POLICIALES

Encontraron un esqueleto con impactos de bala en barrio Fontanarrosa

Junto a los restos encontraron prendas y municiones de escopeta calibre 16. Lo habrían desenterrado los perros del asentamiento.

Domingo 29 de Agosto de 2021

Al mediodía de este sábado unos chicos que jugaban en un descampado encontraron unos huesos humanos en Polledo en el cruce con Cullen y Ugarte, corrieron y a los gritos contaron a sus padres lo sucedido. Al llegar la Policía, ubicaron los restos —que presentaban impactos de bala en el cráneo— y el gabinete científico de la Agencia de Investigación Criminal halló una gorra Nike color negra, un par de zapatillas blancas, un cartucho de escopeta calibre 16 y al peritar el forense determinó sobre restos del esqueleto una chomba y bermuda impregnada en zona del torso y la pelvis.

Según trascendió, luego del primer análisis realizado en el Instituto Médico Legal, la muerte se podría haber producido hace al menos dos meses atrás, y los restos aparecieron probablemente luego de ser desenterrados por animales del lugar. El cráneo finalmente presentó orificios de bala de entrada y de salida. La fiscal a cargo, Marisol Fabbro, ordenó un relevamiento de cámaras en el lugar. Es un asentamiento irregular y con fuertes carencias, por lo que no se encontraron cámaras de ningún tipo. La villa de emergencia corre a un costado de las vías en lo que se conoce como ex Zona Cero o barrio Fontanarrosa.

Los efectivos tomaron contacto en el barrio con Ramón V., de 43 años, quien dijo no conocer más que el hallazgo que le fue contado por uno de sus hijos. La policía trabaja ahora con las ropas que portaban los restos y en la búsqueda de los archivos de paraderos de hombres jóvenes denunciados de junio a agosto.

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La tarde del domingo en ese extenso territorio de miseria y marginalidad nadie sabía nada, excepto que al cuerpo lo encontraron “detrás del horno, en un pozo entre los yuyos. Unos nenes estaban jugando y apareció la cabeza”, contó una adolescente. De algo todos creen estar seguros: “El pibe no es del barrio”.

El lugar del hallazgo, a unos diez metros de la vía y unos cuarenta del ingreso al asentamiento por la calle Cullen y Ugarte, estaba custodiado por dos bravos perros, uno que parecía un cimarrón y otro un rottweiler levantado de quien sabe qué lugar. En el aire se escuchaba una canción de rap que repetía en letanía los nombres de personajes bíblicos. Desperdicios, basura y carros por todos lados.

Desde hace largo tiempo, al menos tres años, en la zona de Casiano Casas, La Esperanza, El Churrasco, Nuevo Alberdi, Fontanarrosa (ex Zona Cero) o Cristalería se repiten arrebatos de una diabólica violencia. El 9 de mayo de 2021, Eric Elían Luque, de 15 años, fue baleado mientras estaban de madrugada junto a un amigo en la zona de Polledo y Cullen y Ugarte; aparecieron dos personas arriba de una moto y les dispararon sin piedad. Eric fue llevado por vecinos y familiares al hospital Eva Perón, pero llegó muerto, los tiros atravesaron su tórax y el cráneo.

El sábado 7 de noviembre de 2020 Pablo Agustín Fernández apareció tirado sobre un montón de basura en un descampado de Cullen y Ugarte al 2600, a pocos metros de donde ahora aparecieron los restos humanos. “Al pibe le dijeron que corriera y le tiraron. Dicen que es una bandita que labura para los Romero”, dijo en su momento un vecino del complejo moderno de casas bajas y cuidadas que está frente al asentamiento. Muchos de los vecinos sostuvieron, en esa oportunidad, que “no balearon la casa del pibe. Lo persiguieron un par de metros y le tiraron”, Eric vivía en el complejo habitacional.

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El profundo noroeste es una geografía plagada de guerras silenciosas y “soldaditos” que responden a bandas de narcomenudeo o a cualquier otro tipo de bandas y delitos como balaceras diarias, usurpaciones y robos. Los nombres que van de boca en boca son: Iván S., Agustina, La Poro, El Gordo Flan, Jésica S., Rafa, Darío C., nombres que como en los nacientes años de Los Monos en la zona sur aún no son parte de los titulares de la prensa ni engrosan expedientes.

En Nuevo Alberdi los apodos que resuenan son los mismos, los integrantes del clan Romero. Ahora, a los apodos de esa familia: Lichy, Los Melli, se le oponen otros: "Los llaman Los tuerca y se quieren quedar con una parte del negocio. Con ellos trabajan grupos que a veces son aliados y otras no. Un tal Bica, otro que le dicen Chino y Jésica. Ellos participaron en un tiroteo de la zona del pozo. Además hay un 24 horas (como nombran al delivery de drogas) que funciona hace mucho por calle Irala”, dijo un vecino del barrio.

Otra zona que está en disputa es la llamada “Ciudad Olímpica”, esas casas bajas construidas a un costado de la autopista a Santa Fe. Un vecino contó el domingo por la tarde: “Acá mataron a muchos, van a seguir apareciendo. Usurpan casas y mueven drogas uno que le dicen el Bicho y otro El Gordo Flan", dos nombres que ya sonaron en otras crónicas.

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