esfuerzo no alcanzó y murió en ese lugar. En el fondo de una vieja casa de Soldado Aguirre al 5900...

Martes 15 de Enero de 2008

A pesar de haber recibido al menos siete puñaladas en su cuerpo Armando Benito Figueroa, de 74 años, caminó unos 30 metros hasta el fondo de su casa para pedir ayuda a sus vecinos. Pero su esfuerzo no alcanzó y murió en ese lugar. En el fondo de una vieja casa de Soldado Aguirre al 5900 —altura de Ayacucho— en el barrio de Saladillo. “Escuchamos lamentos y el pedido de auxilio del hombre. Nada más”, recordó ayer María, una de sus vecinas. De la humilde casa, en la que no había ni televisor ni heladera, no faltó nada. “No entendemos qué pudo haber pasado. Mi tío no era de andar metiendo gente adentro o de abrirle la puerta a desconocidos”, explicó Gabriel, sobrino y uno de los pocos familiares que tenía la víctima.
  Armando Benito Figueroa tenía 74 años y era soltero. Había llegado a Rosario desde El Trébol en los 70. Vivía solo y sus vecinos lo conocían como Jesús. “Siempre lo embromaba. Cuando pasaba y yo estaba en la vereda sentada lo cargaba y le decía: «Jesús está en el cielo». Era un buen vecino”, contó ayer María, que le escuchó pedir ayuda.
  Don Jesús estaba jubilado y cobraba la mínima. Por eso se ayudaba haciendo esporádicas changas de albañilería.
  Cuando la policía recibió el llamado de los vecinos, hallaron al hombre agonizante, tirado casi contra el tapial de la casa lindera. La puerta a la calle estaba cerrada, con una tranca por dentro. Un reguero de sangre sugería que a Figueroa lo sorprendieron en su cama, donde quedaron manchas de sangre. Desde allí bordeó la edificación hasta quedar entre el tapial y su casa. Estaba boca arriba y tenía al menos siete puñaladas en el pecho, tórax y espalda.
  “No se descartan hipótesis. Los vecinos alertaron a la policía porque escucharon los quejidos del hombre. No escucharon ni discusión ni intercambio de palabras. Tampoco queda claro por dónde huyeron los atacantes”, precisó una fuente consultada dando a entender de que en la escena del crimen hubo por lo menos dos asesinos.

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