Viernes 21 de Diciembre de 2007
Alejandra García vivió una pesadilla a poco de desembarcar en un avión en el aeropuerto de Ezeiza. Un tipo de desventura que esta mujer de 40 años intentó evitar cuando se fue de Rosario a Madrid dos años atrás. Ayer al mediodía aún lloraba al recordar a los cuatro hombres de rostros cubiertos que la desvalijaron a ella y a los cuatro pasajeros que la acompañaban en la Trafic que la traía de regreso por primera vez desde su partida.
En una hora, a Alejandra le sustrajeron los 5 mil euros del crédito que había obtenido en España para cancelar el pago de un departamento que había comprado en la ciudad. También le hicieron trizas su anhelo de obsequiarle a sus 26 sobrinos regalos navideños elegidos con esmero. Las dos amigas que fueron a buscarla al aeropuerto, el chofer del utilitario y otros dos pasajeros varones también fueron asaltados. A estos dos últimos los dejaron en ropa interior.
Una nueva vida. Alejandra es la hermana del judoca Gastón García, que participó en cuatro Juegos Olímpicos. Dos años atrás, había dejado su puesto como supervisora de ventas de Molinos Río de la Plata para iniciar "una nueva vida" en España. Allí trabaja para una empresa de alimentación. Decidió marcharse por temor a la inseguridad. A la 0.30 del domingo llegó a Ezeiza. Una hora y media después subió a una Trafic de la empresa Van Travel hacia Rosario.
Se sentó con sus amigas, Valeria Núñez, y Griselda Cravero, en los asientos traseros. Delante se recostaron otros dos pasajeros, Miguel Angel Ricci y Leandro Méndez. Ricci volvía a Rosario desde Palma de Mallorca. A él le robaron dos mil euros. Y a unos metros del chofer, Eduardo Maraude, en la misma hilera de asientos, se ubicó un hombre robusto y alto, de traje oscuro. Entregada a la charla con Vanina y Griselda, Alejandra no reparó demasiado en este pasajero. Sería el hombre que un rato después la asaltaría.
"Se acercó al conductor (por el ladrón), lo abrazó desde atrás, le apoyó un arma y le exigió que cambiara el sentido de circulación. La camioneta dio un volantazo y casi volcó en la entrada a un parador de camiones, en una zona muy oscura. Allí nos estaban esperando en dos coches tres hombres con las caras tapadas con medias". contó.
Los desconocidos abrieron la camioneta y encañonaron a todos con ltakas. "Suban los brazos y no nos miren", gritó uno de los ladrones mientras inmovilizaba con precintos plásticos a los pasajeros. "A los chicos los dejaron en calzoncillos", contó la mujer.
El anillo y la pinza. Maniatadas, Alejandra y sus amigas fueron obligadas a bajarse de la Trafic. "Mejor que nos entreguen todo, porque si le descubrimos que ocultan algo son boleta", gritó otro de los maleantes. La mayor tensión la vivieron cuando uno de los pasajeros luchaba para quitarse un anillo de casamiento. "Sacátelo o te arranco el dedo con una pinza", lo intimidó.
Los asaltantes cargaron los equipajes en los vehículos con los que habían llegado y se marcharon. Diez minutos después, Alejandra y sus compañeros zafaron de las ataduras y continuaron hacia Baradero, porque los ladrones les dijeron que allí arrojarían sus documentos y pasaportes. Sin embargo, no los encontraron. Después, en la comisaría de esa ciudad se enterarían de que habían sido emboscados en la localidad de Lima.
Se lamentó entonces por los 5 mil euros despojados y recordó que una parte de ese dinero era para reparar la casa de su hermana, que fue dañada por la tormenta de granizo del 15 de noviembre del año pasado. También, los ladrones se llevaron muñecos que había traído a sus sobrinos. "Me sacaron hasta la posibilidad de verles las caras de alegría cuando le entregara los regalos", se quejó al borde del llanto.
Alejandra se preguntó cómo el ladrón pudo subir en el aeropuerto de Ezeiza con un arma de fuego a la Trafic sin ser registrado, cuando el equipaje de ella fue revisado. Y comentó que se contactó con Van Travel. "La empresa debería saber quién sube a sus coches. Se solidarizaron con nosotros pero nos dijeron que sus aseguradoras no pueden cubrirnos lo que nos robaron".
Señaló también las deficiencias del servicio que presta la empresa concesionaria a cargo del peaje en ese tramo de la autopista Rosario-Buenos Aires. "Hay que exigir que la firma (del peaje) ilumine los paradores y que la policía patrulle la ruta, porque nos robaron con absoluta impunidad", sostuvo. l