En una pelea, un paciente psiquiátrico fue asesinado a puñaladas en Tablada
Héctor Cardozo tenía 50 años y en el barrio Tablada lo conocían como John Paul. Su historia estuvo marcada por infortunios. Caminaba con dificultad por una discapacidad motriz, tenía problemas psicológicos y una profunda adicción a las drogas, situaciones que lo llevaron a estar internado en institutos psiquiátricos...

Lunes 08 de Junio de 2009

Héctor Cardozo tenía 50 años y en el barrio Tablada lo conocían como John Paul. Su historia estuvo marcada por infortunios. Caminaba con dificultad por una discapacidad motriz, tenía problemas psicológicos y una profunda adicción a las drogas, situaciones que lo llevaron a estar internado en institutos psiquiátricos. En la madrugada de ayer su vida se apagó en forma violenta durante una pelea con un muchacho de 17 años en la que recibió tres puñaladas mortales. El supuesto agresor también resultó herido y fue detenido, pero se desligó del crimen.
  El adolescente detenido, Joan C., fue interrogado en sede policial y aseguró que el atacante fue otro hombre que los apuñaló a ambos. Pero la policía indicó que un testigo del crimen lo señala a él como autor de las puñaladas. Según fuentes de la pesquisa, el chico también tiene un problema de adicción a los estupefacientes y registra una causa por robo a mano armada.
  Hasta anoche la motivación del crimen no estaba determinada con certeza, pero los investigadores señalaron que el no fue el desenlace de un robo ni una disputa por la venta de drogas. “Al parecer discutieron porque el agresor quería algunos de los psicotrópicos de la víctima”, explicó una fuente.
  Sin embargo, el trasfondo del tráfico de estupefacientes rodea al caso. El hecho ocurrió en una zona donde las disputas entre bandas por el control de la comercialización de drogas son habituales.

Retrato. Fuentes de la pesquisa indicaron que Cardozo vivía como un indigente en el barrio, donde los vecinos lo caracterizaron como un “hippie” que recorría las calles con una mochila. “Era un loco lindo”, comentó un vocero de la comisaría 11ª. Tenía dos hijos que, al ser consultados por la policía, dijeron que su padre se había ido de su casa de Garay al 5000 alrededor de las 2.40 de la madrugada.
  A las 4.30 de ayer, según una fuente policial, Cardozo y Joan compartían porrones de cerveza junto a un grupo de personas en el cruce de Esmeralda y Garibaldi. Al parecer se habían excedido en el consumo de alcohol y comenzaron a discutir. Los pesquisas presumen que a los motivos hay que buscarlos en el consumo de psicotrópicos.
  En la mochila de Cardozo los policías encontraron diazepán y clonazepam, dos ansiolíticos indicados para trastornos de pánico. “Los remedios estaban recetados por un médico”, explicó el vocero. En medio de la pelea, señaló, el adolescente le asestó a John Paul tres puñaladas en el pecho. Una le perforó el corazón. Malherido, se desplomó al suelo mientras que el agresor escapó corriendo. El muchacho no salió ileso. Recibió tres puntazos en la espalda, pero pudo llegar a su casa.
  La escena fue presenciada por un hombre que llamó al Sies. Un rato después, los médicos de una ambulancia intentaron reanimarlo, pero la vida de Cardozo ya se había apagado.

La detención. A las 10 de ayer el subjefe de la comisaría 11ª, Jorge Brunelli, y un agente llegaron a la casa de Joan, en Esmeralda al 3900. El muchacho dormía en su pieza y su padre no se opuso a la detención. “El pibe se había puesto Pervinox y un vendaje” para tratar las heridas, comentó Brunelli. Al joven lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña y de allí al Heca, donde le dieron el alta tras ser atendido. Una vez en la seccional, Joan y afirmó que el agresor fue otro: “Dijo que llegó un pibe al que le dicen Ricky y apuñaló a los dos”.
  Sin embargo, Brunelli indicó que un testigo que pasaba por el lugar advirtió una pelea, reconoció a Joan y presenció el momento en que el joven acuchillaba a John Paul. El chico fue acusado de homicidio y quedó alojado en el Irar, a disposición de la jueza de Menores Gabriela Sansó. La policía no descarta que haya otros implicados en el homicidio.